Juan Francisco Ruiz, miembro del equipo investigador, precisa que es “una hipótesis”. El consumo del hongo Psilocybe hispánica pudo llevar a los chamanes a hacer esas pinturas.
La prueba más antigua de Europa sobre el consumo de setas psicotrópicas asociado a rituales de corte chamánico se ha identificado en Cuenca. Según las conclusiones del artículo publicado al respecto en la prestigiosa revista estadounidense Economic Botany —y firmado por el micólogo Brian Akers; el profesor de la UCLM Juan Francisco Ruiz; así como por los investigadores Carl Ruck y Alan Piper— la presencia de varias figuras con forma presumiblemente de seta en un abrigo rocoso del yacimiento de Selva Pascuala —ubicado en el término municipal de Villar del Humo y datado en aproximadamente 6.000 años de antigüedad— constatarían que el consumo de este tipo de sustancias para inducir estados de trance habría comenzado en Europa antes de lo que se pensaba hasta el momento.
Juan Francisco Ruiz, co-autor del artículo, profesor de Prehistoria de la UCLM en el Campus de Cuenca e integrante del grupo investigador, precisa que se trata de “una hipótesis” planteada a partir de las evidencias encontradas en el mural, de unos 12 metros, y más en concreto en dos figuras del final de una serie de trece que hasta el momento se habían considerado humanas pero que, con la nueva interpretación, podrían ser algo más.
“La propia morfología de las dos últimas figuras de la serie es similar a la de la seta Psilocybe hispánica y sugiere la transformación del ser humano en hongo o a la inversa” precisa Ruiz. El investigador comenta que “nos encontramos con la primera evidencia gráfica de la existencia de un consumo ritual de este tipo de setas en Europa” y matiza: “Esto no quiere decir que no se haya producido antes”.
Uso ritual y exclusivo
La investigación, iniciada en 2006 y que ha contado con la colaboración de un equipo internacional de expertos en micología —entre ellos el mayor, el mexicano Gastón Guzmán— revela que, de haber tenido lugar, el consumo de este tipo de neurotrópicos estaría asociado únicamente a rituales de corte chamánico y probablemente no para toda la población.
“La mejor explicación para que se haya hecho ese tipo de representación es el consumo del hongo” recalca Ruiz, aunque reconoce que “evidencia del mismo como tal en la zona no hay”. Lo que sí hay son indicios de su posible presencia hace 6.000 años que van más allá de la propia pintura. A ellos hay que sumar “que estos hongos crecían sobre excrementos de grandes animales como los que hay representados en las pinturas y que el paisaje y clima de la zona era en la época muy similar al que hay actualmente en los Pirineos, donde crece la Psilocybe hispánica”.
Estas pinturas rupestres de Villar del Humo se descubrieron en 1918 y todas las figuras de este tipo se habían identificado como humanas dentro del arte esquemático. Juan Francisco Ruiz comenta que, además de las del mural que ha dado origen al artículo, hay otras similares en Marmalo V, otro de los yacimientos.