Los padres de los dos colegios de la zona se quejan de falta de vigilancia policial. El Ayuntamiento por el contrario afirma que siempre hay Policía Local o agentes de movilidad.
Los niños y padres que acudieron en la mañana de ayer a llevar a sus hijos al C.E.I.P. Federico Muelas de la capital conquense empezaron el día con un buen susto. Poco antes de las nueve de la mañana, hora de inicio de la jornada lectiva, un coche atropellaba a un niño de siete años, alumno del Federico Muelas, en el paso de peatones que hay al final de la calle San Ignacio de Loyola en la confluencia con la calle Colón.
El suceso fue afortunadamente leve y según informaron a El Día fuentes presenciales no requirió de la hospitalización del menor —que fue atendido de urgencia en el Centro de Salud Cuenca I, ubicado a escasos metros del lugar del accidente— y éste pudo acudir a clase con normalidad ya en la misma mañana de ayer. Así lo explicó a este periódico la jefa de estudios del centro.
El accidente sí ha servido sin embargo para abrir el debate en torno a la seguridad vial en las inmediaciones de los centros escolares conquenses, teniendo en cuenta que todos ellos se convierten en una zona de concentración de vehículos y malas prácticas en el estacionamiento al menos dos veces al día: las horas de entrada y las de salida de las clases.
De hecho, testigos presenciales confirman que el atropello se produjo por la falta de visibilidad —tanto para el conductor como para los peatones— en el paso de cebra en el momento del suceso, ya que la cantidad de coches aparcados en doble, triple y hasta cuádruple fila en la plaza de circulación giratoria anexa, así como algunos plantados en la acera y pisando el propio paso de cebra, dificultaban mucho la circulación, como “todas las mañanas”.
Falta de vigilancia
Muchos padres de alumnos que acuden tanto al Federico Muelas como al Colegio La Milagrosa, ubicado enfrente, se quejan de que la seguridad en esta zona de la ciudad es nula a primera y última hora de la mañana, debido precisamente a la acumulación caótica de coches en las horas clave para dejar y recoger a sus hijos del colegio. Denuncian además que no hay pasos de cebra elevados y los coches circulan a mucha velocidad, sin tener en cuenta que hay niños cerca.
Numerosos padres han manifestado a El Día sus quejas por la falta de vigilancia policial que regule la velocidad en la zona, aunque desde el Ayuntamiento aseguran que siempre que una zona de colegios es conflictiva en cuanto al tráfico hay presencia de Policía Local o agentes de movilidad, sin que el caso de los centros mencionados sea una excepción.
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