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Sigüenza, doblemente histórica, doblemente atractiva, durante las Jornadas Medievales

Doña Blanca de Borbón fue una princesa francesa del siglo XIV,  bella y rubia, que viajó desde su país para desposarse con el rey de Castilla, Don Pedro I El Cruel. Tenía sólo 20 años. En aquella época, y por diferentes circunstancias, normales en la época medieval, su viaje desde el otro lado de los Pirineos duró más de un año. 

Cuando por fin llegó a Castilla, se casó con el rey, pero tuvo la mala fortuna de que en ese tiempo Don Pedro se enamorara de María de Padilla, con quien había tenido además una hija. Así las cosas, el rey la repudió, enviándola confinada al Castillo de Sigüenza. Allí, en el mismo espacio en el que hoy los doncelinos la recuerdan con un cariño infinito cada mes de julio, e incluso en la ficción histórica intentan asaltar la fortaleza para liberarla, estuvo presa durante cuatro largos años. 

Cada segundo fin de semana del mes de julio, María Pérez y Jesús Canfrán encarnan con gallardía a los dos protagonistas históricos en torno a los que giran las Jornadas Medievales. “Siento una gran simpatía por mi personaje. Me conmueve su triste historia y creo que es muy bonito que una ciudad entera se acuerde de ella tantos años después”, dice María. La representación en el Castillo Parador del destierro de Doña Blanca, camino de Medina Sidonia donde moriría poco después, y la lucha fratricida entre Pedro I y Enrique de Trastámara, quien venció a su hermanastro con la ayuda del caballero francés Beltrán Duguesclín, cierran el círculo de hechos históricos reflejados en las Jornadas. En realidad el enfrentamiento tuvo lugar en los campos de Montiel, lugar donde Pedro I fue asesinado por el galo. Allí fue donde el ejecutor pronunció la famosa frase de "yo ni quito ni pongo rey, sino ayudo a mi señor", pues estaba al servicio del de Trastámara, que reino en Castilla como Enrique II. Sin embargo, la escenificación de la pelea mortal completa la historia y da la oportunidad a los seguntinos de “vengar” a Doña Blanca.

“Las Jornadas Medievales son un acicate para que nuestra ciudad  continúe siendo un referente en el turismo de Castilla La Mancha. Los seguntinos ponen cada vez ponen más empeño en ambientar las calles para subrayar lo que es: una ciudad medieval. Felicito a la Asociación que impulsa este programa de actos tan nutrido, tan variado y que parte siempre de lo mejor que tiene Sigüenza, que es su gente”, afirma el alcalde de Sigüenza, José Manuel Latre.  

La Asociación Medieval de Sigüenza, que preside Jaime Gómez Olaya, organiza en torno a estos personajes reales decenas de actividades. Son tantas, que apenas caben en los folletos. Las espadas, los caballos, los conjuros y las brujas, la artesanía, la música por las calles, gastronomía, compras con sabor, conferencias y 
exposiciones, todo se mezcla en estos días doncelinos de sabor insuperable. Detrás del impulso de la Asociación están las más de mil personas, de Sigüenza y de todas partes, se disfrazan de época, transportando al visitante al pasado en pleno siglo XXI. “La visita a Sigüenza en estos días es turismo experiencial, de sensaciones”, comenta José Luis Alguacil, concejal de Turismo. 
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