Martes, 22 febrero 2011
Alejandría

Tropelías lingüísticas

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Opinión - Albacete | Alejandro Henares 0 Comentarios

Ya es oficial. El Parlamento Europeo ha aprobado el Sistema de Patentes Unificado que margina definitivamente a la lengua española. La nueva ley establece que sólo se tramitarán en Europa las patentes en inglés, francés y alemán. El Consejo de Ministros de la Unión Europea ya había rechazado el lunes los últimos intentos del Gobierno español por evitar esta medida. Lo cierto es que el español, con más de 400 millones de hablantes en todo el mundo, es con el inglés la única lengua europea en expansión.
 
En espectacular expansión, puede decirse. Y tenía todos los argumentos a su favor en ser al menos, la cuarta lengua de la Ley de patentes.
Que nuestra lengua haya sido marginada tiene mucho que ver con nuestra vertiginosa pérdida de peso e influencia en Europa en los últimos años. Y con la manifiesta impericia, por no decir escandalosa ineptitud del actual Gobierno en defender nuestros intereses en el exterior.

Pero también con nuestra actitud hacia nuestra lengua común dentro de nuestras fronteras. Que nadie llore ahora porque en Europa marginan a nuestra lengua, cuando es aquí donde se cometen a diario y de forma sistemática agresiones y tropelías contra la misma. Por qué nos va a respetar nadie fuera si no nos respetamos nosotros. Un día nos obligan a prostituir la lengua común adaptándola la toponimia en otras lenguas en provincias o localidades. Nombres centenarios o milenarios en español desaparecen oficialmente porque este Presidente del Gobierno necesita el voto de los nacionalistas de Cataluña o del País Vasco.
Acaba de suceder con las provincias Guipúzcoa y Vizcaya  que nos quieren obligar a escribir en vascuence. Y ya pasó con Lérida y Gerona. La persecución del español, la lengua común, ha adquirido un nivel de agresividad que ya viola abiertamente no sólo los derechos fundamentales y la Constitución, sino las propias sentencias del Tribunal Supremo al respecto. Los niños que se atreven a hablar en español en patios de colegio en Cataluña, País Vasco y Baleares son castigados y estigmatizados.

Y el resultado, la terrible amputación que sufren las generaciones más jóvenes son ya evidentes. Sin ir más lejos, el domingo pasado el niño actor de la película premiada en la gala de los Goya, fue incapaz de pronunciar dos frases de agradecimiento en español. El tesoro de nuestra lengua aguanta afrentas permanentes. Resulta incomprensible que la izquierda española se haya unido a esta campaña sistemática de los nacionalismos que considera progresista todo lo que suponga enaltecer lenguas regionales en detrimento de la lengua común.

En el Senado español nos hemos permitido introducir traductores para que sus señorías hablen en las lenguas que los separan, evitando la que les une. En Bruselas han decidido que ellos no están para tonterías. Y que traductores los mínimos. Y nuestra lengua ha sido ahora también fuera, y una vez más, la víctima.

p.d. zapatero dijo sí
Una de las características más destacables de nuestro presidente del Gobierno, Rodríguez Zapatero, es su muy peculiar relación con la verdad. Ya sabemos, nos lo ha dicho él mismo que en realidad, la verdad se elige. Nos lo dijo uno de esos días en que se pone solemne.
Esa vez lo hizo para desmentir a San Juan. Según nos reveló el presidente no es cierto, como pretende el Evangelista, que la verdad nos hace más libres.

Es la libertad, dijo, la que nos hace más verdaderos. Es de suponer que Zapatero considera que todos somos muy libres de elegir la verdad que mejor nos venga en cada momento.
Y que además podemos cambiar la verdad siempre que nos venga en gana. Que para eso somos muy libres.

De ahí la ausencia total de mala conciencia de nuestro presidente cuando alguien le recuerda alguna de la muchas veces que ha dicho cosas que no eran verdad. Así ha vuelto a ser ahora, hace dos semanas.

Resulta que el presidente había negado la posibilidad de endeudarse o refinanciar su deuda a diversas comunidades autónomas porque había impuesto y había presumido de ello con Angela Merkel, una férrea disciplina para controlar el gasto de las comunidades.
Hasta que llegó a Madrid hace dos martes el presidente de la Generalidad, Artur Más. Éste, que tiene en el Congreso los votos necesarios para que Zapatero llegue, como sea, al final de la legislatura, le dejó claro que se endeudaría porque el pozo negro que ha dejado el tripartito en Cataluña le obliga a ello.

Y Zapatero dijo que sí. Cuando a todos los demás les había dicho que no. Cuando se enteraron los otros, ya fueran comunidades presididas por socialistas o populares, se quedaron estupefactos.

Y montaron en cólera. Pues en pocas horas, todo el ejercicio de disciplina para controlar déficit y deuda se había ido por el sumidero que suele evacuar las promesas y palabras del presidente.

Otras verdades
Estos son los hechos. Pues Zapatero tiene otras verdades disponibles para la ocasión. Según él, permitir a Cataluña lo que se impide a Murcia y a Castilla la Mancha no es un trato desigual. Y permitir después a Castilla la Mancha y a Murcia lo que antes se les impedía no es rectificar. Nada de lo que ha sucedido en las últimos días, con todas sus consecuencias, para Cataluña, para las demás comunidades y para la credibilidad de España, ha existido.
No intenten discutir ni debatir con él. Es inasible. Porque la verdad para él siempre es discutible y discutida. Nuestro presidente, es tan libre que ninguna verdad podrá jamás comprometerle. 

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