Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies
Jueves, 9 marzo 2017

POLÍTICA Y RELIGIÓN (Grupo AREÓPAGO)

Marcar como favorita Enviar por email
OPINIÓN | El Dia 0 Comentarios

Es un hecho constatable que, en los últimos tiempos, representantes de lo que se ha dado en llamar la nueva política intentan resucitar postulados laicistas decimonónicos, impropios de democracias avanzadas donde se reconoce la libertad personal y se respetan los derechos humanos.

Tiempos que pretendían situar el hecho religioso fuera de la esfera pública. “La religión a la sacristía”, decían.

 

Y también, es un hecho constatable, que cuando se habla de religión y política los fundamentalismos laicistas y también los religiosos hagan imposible el diálogo.“En el laicismo y en el fundamentalismo se pierde la posibilidad de un diálogo fecundo y de una provechosa colaboración entre la razón y la fe religiosa”, decía Benedicto XVI (2009).

 

El rancio furor laicista de la nueva izquierda, al que hace “la ola” alguna parte de la derecha postmoderna, dirige sus dardos sectarios sobre cuestiones que ya han sido superadas en la mayor parte de los países democráticos de nuestro entorno. Laicismo que se ha hecho institucional en algunos territorios autonómicos y queresume todo su hacer político en la denuncia de los acuerdos de la Iglesia con el Estado de 1979.

 

Cuando algún asiduo lector de periódicos lea la noticia de que “El Congreso y algunos ayuntamientos, como Madrid y Valencia, piden suprimir la exención del IBI que tiene la Iglesia” seguramente pensará que es algo justo, porque hay que eliminar privilegios. Pero si profundiza en la información observará que esa exención del impuesto del IBI responde a la llamada ley del Mecenazgo por la cual están exentas de ese tributo muchos edificios considerados de interés público: edificios propiedad de fundaciones, federaciones deportivas, partidos políticos, agrupaciones sindicales u ONG. Privilegio, pues, ninguno.

 

Y otro tema de gran interés actual en las relaciones entre religión y política gira en torno a la educación. Cuando uno oye que la enseñanza religiosa escolar y los conciertos educativos están impidiendo los acuerdos para el ansiado “pacto por la educación”,tiende a pensar en el sectarismo latente que reviste el anticlericalismo de algunas fuerzas políticas.

Acceda para dejar un comentario como usuario registrado
¡Deje su comentario!
Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la nuestra
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
eldiadigital.es
eldiadigital.es • LSSIAVISO LEGAL Mapa del sitio
© 2017 • 2010 Todos los derechos reservados. Información de agencias: Europa Press
Powered by FolioePress