El caso está siendo investigado ahora por un juzgado del municipio de Torrijos. Los animales llevaban microchip, lo que facilitó la localización del culpable
El pasado 10 de febrero fueron hallados los cadáveres de tres galgos que habían sido ahorcados y posteriormente semi enterrados en un paraje próximo a la depuradora de Fuensalida (Toledo). Las investigaciones, desde el primer momento, apuntaron al dueño de los perros como presunto responsable de los hechos. Su posterior confesión así lo certificó. En su declaración a las autoridades afirmó que “era el propietario de dos de los tres galgos y que era su costumbre ahorcarlos al terminar la temporada de caza”, y que “le parecía mejor que abandonarlos, como hacen otras personas”. Además, declaró que “desconocía que ahorcar animales fuese delito”. Además, se detectó microchip identificativo en dos de ellos, lo que facilitó la localización del propietario.
Tras el hallazgo se está a la espera de realizar la necropsia correspondiente para constatar si los galgos han padecido algún tipo de maltrato más o ensañamiento. El caso está siendo investigado por un juzgado de Torrijos y el autor se enfrenta a una pena de prisión.
Estos hechos confirman la pervivencia de esta costumbre, que aún se transmite de generación en generación en zonas rurales y que algunos conciben como una práctica corriente. Es por eso que desde la asociación BaasGalgo incidía en la importancia de concienciar a la sociedad de estos hechos para que conozcan lo que está ocurriendo y las barbaridades que se cometen con estos animales.
Las últimas modificaciones jurídicas respecto al maltrato animal han convertido lo que antes era una falta en un delito, lo cual contribuye a aumentar la responsabilidad del causante. Sin embargo, la práctica de ahorcar ejemplares de galgo al terminar la temporada de caza o cuando han dejado de ser útiles, continúa siendo habitual en nuestro país. "Está claro que estos casos se consideran un tema de maltrato y atentado contra el bienestar animal y el no conocer que es una acción es delito, como declaró en este caso el dueño de los galgos, no da derecho ha matarlos o maltratarlos".
La Asociación BaasGalgo, organización que lucha por el bienestar y la protección de esta raza, se ha constituido como acusación particular en el caso. De hecho, fueron voluntarios de esta asociación quienes localizaron los cadáveres y dieron aviso a Policía Local y Guardia Civil, tras ser alertados por los propios vecinos de la localidad.
Por desgracia y según informó la propia asociación, han sido numerosos los casos de estas características que se han dado en la provincia de Toledo. Así, por ejemplo el pasado octubre se encontró en un paraje de Villacañas a una perra de caza que aparecía ahorcada en un poste de alta tensión.
Los casos son escandalosos, en algunas ocasiones, los perros han podido ser rescatados en pésimas condiciones logrando sobrevivir pero. en otros muchos, como ocurre en la mayoría de las ocasiones, han sido hallados sin vida.
Hace meses una galga de color negro, seguramente abandonada a su suerte por su dueño, fue atropellada en la autovía A-42 (salida Illescas-Sur). Otra galga de tres años fue recogida en otro municipio de la provincia, presentando heridas y cicatrices de quemaduras por todo el lomo, que podrían haber sido propiciadas por gasoil al que después prendieron fuego pues tiene entre el pelo las líneas por donde el liquido inflamable fue quemando aunque otra opción es haberla rociado con un liquido corrosivo.
También en Fuensalida fue hallada otra perra ahogada en un pozo. Auténticas crueldades hicieron con un galgo encontrado en estado muy grave en Toledo que presentaba infecciones,un disparo en el abdomen y la mitad del cuerpo necrosado y una cachorra que quedaba ciega debido a los golpes recibidos. En Torrijos se halló a una galga esquelética y otra cachorra también se encontró con sarna y severa desnutrición.
Estos son algunos de los casos acontecidos en la provincia de Toledo aunque existen muchos más por eso, la Asociación BaasGalgo promueve desde hace años acciones solidarias que pretenden concienciar a la ciudadanía de la realidad del galgo en España.
Las cifras alarman a las protectoras
Se estima que miles de galgos sufren maltrato cada año en España. En muchos casos, los galgos que ya no son considerados útiles por los cazadores son abandonados o cruelmente sacrificados. Aunque no existen datos oficiales al respecto, las asociaciones en defensa del galgo elevan el número de galgos víctimas de esta situación a alrededor de 40.000. El desconocimiento, el miedo a la denuncia y la inexistencia de leyes protectoras del bienestar animal, agravan el problema. España sigue estando muy por encima de los niveles de abandono animal de otros países europeos. De hecho, muchos galgos abandonados en territorio nacional son adoptados desde otros países de la U.E
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