Más de 400 personas de toda la región castellano-manchega se han formado en el último año como socorristas profesionales a través de los 17 cursos impartidos desde la Federación de Salvamento y Socorrismo Acuático de C-LM, según informaron a esta redacción desde la delegación conquense, que tiene sede en Tarancón.
El delegado a nivel provincial, José Antonio García Carrasco, comenta que, con la llegada de la temporada de verano, se incrementa el número de demandantes de esta actividad profesional, ya que “cada vez es mayor en número de instalaciones acuáticas” y este trabajo resulta atractivo “para jóvenes estudiantes, de entre 16 y 30 años que durante los meses de verano desean trabajar y sacar un dinero”.
En las últimas dos temporadas, y a causa de la situación económica actual, desde la Federación detectan asimismo “un mayor número de casos de gente que se sacó las titulaciones hace un tiempo, lo dejaron, y ahora quieren actualizar sus títulos y volver a incorporarse”, destaca garcía Carrasco.
Los cursos de socorrismo se han venido impartiendo en las cinco provincias de la región. En el invierno se llevan a cabo en ciudades y poblaciones más grandes, donde cuentan cons piscinas cubiertas, mientras que de cara al verano, acercan la formación a los pueblos donde, por las instalaciones, no pueden hacer los cursos en invierno y notan que hay demanda entre los jóvenes.
PREVENCIÓN, LABOR PRIMORDIAL
Se trata de cursillos eminentemente prácticos. “La labor del socorrista tiene un componente físico importante, saber nadar, saber manejar una situación de riesgo en el agua es importantísimo tanto para la víctima como para el propio socorrista que se sometan a situaciones de riesgo considerables en el ejercicio de su trabajo”, explica el delegado de la Federación en la provincia.
La principal función del socorrista es la prevención, es decir, “anticiparse a cualquier situación que puede ocurrir y evitarla”, señalan desde la Federación. Una de las premisas que inculcan en los cursos es la de “el mejor rescate es el que no hay que hacer”.
De la totalidad de cursos impartidos, que tienen una duración de 100 horas, dos se han celebrado en la provincia, uno en Tarancón y otro en la capital, además de otros dos cursos de formación de Técnicos Deportivos de Salvamento y Socorrismo (Nivel 1 y Nivel 2) que se han realizado en la ciudad taranconera.
LEGISLACIÓN ACTUAL
En Casilla-La Mancha, la normativa que regula la actividad del socorrista se actualizó en 2007. “Hace referencia al socorrista pero si bien, no ha desarrollado todavía la formación que tiene que tener el socorrista”, resalta García Carrasco. En otras comunidades, como es el caso de la deMadrid, tiene una normativa “bastante detallada en cuanto a los derechos que tienen que tener los socorristas”, explica. “Más temprano que tarde nosotros también lo tendremos, o eso esperamos”, añade al respecto.
Para ser socorrista es necesario ser mayor de 16 años y tener capacidades para rescatar a la persona del agua. “No pedimos unas envergaduras ni unas dimensiones determinadas, sino que pueda asimilar los conocimientos y tenga la capacidad física para emprender los rescates. Puede haber personas de menor envergadura que tengan que recatar a personas de mayor envergadura o al revés”, incidió García Carrasco.