La pieza fue robada, junto con otras 34 obras de arte, en una empresa de Getafe. Valorada en un millón y medio de euros su próximo destino era fundirla como chatarra.
L a escultura de Chillida, “Topos IV”, una de las más conocidas del autor y valorada en más de millón y medio de euros, pudo terminar sus días fundida como chatarra. El propietario de una chatarrería, situada en la localidad toledana de Palomeque, iba a darle ese destino cuando la Policía Judicial de la Policía Nacional de Madrid se presentó en sus instalaciones, ubicadas entre la localidad de Cedillo del Condado y Casarrubios del Monte, y le requisaron la famosa obra.
Lo más sorprendente y rocambolesco de la historia es que la famosa pieza del escultor, con un peso de unos 1.000 kilos, había sido vendida junto con otros 150 kilos de morralla como chatarra por un irrisorio precio de 33 euros (unas 5.000 pesetas de las de antes). Fue la hija del dueño quien se encargó de meter el container en la báscula y ofrecer el precio.
El dueño de “Recuperaciones Becerra” explicaba ayer que fue un joven, una persona a la que habían visto en pocas ocasiones, el que se presentó con la mercancía hace escasos días. La obra del autor donostiarra, un “banco que parecía oxidado”, dice el propietario permaneció allí “tirada” junto al resto de chatarra que se amontona en las instalaciones que posee junto a la carretera CM-4004.
“En unos 20 ó 30 días hubiese acabado en una fundición”, asegura Becerra, que destina la mayoría de los materiales que almacena a una fundición situada en la localidad madrileña de Getafe. Y es que según explica Becerra, que ha centrado toda la vida en el oficio y posee otra chatarrería en Villaverde Alto (Madrid), apenas dio importancia a un “trozo de metal” que parecía oxidado.
La opinión de un trabajador
Juan, uno de los trabajadores de la chatarrería, señala que al volver de comer a las 15 horas se encontraron dos vehículos estacionados a la entrada del negocio. Tras identificarse como policías les indicaron que andaban detrás de una importante pieza de arte. El trabajador, estupefacto, les respondió que eso no era una pieza sino un “cacho de hierro que no servía para nada”. Entonces, la Policía les confirmó que esa pieza estaba valorada en más de 800.000 euros.
En sus largos años en el negocio, nunca le había ocurrido nada similar. Y eso que últimamente, con el aumento del robo de cable, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad están detrás de las chatarrerías. “Nosotros no podemos hacer de detectives”, trata de defenderse Juan que lamenta que se haya enfilado a los que poseen este tipo de actividades.
La hija del propietario quiere desvincular por completo a la persona que les vendió la pieza. Se está informando erróneamente que fueron los ladrones los que nos vendieron el banco por 30 euros, cuando eso no es verdad. Según la chica, el que las vendió con otros 150 kilos de chatarra, debió encontrarlo tirado.
Por su parte, Agustín Becerra bromea sacando a colación la cercanía del sorteo de Navidad: “Teníamos la lotería en casa y no nos habíamos dado cuenta”.
LA EXTRAÑA HISTORIA
¿Pero cómo fue a parar la famosa escultura del escultor vasco a esta chatarrería de Toledo? La historia arranca en Alemania, donde un transportista madrileño recogió 35 obras de arte valoradas en casi 5 millones de euros para trasladarlas a España. Pertenecían a seis galerías de Madrid y Barcelona que las habían prestado para que formaran parte de una exposición celebrada en Colonia.
El conductor de Transportes Crisóstomo concluyó su servicio el viernes 26 de noviembre en la localidad madrileña de Getafe, donde el camión quedó estacionado, con las llaves puestas, en el interior de un almacén industrial. Todos los empleados se marcharon de fin de semana y allí quedaron los cuadros, sin más protección que un circuito cerrado de televisión, hasta el lunes siguiente.
Pero el sábado sonó la alarma, por lo que agentes de la Comisaría de Getafe se desplazaron al lugar, comprobando que la puerta del almacén había sido forzada y que el camión había desaparecido. Las cámaras de seguridad habían grabado a tres individuos que tapaban sus rostros con capuchas y que se marcharon con el vehículo sin necesidad de mayor violencia. Tres días después se encontró vacío en la vecina localidad de Alcorcón.
Los propietarios de las 35 obras de Arte se mostraron absolutamente indignados con el procedimiento seguido para su traslado y almacenamiento en un camión sin blindaje. Algunos de ellos ni siquiera habían asegurado las piezas. El director de la compañía de transportes se excusó diciendo que “desconocía el contenido del vehículo”.
A raíz del hallazgo de la famosa obra de Chillida en la chatarrería fue posible localizar otra quincena de obras del mismo escultor, de Fernando Botero (cinco piezas, tres dibujos y dos óleos), un dibujo de Picasso, una obra de Tapies y otra de Antonio Saura, entre otras.
Según recoge la agencia EFE, sólo uno de los cuadros recuperados tenía el cristal roto, pero sin afectar a la obra, ha precisado la delegada, que ha destacado la importancia de la operación policial.
La obra que falta está siendo buscada aún, ha precisado el jefe de la UDEV.
La Policía no ha practicado aún ninguna detención en relación con esta operación, que lleva a cabo el Grupo XXI de la Brigada Provincial de Policía Judicial de Madrid, y que continúa abierta y bajo secreto sumarial, por lo que no se han ofrecido detalles de la misma.
Las obras son de autores como Pablo Ruiz Picasso, Fernando Botero, Eduardo Chillida, Gonzalo Gonzáles, Cveto Marsic, Julio González y Antonio Saura.
La delegada del Gobierno, Amparo Valcarce, y el jefe de la Unidad de Violencia Especializada y Violenta (UDEV), Dionisio Martín, informaban el pasado martes sobre la recuperación de 34 de las 35 obras de arte robadas el pasado día 27, que fueron halladas el pasado sábado en el interior de una furgoneta aparcada en un polígono industrial de Leganés que había sido robada hace días.
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