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Miércoles, 18 noviembre 2015

El supremo y la voluntariedad de la prostitución

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BLOGS | David Breijo Martínez 1 Comentario

Hace tiempo que tengo en muy poca estima a nuestro Tribunal Supremo (por no hablar del Tribunal Constitucional). Y es una lástima, porque no sólo soy abogado ejerciente, sino que creo en la Justicia -todavía-, en las leyes y, aunque no en todos, confío -aún- en los tribunales. Pero en los «de abajo» [léase Primera Instancia y Audiencias Provinciales].

He tenido la oportunidad de acudir a todos los estamentos jurídicos, aunque haya sido en colaboración con otros abogados sin que conste mi firma. El resultado, para bien o para mal, lo he asumido como propio.
 
No es sino desde que uno toma contacto con estos Tribunales cuando se da cuenta de que existen dos realidades, como en «Matrix» [«The Matrix». (1999). [film] EE.UU.: Hermanos Wachowski.], solo que una de ellas no está diseñada «por» ordenador, sino «para» otro estamento.

 

Ya me molestó en otro momento, sobre el que tuve la oportunidad de escribir y dar mi opinión sobre la realidad respecto de este Tribunal. En un primer momento pude llegar a pensar «a lo mejor me he pasado», pero luego se me pasa. Y, si para colmo leo noticias como la de esta mañana en la sección Tribuna del diario El País en su versión digital [José María Mena. (2015)."Prostitución «voluntaria»". 11,17,2015, de El País. Web: http://ccaa.elpais.com/ccaa/2015/11/16/catalunya/1447699967_984025.html]  no sólo me reivindico, sino que siento la imperiosa necesidad de publicarlo.


Escribe el sr. Mena sobre esta sentencia, analizando y comparando con la sentencia de la Audiencia Provincial de Barcelona, cuyo recurso dio pie a que se dictase esta otra por su superior. Es usted muy benévolo, señor Mena. Mi opinión es más severa. Fanática, si quiere. Radical, podría decirse. «Hasta los cojones», prefiero decir yo en mi intimidad.


No me puedo creer que hagan falta tantos años de estudio y ejercicio del Derecho por parte de los componentes de la Sala que dictaminó tal sentencia,  para decir semejante ESTUPIDEZ -con mayúsculas-. No es que, como decía su letrado en el artículo anteriormente citado, los magistrados del Tribunal Supremo debieran dedicarse a otros asuntos «más importantes», sino que no deberían estar. Por lo menos estos.


No sé de dónde se sacan que las prostitutas trabajan en tal profesión de forma «voluntaria». Es posible que las que conozcan  ellos -o sus amigos, conocidos o aquellos de donde saquen su opinión- sean esas famosas «escorts», y que estas, a su vez, trabajen voluntariamente bien sea por la cantidad de dinero, porque disfruten de  su trabajo y compañía, o por ambas razones. Puede que trabajen voluntariamente porque deciden con quién, cuándo, cómo, cuánto, dónde, por dónde, con qué sí y con qué no, cuándo empieza, cuándo termina, qué normas se deben seguir... No lo sé, todavía no me ha venido ninguna al despacho que me saque de dudas.


Pero la realidad es que, admitiendo la posibilidad de la existencia de excepciones, la prostitución suele venir de motivos totalmente opuestos a la voluntariedad. ¡De plano! No sé si estos señores magistrados, alguna vez, han podido  ver la auténtica realidad ciudadana, aunque sea a través de su trabajo a pie de calle. Esa realidad de personas que buscan comer de su trabajo, que ocupan las calles con sus paseos, los trenes, los bancos con sus pequeñas nóminas y recibos devueltos, los juzgados con sus «tontas» ejecuciones hipotecarias, «estúpidos» lanzamientos, «míseras» reclamaciones de cantidad de menos de dos mil euros y «banales» asuntos penales como una triste agresión de apenas cuatro puntos o unas «livianas» amenazas de tu pareja.


Cuando atiendes a una prostituta ya sabes que lleva más camino que tú. Ya sabes que no está ahí sentada, delante tuya, por gusto. La triste realidad es que tienen miedo, incluso a que les reconozcas aunque vengan para tratar cualquier otro asunto que no esté relacionado con su profesión. Lo esconden bajo una falsa aceptación y seguridad en sí mimas. Trabajan como «mujeres de vida alegre» por obligación, venga esta de donde venga. Puede que su miedo no sea a que las maten porque no están dentro de una organización. Pero tienen miedo. ¿Se han fijado ustedes, magistrados, que no quieren dar nunca la cara? ¿Que siempre salen de espaldas, con la cara tapada con máscaras, o a oscuras por la tele? ¿Cuántos jueces, fiscales, magistrados, secretarios, abogados, procuradores, funcionarios... esconden su cara cuando les graban, les preguntan o se manifiestan? Los que trabajamos voluntariamente no nos escondemos si nos preguntan.
Es curioso que nuestro Alto Tribunal dictamine que son meretrices voluntariamen

te, cuando hasta cualquier ONG demuestra lo contrario. Dice que su trabajo es voluntario porque no las explotaban (en el asunto tratado). No sé, quizá se esperaban más que fuese como en las películas. La voluntariedad en dicho trabajo no viene porque no te estén pegando constantemente, clavándote una navaja o robándote todo el dinero. La falta de voluntariedad viene de cómo te trajeron aquí, de qué tienes que hacer para pagar la deuda por haber sido traída, de que si no lo haces matan a tu familia, de que acaban con tu vida y reputación en tu lugar de origen, de cómo te anulan psicológicamente, de cómo te humillan, cómo te hacen creer que no vales más que para eso, de cómo tienes que darles dinero, asistir a sus amigos o a todo aquel que quiera usarte... De mil y una maneras.


No me puedo creer que sean ustedes capaces de apreciar la falta de voluntariedad en trabajar sin que haya un extintor y no en esto. Ni la estadística -a la que llaman «la puta de las matemáticas»- lo es voluntariamente.
Juntarse tanto al Político hace del Judicial un poder inútil: lejos de la realidad, lejos de su fundamento, sin sentido ni utilidad para el ciudadano, para lo que se instauró. «El que anda con un cojo, si al mes no cojea, renquea».
Pero recuerden que cuando los Poderes no sirven a los ciudadanos, es cuando los ciudadanos deciden que ya no sirven.

 

David Breijo Martinez.

 

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1 Comentario
FR. Breijo-Marquez
Fecha: Jueves, 19 noviembre 2015 a las 07:56
Majo. Me has dejado "patidifuso". Hace más de treinta y tantos años que te conozco y no sabía que pensabas tanto y tan bien. Cuando escribes -como colofón a todo tu escrito- que: "cuando los Poderes no sirven a los ciudadanos, es cuando los ciudadanos deciden que ya no sirven" (sic), no solo te aplaudo la frase, sino que me preño de ella. Me entran unas ganas de gritar ¡Ese es mi Chico! que ni te cuento. Bien David...¡valiente David!

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