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De ruta por La Alcarria. Brihuega-Trillo-Cifuentes

BRIHUEGA: UN LUGAR DE LEYENDA
De las profundidades del valle que traza el discurso del río Tajuña emerge la localidad de Brihuega como un pequeño paraíso, un jardín del Edén pintado de vegetación y levantado sobre unos vetustos muros impregnados de leyendas e historia. Rincones sublimes salpicados por unas ruinas casi devoradas por la frondosidad, que bien podrían haber inspirado a algún poeta romántico, o a una leyenda de Becquer. Se trata de una villa resguardada por la naturaleza, pero a escasos kilómetros de las grandes metrópolis. 
Brihuega se encuentra a una hora escasa de Madrid y a menos de 30 minutos de Guadalajara. Para llegar hasta allí solo hay que coger la salida 73 de la A-2 dirección Zaragoza -el desvío de Torija, Brihuega y Torre del Burgo- para tomar después la CM-2011, la carretera de Brihuega.
Una picota, que designa a Brihuega como villa, se aposta a la entrada del pueblo, frente a los restos de las recias murallas que en otro tiempo fortificaron la ciudad. El parque de María Cristina, siempre lleno de vida, da sombra a los incansables pasos de los caminantes. Ha llegado el momento de dejar el coche y permitir que el paseo nos envuelva en el encanto de este jardín de la Alcarria. 
Entre las murallas de los siglos X y XI se abre la famosa Puerta de las Cadena, también denominada de Valdeatienza, porque a sus pies se extendía el camino hacia el municipio de Atienza. Por la calle a la que da entrada se accede a la Plaza de Herradores, presidida por la fuente de los doce caños, a cuyas espaldas se extiende el lavadero municipal que data de 1920. El subsuelo de Brihuega está sembrado de manantiales y es muy  habitual encontrarse con una fuente en cualquier rincón de la localidad. El trayecto deja también algunos ejemplos de arquitectura tradicional en forma de sombríos soportales, de los que se encuentran varios ejemplos a lo largo de la calle Armas, que parte del mismo inicio de la plaza. 
Por aquí llegamos Plaza del Coso, llamada así por ser el lugar donde antiguamente se celebraban los eventos taurinos, de una gran tradición y arraigo entre los vecinos. Están documentados desde antes del siglo XVI y según recogen las crónicas de la villa, el antiguo Ayuntamiento se hundió mientras se celebraba una corrida de toros el 17 de agosto de 1730. La nueva Casa Consistorial  fue remodelada e inaugurada en 1975.  Dos monumentales fuentes jalonan la entrada a esta luminosa y barroca plaza, mandadas construir en el siglo XVIII por Carlos III, en agradecimiento a la actitud ejemplar que mostraron los brihuegos en la Guerra de Secesión en 1710. Este monarca fue también el responsable de que se levantara aquí la antigua cárcel en 1781, que actualmente alberga la Oficina de Turismo. Laura Corral, responsable de estas dependencias que recogen una pequeña muestra expositiva de los lugares que se pueden visitar en la localidad, una sala de audiovisuales donde se proyecta un video sobre la historia de Brihuega, y un pequeño museo con los productos típicos de la Alcarria, explica que la Oficina de Turismo abrió sus puertas hace tan solo seis meses, y que antes se localizaba aquí la biblioteca. “Hasta entonces, la información turística dependía de una asociación de aquí de Brihuega, pero ahora la oficina es municipal”, comenta. En un piso superior existe un proyecto para trasladar allí el Archivo Histórico Municipal, “que esperamos que esté abierto en poco tiempo”, adelanta. Además de facilitar un callejero del casco histórico briocense, Laura relata algunas de las anécdotas y leyendas que forman parte del imaginario popular brihuego. La primera parada obligada se encuentra a escasos metros, en esta misma plaza.
Se trata de las cuevas árabes de los siglos X y XI. “Son de propiedad privada y hay que solicitar la entrada en la carnicería de la esquina”, avisa la informadora turística. Ángel Gutiérrez Pastor se presta amablemente a ser el guía de esta visita. Los 700 metros que hoy se pueden visitar pertenecen a su familia desde tiempos inmemoriales, “pero mi padre y yo, después, compramos las galerías de las viviendas aledañas”. Laura adelantaba que todo el subsuelo de Brihuega está surcado por unos 3 kilómetros de cuevas con distintos niveles. Las leyendas hablan de que los árabes las construyeron para escapar en caso de que la ciudad fuera asediada, y cuentan que existe una salida en algún cerro lejano, pero en la práctica han sido utilizadas como despensa para conservar vino, aceite y otro tipo de alimentos: “se mantienen a 11 grados de temperatura tanto en invierno como en verano”, aclara. Una sensación de frescor húmedo y el olor a tierra mojada te envuelven a la entrada, sensación que contrasta con los más de 30 grados con los que se ha levantado la mañana. A lo largo del recorrido se abren recovecos que guardan numerosas vasijas originales, algunas grabadas con signos, como estrellas o llaves. “Éstas de aquí –señala Ángel- son más actuales, porque son las que utilizaba mi padre para guardar el vino de la taberna que regentaba”. Ángel apunta a unas ánforas con un grifo en su parte inferior.
Los mismos pasos que nos llevaron a las lúgubres profundidades de Brihuega nos devuelven a un paraíso de silencio, en el que la naturaleza se confunde con los viejos y ajados muros de un castillo en ruinas y sus piedras hablan de leyendas. Una doncella de piel nacarada se bañaba en las aguas del río Tajuña cuando un vecino de la villa, asediado por un deseo irrefrenable ante esa imagen que encarnaba la misma belleza, intentó forzarla. Se negó la doncella, se resistió ante su implacable embate y el ignominioso vecino, herido en su orgullo, consumó la atrocidad cometida arrebatándole la vida con un puñal. La sangre surgió a borbotones del pecho de la muchacha impregnando una piedra que quedó teñida para siempre de un color rojizo. Los brihuegos recogieron esta piedra y la colocaron en los muros del castillo de la villa, pasando a llamarse desde entonces  “El Castillo de la Piedra Bermeja”.
En el patio de armas descansan en paz los brihuegos disfrutando por toda la eternidad de los hermosos paisajes que pinta la vega del Tajuña desde que en el siglo XIX se trasladó aquí su cementerio. A la entrada del mismo, comenta Laura, “se puede observar esta piedra bermeja en una esquina”. Fue construido por los árabes entre los siglos X y XI, y ampliado por los distintos arzobispos toledanos, señores de la villa, a lo largo del periodo románico y gótico. Bajo el ala norte se construyó una cripta alargada destinada a caballerizas, conocida hoy en día como Capilla de la Vera Cruz, donde se guardan los tradicionales pasos de Semana Santa.
El edificio principal de este complejo es, sin embargo, la Iglesia de Santa María de la Peña, el mayor exponente del proto-gótico de toda la provincia, además del mejor conservado, que guarda a la patrona de la villa. También está teñida su historia de leyendas y milagros.  Cuenta la tradición que la virgen, con su hijo en brazos, se apareció a Elima, una princesa mora adoctrinada en la fe católica por Ponce, un sirviente cristiano,  en una gruta aledaña, que puede ser visitada, y en su interior guarda una talla de la virgen.
El complejo se completa con el Convento de San José y el Colegio de Gramáticos. El primero es un antiguo monasterio franciscano del siglo XVIII, que actualmente acoge el Museo Mundial de Miniaturas del Profesor Max. Este ilustre briocense alcanzó la fama a principios del siglo XX como hipnotizador. Se dice que fue el primero en hipnotizar por teléfono. En sus innumerables viajes por todo el mundo adquiría miniaturas que conforman una basta colección de más de 30.000 piezas, entre las que se encuentran desde una selección de casas de muñecas, hasta obras microscópicas como un torero lidiando a un toro sobre la cabeza de una cerilla. El Colegio de Gramáticos fue fundado desde Méjico  por Juan García Barranco en el siglo XVII , y hoy en día es la casa en la que reside el prestigioso escritor y maestro de periodistas, Manu Leguineche, Premio Nacional de Periodismo, Pluma de Oro, además de la Medalla de la Orden al Mérito Constitucional.
Saliendo por la Puerta del Juego de Pelota, nos encontramos con la Plaza de la Muralla, inaugurada en 1965 por iniciativa de Juan Ruiz Pastor y ahora de propiedad municipal. El coso briocense recoge uno de los principales eventos taurinos a nivel nacional, la Corrida de Primavera, suspendida este año a causa del granizo. También son muy famosos los encierros, documentados desde antes del siglo XVI y que cada año dan cita a más de 20.000 visitantes de toda España.
La Plaza de Toros se mimetiza con los restos de muralla que se encuentra a sus espaldas, donde la puerta de Cozagón daba la bienvenida a los arzobispos toledanos. Su altura solo se aprecia al cruzar el arco que miraba a Toledo, por el que han pasado monarcas como Felipe III, El Santo, o Alfonso X el Sabio.
Nuestros pasos desandan el camino para cruzar el parque del Molinillo que se aposta a la entrada al complejo del castillo, donde una escalinata nos conduce a las puertas de la Iglesia de San Miguel, muy deteriorada durante la Guerra Civil y rehabilitada como complejo cultural. Se puede disfrutar, sin embargo, de su estructura exterior, engalanada por algunos elementos mudéjares, contorneando el templo por su parte izquierda. Por allí accedemos a una carretera que nos lleva directamente a un mirador y a la Fábrica de Paños de estética neoclásica y una de las mejores muestras de la industria textil española del siglo XVIII. Fue fundada en 1750 por el rey Fernando VI y finalizada en 1787, bajo el reinado de Carlos III. Sus diferentes naves, hoy vacías, albergaron 84 telares de paño dando trabajo a un millar de obreros de la villa. Otro de los elementos singulares de esta fábrica son los jardines donde se secaban los paños, diseñados por Juan Hernández. De gran belleza y elegancia, el escritor, Camilo José Cela, escribió de ellos en su obra “Viaje a la Alcarria”: “El jardín de la fábrica es un jardín romántico, un jardín para morir en la adolescencia, de amor, de desesperación, de tisis y de nostalgia”. Hoy todo el complejo, de propiedad privada,  permanece cerrado, mientras la ruina se ceba con sus muros. Existía un proyecto para convertir esta vieja factoría en hotel, pero actualmente se encuentra paralizado por la crisis.
Desde el Zaguán de la fábrica se contempla la torre octogonal de la iglesia de San Felipe, sin duda el templo más bello de la villa. Construida en el siglo XIII, sufrió un incendio el 26 de noviembre de 1904 y se desplomó su techumbre. Posteriormente fue restaurado por la Dirección General de Bellas Artes e inaugurado en 1968. El templo permanece  abierto al público por lo que se puede admirar su hemos artesonado, y su estructura medieval con una nave central que sobresale entre las dos laterales con tejado a dos aguas. La particularidad de esta iglesia es que su torre es un antiguo torreón del recinto amurallado. De ahí la peculiaridad de su planta poligonal en lugar de cuadrada.
La iglesia de San Felipe nos devuelve a la entrada de la villa, donde comenzó este paseo salpicado de parques, de fuentes, de jardines  y de lugares románticos cargados de historias y leyendas para soñar. El lugar ideal para descansar tomando un refrigerio en cualquiera de las terrazas que se extienden a lo largo de la Calle Constitución, o degustar los asados de cabrito y cordero típicos de estas tierras alcarreñas en cualquiera de sus asadores, para poner fin a un día en el paraíso.

TRILLO: Peces y gancheros dan la bienvenida al viajero en Trillo

Una nube de peces de acero da la bienvenida al viajero por su acceso noroeste, mientras un grupo de gancheros, también metálicos, hacen lo propio por su lado sudeste. Tal recibimiento da una primera idea de la estrecha relación que une a Trillo con el agua, con el agua del Tajo y de su afluente, el Cifuentes. El bello municipio, frontera entre la Alcarria y el Alto Tajo, ofrece al turista una visita completa, pues logra aunar naturaleza -quizá el encanto trillano más sobresaliente-, con historia, cultura y más servicios de los que cabría esperar en una localidad de poco más de 1.500 habitantes.

Un paseo turístico por Trillo no debe pasar por alto una visita a su iglesia parroquial, huella renacentista en la localidad; su puente sobre el Tajo, el mejor testigo de la historia de la villa; la Casa de los Molinos, el edificio más antiguo del pueblo, ahora reconstruido; el Real Balneario Carlos III; los restos del Monasterio de Óvila, una verdadera joya arquitectónica emplazada en la pedanía trillana del mismo nombre; y los museos etnológico y Prometeion, dos lugares donde el viajero puede conocer, de una forma didáctica y también visual, el pasado, el presente y el futuro del municipio de la vera del Tajo.

Sin embargo, es el entorno natural, el paraje verde en el que se ubica la población, el aspecto que más agrada al visitante. Las dos cascadas naturales que el Cifuentes dibuja a su llegada al Tajo son quizá los puntos más bellos de Trillo. Permanecer durante algunos minutos disfrutando de la brisa fresca y húmeda que desprende el Chorrerón, para acceder después, a través de unas estrechas escalerillas de piedra que se alinean con el torrente de agua, hasta la primera de las cascadas y la de mayor altitud, es un capricho que ningún turista debe dejar de darse. El sonido del agua al pasar y caer incrementa aún más la sensación de paz que se experimenta en éste, el punto más emblemático del municipio trillano por méritos propios. También resulta muy gratificante dar un paseo por el parque lineal y fluvial que parte del puente sobre el Tajo y que termina, en su tramo más urbano, en las pistas de pádel y la piscina municipal. Para los viajeros más deseosos de camino, el tramo puede alargarse muchos kilómetros ‘río abajo’ más, a través del paraje conocido como El Vivero, que alcanza los meandros que el Tajo dibuja antes de convertirse en pantano. Ya sea a pie o en bicicleta, resulta todo un placer para los sentidos.

No sólo ésta, de Trillo nacen y mueren numerosas rutas senderistas de mayor o menor dificultad. Una de ellas es la que alcanza las Tetas de Viana, un doble monumento natural desde el cual se puede vislumbrar una panorámica privilegiada de Trillo y todo su entorno. Se trata de una referencia para la comarca y de la formación gemela se dice en la zona un popular dicho: “Tetas de Viana, muchos las ven, pero pocos las maman”. Y es que alcanzar su cima puede resultar harto cansado, pues el último tramo de subida es tan escarpado como bella la vista que se disfruta desde cualquiera de estas dos ‘torres’ naturales que coronan la villa trillana.

Pero la oferta deportiva y de ocio natural que ofrece Trillo trasciende de sus senderos, pues el río se alía con trillanos y visitantes ofreciendo un magnífico espacio para la práctica de la pesca y el piragüismo, que se han convertido casi en los ‘deportes municipales’ por antonomasia. Pádel, frontón, fútbol, ‘skating’, quads, ciclismo y motociclismo y algunas otras especialidades también son posibles en el pueblo gracias a unas magníficas y completas instalaciones deportivas.

Las fiestas de septiembre, en honor a la Virgen del Campo, patrona del municipio; la Feria Chica, con unas Vacas al Tajo que aspiran a convertirse en festejo de Interés Turístico Provincial; o cualquier fin de semana de su ‘Julio Cultural’, en que el pueblo se llena de vida y actividades, son buenos momentos para disfrutar de Trillo, de su color verde y de su paisaje y paisanaje.

CIFUENTES: Volver al pasado en Cifuentes

Permanecer observando alrededor durante algunos minutos en algunas de las ubicaciones más emblemáticas de Cifuentes es como retroceder varios siglos en el tiempo, volviendo a épocas históricas en las que el municipio alcarreño consiguió un gran protagonismo gracias a la vida y avatares de personajes como el Infante Don Juan Manuel, la Princesa de Éboli o El Empecinado. Huella histórica que aún hoy es perceptible en la localidad de las ‘cien fuentes’, pues está salpicada de edificios como su castillo, el Convento de San Francisco, el Convento de Santo Domingo, la Iglesia del Salvador, la Ermita del Remedio y un etcétera de monumentos que permiten presumir al pueblo de un extenso patrimonio cultural. 

Su plaza Mayor, triangular y originaria, muy probablemente, de la Edad Media, mantiene hoy el espíritu de intercambio y encuentro propio de su creación. El comercio, la hostelería, las celebraciones y festejos siguen tomándola como escenario, de forma que irradia una intensa vida diaria. También es ésta el punto de partida perfecto para cualquier viajero, que enseguida querrá acceder, a través de unas anchas escalerillas que parten de la misma plaza, al conjunto histórico-artístico compuesto por la Iglesia de El Salvador y su magnífico pórtico románico, uno de los mejores ejemplares de la provincia; el Convento de Santo Domingo y su Claustro Dominico de San Blas, hoy restaurados y convertidos en espacio museístico y dependencias destinadas a celebraciones; y la Casa de los Gallos, un magnífico restaurante en la actualidad. Desde esta misma privilegiada ubicación se puede disfrutar del mirador desde el cual se observa una bonita panorámica cifontina, con su castillo, el de Don Juan Manuel, de fondo.
Hacia el otro lado de la plaza Mayor también hay mucho que ver. Partiendo por la calle del Remedio se llega a la Ermita del mismo nombre, que, antiguamente, también constaba de un hospital. De la parte hospitalaria hoy sólo se conservan las arcadas de uno de los lados del patio, integradas en la actualidad en un agradable parque que acoge numerosos conciertos y actuaciones culturales. 

A pocos metros de esta ermita, a través de la calle también nombrada como el monumento que acoge, el turista se encuentra con el Convento de San Francisco, un edificio con planta en forma de U y orígenes en el siglo XV, cuyos usos contemporáneos –escuela, teatro, cine y otras dependencias municipales- distan de aquéllos para los que fue concebido. Merece la pena una visita, sobre todo por la conservación de la antigua puerta de acceso a la Iglesia, el elemento de mayor valor artístico del conjunto. En los últimos años, el convento se ha sometido a un proceso de restauración que persigue convertirlo en un gran centro cultural.

Los restos de muralla aún visibles y la Puerta Salinera -la única de las cuatro de acceso a la villa que se erigieron cuyos restos aún se conservan- dan muestra de más vestigios de un prolijo pasado cifontino. Poco queda del castillo erigido por el Infante Don Juan Manuel en 1.324; sin embargo, la estructura, de planta cuadrada y cuatro torres en sus esquinas, sigue siendo el símbolo más representativo del municipio alcarreño. Merece la pena ascender el pequeño cerro que lleva a sus ruinas, aunque sólo sea para contemplar cómo el paso del tiempo y las guerras han convertido en escombros lo que otrora fue representación de poder y fuerza. Actualmente, y desde hace décadas, el castillo aguarda una profunda restauración que no termina de llegar. 

Pero Cifuentes no es sólo historia, es uno de los municipios más grandes e importantes de la Alcarria y, además, un lugar agradable por el cual pasear. El agua está muy presente en el pueblo, por lo que es un placer recorrer la zona conocida como Los Manantiales, que no es otra cosa que el mismo nacimiento del río Cifuentes manando del corazón de la villa. Su agua corre hasta llegar a La Balsa, otro reducto seminatural en pleno casco urbano municipal que dota al pueblo cifontino de otro encanto más.

Buenos momentos para visitar Cifuentes son su Feria Tradicional, a finales de octubre, en la que se rememoran otros tiempos de trueques y compra-venta de ganado; sus Ferias del Cristo de la Misericordia, a mediados de septiembre; o unos días antes, cuando el pueblo camina en romería hasta la Cueva del Beato, donde los cifontinos veneran a su Virgen de Loreto.

NO TE LO PUEDES PERDER. AGENDA BRIHUEGA

CORRIDA DE TOROS DE PRIMAVERA
La Corrida de Primavera, que abre la temporada taurina de la provincia, es uno de los eventos más concurridos de esta fiesta en Brihuega. Durante esa tarde de domingo, la Plaza de la Muralla se convierte en una auténtica pasarela de color rosa. Se trata de un evento social que atrae a los principales protagonistas de las crónicas del corazón de nuestro país. Este año la corrida contaba con un cartel de excepción con las figuras de Juan José Padilla, Morante de la Puebla y Manzanares, pero finalmente tuvo que ser suspendida por una fuerte granizada.

14 DE AGOSTO. PROCESIÓN DE LA CERA
Las fiestas en honor a la Virgen de la Peña de Brihuega se celebran entre el 7 y el 21 de agosto. Uno de los actos más destacados es precisamente esta Procesión de la Cera que aúna elementos religiosos y populares en la tarde del 14 de agosto. La Virgen de la Peña sale en procesión acompañada por una comparsa de gigantes y cabezudos amenizada por la música de la banda briocense. Cuenta una tradición medieval que después de que la princesa Elima hallase la imagen la Virgen en una cueva cercana al Castillo de la Piedra Bermeja, los vecinos protagonizaron una procesión hasta una ermita apartada, a unos 4 kilómetros del pueblo, portando velas encendidas, que al cabo del trayecto no consumieron ni un gramo de cera.

16 DE AGOSTO- ENCIERROS DE BRIHUEGA
Los encierros de Brihuega cuentan con la Declaración de Fiesta de Interés Turístico Regional. La fiesta taurina tiene un gran arraigo en Brihuega, concretamente, estos encierros por el campo están documentados desde el año 1584, y atraen cada año a más de 20.000 visitantes de toda España. Los astados salen desde la Plaza de la Muralla y son conducidos hasta el Parque de María Cristina, desde donde continúan por la carretera con dirección a las profundas praderas de La Alcarria, siempre acompañados por jinetes y corredores.
AGENDA DE TRILLO
JUNIO. FERIA CHICA-VACAS POR EL TAJO

Las Vacas por el Tajo se han ganado su declaración como Fiesta de Interés Turístico Provincial, una declaración que el Ayuntamiento lleva solicitando de la Diputación Provincial desde el año 2010. Un fin de semana antes de San Juan, y en torno al río Tajo se reúnen en Trillo tres fuerzas de la naturaleza, el agua del río, la juventud y la fuerza y trapío del ganado bravo. En un espacio acotado en la ribera de en torno a ocho hectáreas, una media de 8.000 personas disfrutan de las evoluciones de los mozos, que quiebran a las reses sin más amparo que el de sus propias facultades físicas y sin otro cobijo que el entorno. Además de las Vacas, un encierro por las calles y música en directo completan el fin de semana de la Feria Chica.

JULIO CULTURAL DE TRILLO

Durante el mes de julio, Trillo se convierte en un hervidero de propuestas, algunas deportivas, otras culturales, todas entretenidas que se van entremezclando a lo largo de los 31 días, casi sin solución de continuidad. Algunas de las que nunca faltan son el descenso en piragua del río Tajo, prueba puntuable para el Campeonato de Castilla La Mancha, el Concurso de Pintura Rápida, que retrata cada año los rincones del pueblo o el concierto de órgano de la pedanía trillana de Morillejo, que recupera una vez al año el sonido maravilloso del órgano de tubos del siglo XVII que el Ayuntamiento de Trillo restauró en el año 1996. Música en directo, exposiciones de manualidades y ciclos de conferencias completan una oferta que atrae cada año a más de 10.000 personas.

FIESTAS PATRONALES EN HONOR A LA VIRGEN DEL CAMPO
La devoción que siente Trillo por su patrona, la Virgen del Campo, no cabe en Entrepeñas. Cada 8 de septiembre el pueblo entero se reúne en el encinar de la Ermita para mostrarle su fervor en una Misa en la que suele estar siempre presentes todos o casi todos los sacerdotes nacidos en Trillo. Esa misma devoción es la que ha restaurado por completo la Ermita, ya a la altura de la Virgen y de la fe que sus paisanos siente por ella. Además de los actos religiosos, la celebración siempre tiene un marcado acento taurino y musical, con la actuación cada año y de forma gratuita de un grupo de renombre nacional.

AGENDA CIFUENTES
8 DE SEPTIEMBRE. ROMERÍA A LA CUEVA DEL BEATO
Es una de las fiestas que con más cariño viven los cifontinos. La Romería a la Ermita de la Virgen de Loreto, también conocida como la Cueva del Beato por la leyenda que alberga el paraje, se celebra cada 8 de septiembre y se convierte en una jornada de encuentro, de convivencia y de alegría para los vecinos del municipio. Además de caminar hasta el lugar, que se encuentra a unos kilómetros de Cifuentes, los cifontinos celebran juntos una merienda, una subasta y pasan la jornada bailando y cantando en este emblemático espacio. Se trata de una fiesta declarada de Interés Turístico Provincial.
14 DE SEPTIEMBRE. FIESTAS DEL CRISTO DE LA MISERICORDIA
Como en todo pueblo de la Alcarria que se precie, las fiestas patronales, la Semana Grande del municipio es lo más esperado por los vecinos. En Cifuentes se celebran en el entorno del 14 de septiembre, festividad del Santísimo Cristo de la Misericordia, patrón del municipio. Actos religiosos, culturales, infantiles, taurinos y profanos se mezclan en unas jornadas de diversión y alegría en las que gozan de especial protagonismo los encierros matutinos por las calles, el Festival Taurino –que ya ha superado su XXX edición- y el encierro por el campo, al que acuden miles de personas llegadas de toda la provincia y fuera de ella.
ÚLTIMO FIN DE SEMANA DE OCTUBRE. FERIA TRADICIONAL
Todo el pueblo se vuelca y participa activamente. Éste es quizá el aspecto más relevante y el que sella el éxito, año tras año desde su recuperación, de la Feria Tradicional que Cifuentes acoge el último fin de semana de octubre. La villa regresa al medievo para rememorar la vida en aquel tiempo. Exposición de ganado, exhibiciones de cetrería, demostraciones de oficios tradicionales, degustaciones de la gastronomía de la tierra, artesanía en la calle y otras muchas actividades lúdicas y culturales se funden en dos días en los que Cifuentes se llena a rebosar.

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