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XXVII Certamen de Dulzaina José María Canfrán

Exactamente en la tarde del día de San Vicente, llegará otro de los platos fuertes de la fiesta, el Certamen de Dulzaina y Tamboril José María Canfrán, que en el año 2014 va a llegar a su XXVII Edición. Además de a la persona que recuperó el sonido de la dulzaina en la comarca de la Sierra Norte, José María Canfrán, a cuya memoria está dedicado el festival, este año, el certamen rinde además un sentido homenaje a José María Silva Naveros, Pepe Palau y Juan Antonio Martínez-Gomez Gordo.

José María Silva fue un dulzainero palentino, gran conocedor, difusor, investigador, recuperador y divulgador de la dulzaina en su provincia. Hombre de  carisma y gran amigo de Canfrán, él también nos dejó hace unos meses. Silva estuvo muchas veces estuvo en el certamen, haciéndose siempre notar por su simpatía y buen hacer musical. Y aunque ya lo hiciera en vida, la organización del festival quiere recordarle de una manera especial en esta edición, a título póstumo.

Pepe Palau es un dulzainero de Foios (Valencia).  Es otro de los clásicos de San Vicente. Acompañó a Canfrán en los difíciles comienzos, a finales de los ochenta y primeros noventa, y todavía hoy, le pone a cada nota que sale de su interior el alma valenciana. Su entrega incondicional a la música de raíz será reconocida en el certamen de 2014.

El último de los homenajeados será Juan Antonio Martínez Gómez Gordo, primer alcalde de la democracia de Sigüenza (1979), hijo adoptivo de la ciudad, cronista oficial, gran conocedor de las tradiciones doncelinas, difusor, defensor y amante de la historia de Sigüenza, alcalde de siguenza, y médico puericultor, que nos dejó a finales del pasado año. 

El festival, que es sin duda el plato fuerte del Segontia Folk, comenzará en el Auditorio de El Pósito, a partir de las 19:30 horas de la tarde. Están programadas cuatro actuaciones. Como cada año, abren el cartel Los Dulzaineros de Sigüenza, herederos del buen hacer de Canfrán. En la actualidad, el grupo musical lo integran Carlos Blasco, Juanjo Molina, Agustín Canfrán y José Antonio Arranz. Juntos siguen haciendo música a pie de calle por todas aquellas localidades guadalajareñas que reclaman su presencia. Interpretarán tres piezas, empezando por las seguidillas y jotas de Mondéjar, continuarán con la Danza del gallo capón de Valverde de los Arroyos, y terminarán con los Mayos de Pinilla de Molina.

Continuarán los Dulzaineros de la Cofradía, de Segovia, también habituales del certamen. Sus músicos pertenecen a tres formaciones diferentes, que se entremezclan para hacer música juntos, como será el caso del certamen, este próximo miércoles, Los Zamarrones (Arroyo de Cuéllar), A por ellos (Cuéllar) y Los hermanos Ramos (Cuéllar).

Los Dulzaineros de Campos (Palencia) es una formación que nace a principios de los años 80 en Palencia de mano de los hermanos  Silva –uno de ellos, José María, es uno de los homenajeados por el certamen- en su afán de mantener, así como de recuperar,  los sonidos de la dulzaina. El grupo ha estado presente en fiestas, danzas, paloteos, procesiones, peñas, en la Expo de Sevilla y en la de Zaragoza, y en buena parte de la geografía española, así como en varios festivales fuera de nuestras fronteras. Por sus  filas han pasado muchos dulzaineros, que han sido, en su gran mayoría, alumnos de la escuela de dulzaina de la que es profesor  Juan Cruz Silva.

Garrofera Borda es un cuarteto tradicional de Valencia de dolçainas y tabal, que son los instrumentos de viento y percusión más representativos de la cultura valenciana. Sus componentes, con base en la comarca de L'Horta en las cercanías de la capital del Turia, poseen una larga trayectoria como músicos tradicionales y profesores de ambos instrumentos. Entre las formaciones que han formado parte se encuentran entre otras: L'ham de foc, Tres fan ball, Miquel Gil, Maraaranda i solatge, Capella de Ministrers, o Rascanya. También utilizan otros instrumentos variados de lengüeta doble como la Tarota y el Sac de gemecs; y otros de cuerda como la zanfona y la moraharpa. 

Sobre José María Canfrán y la dulzaina en Sigüenza y Guadalajara (Según texto de Julio García Bilbao publicado por AACHE Ediciones) 

José María Canfrán, en compañía de su redoblante, Carlos Blasco, comenzaron en 1986 de manera autodidacta y desinteresada a recuperar la dulzaina en Guadalajara, cuando ésta era apenas un vago recuerdo entre los mayores. A ambos les espoleó la tradición seguntina de San Vicente, y también quizá la cercanía, física y espiritual, de Segovia.

Comenzaron a acudir a todo tipo de romerías y fiestas y recuperar este ancestral sonido por toda la provincia, siempre con un claro aspecto reivindicativo respecto a la situación de abandono de nuestro medio rural, convirtiendo la dulzaina en el "grito agonizante" de muchos de nuestros pueblos, además de recuperar y trasmitir una parte de nuestras tradiciones. Los dulzaineros de Sigüenza, acompañados posteriormente por Juanjo Molina al bombo, llevaron la castellanidad de Sigüenza en numerosos festivales de dulzaina, aunque siempre la prefirieron en su contexto, el de las calles y plazas de nuestros pueblos, por pequeños que éstos fueran.

José María Canfrán fue un gaitero en el más amplio sentido de la palabra, alguien que se implicaba en la fiesta con todo respeto y que sabía sin que nadie se lo dijera, lo que tenía que tocar en cada instante. Era, por tanto, un gaitero a la antigua usanza. Empezó a tocar de manera autodidacta, escuchando a los que venían a Sigüenza y grabando cintas de las que aprendía compulsivamente. Su inquietud dio origen en el año 1988 al Certamen que lleva su nombre desde su muerte, tristemente acontecida en el año 2001. El empuje de Canfrán logró también que se abriera el Aula de la Dulzaina y Tamboril en Guadalajara que ha estuvo marcada en lo didáctico por el gran dulzainero y maestro que es Javier Barrio.

También gracias a Canfrán en el año 1997 comenzó la Escuela de Dulzaina de Sigüenza por la que han pasado profesores, el propio Barrio incluido, como Antonio Trijueque, Juan José Molina tocando el tambor, Valentín Pérez Pezuela y David Serrano. Este personaje tan querido por la ciudad es el responsable de que se haya mantenido la tradición por la dulzaina en nuestra provincia.  Casi todos los actuales miembros de la Asociación son discípulos suyos. La consolidación del festival en veintiséis ediciones ininterrumpidas y la escuela de dulzaina son el mayor homenaje que su ciudad puede hacerle al gran José María Canfrán.
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