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Miércoles, 15 marzo 2017

Buscar una ecología integral

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BLOGS | Vicente Langreo 0 Comentarios

 Se trata  de descubrir  el proyecto de vida según la encíclica “Laudato si”del papa Francisco, a cristianos y no cristianos, afectados por una realidad socio-ambiental, donde es necesario corregir la pobreza excluyente, frenar el despilfarro, devolver la dignidad a los excluidos y a la vez cuidar la naturaleza que Dios ha puesto en nuestras manos, Los creyentes desde la fe y ante la creación, podemos ofrecer motivaciones y experiencia cristiana, descubrir el valor de las cosas frente al utilitarismo tecnocrático, sin identificar esta economía con el crecimiento sin límite, y proponer un estilo de vida sobrio frente al consumismo, y advirtiendo la poca atención que dan los medios a la ecología y en la política. Por eso son oportunas las motivaciones que ofrece la encíclica; pues necesitamos una ética ecológica  mundial y crítica frente  al economicísmo.

 

Acercarse a la realidad medioambiental no es algo superficial y técnico, sino que ha de hacerse desde la persona y todas las generaciones, pasando del consumo y de la ambición, a la generosidad y al sacrificio, descubriendo un nuevo modo de pensar, saliendo de  nuestras ambiciones y seguridades, hacia lo que el mundo necesita y  lo que Dios quiere.”Nada subsiste sin su impulso vivificador”. Necesitamos una conciencia  de la realidad amada por el Creador, y una “conversión ecológica” que nos descubra el sentido y la verdadera esperanza del hombre. Nos podemos cegar y mundanizarnos con lo efímero; pero mirando profundamente a la naturaleza, somos capaces de llegar Dios y vivir una fraternidad, desde la sobriedad y cuidando la creación, limitando ambiciones inmediatas e intereses humanos. Hemos recibido una dignidad y responsabilidad mayor. Y por ello tenemos que poner límites a nuestras aspiraciones terrenales.

 

Para ello hay motivaciones que deben tenerse  en cuenta. 1) La perspectiva del   Génesis 3, señala tres rupturas. Primero Adán y Eva se escondían del Creador, era como cortar la relación con Él. Luego Adán acusa a Eva de haberle engañado quebrantando el mandato de comer del  árbol prohibido. Después el temor y amenaza entre la  mujer y la serpiente fue la ruptura con la naturaleza. De ahí los abusos, desigualdades  e injusticias. Por eso necesitamos una “sanación” de tantas  rupturas que persisten. 2) La perspectiva escatológica que proyecta la encíclica es, “el fin de la marcha del  Universo consiste en la plenitud de Dios” 3) Es posible cambiar el rumbo con otro estilo de vida. El miedo a la inseguridad e inestabilidad favorece el egoísmo, el aislamiento, a poseer y consumir, que lleva a la “violencia y destrucción” contra de la conciencia de un origen común, de  fraternidad y  pertenencia mutuas de un futuro compartido, sostenible  por la justicia, la paz y  por la  alegría de la vida  4) No se debe perder la esperanza. Ante los males de  nuestro tiempo, enseña el Papa en su encíclica: “No está todo perdido, los humanos son capaces de degradarse al máximo, pero también pueden sobreponerse y regenerarse, ante las condiciones impuestas. No hay sistemas que anulen en las personas el ideal de  verdad, del bien y de la belleza, que tiene su dignidad  y que nadie puede quitarles.

 

La educación fundamenta  la esperanza no en milagrosos, sino en estar radicada y movida por la dignidad imbatible ante la conversión. Lo principal es buena educación familiar y escolar, como “semillas” para fructificar. Con hábitos de amor y cuidando  la vida  hay que valorar a los demás, agradecer, pedir permiso, respetar cuanto nos rodea, percibir y valorar la verdad y la belleza- Y como horizonte  místico ser (“minimísticos” como niños dice el Papa)  Capaces de atender lo pequeño, las ilusiones  de las cosas que les atraen. La atención es estar presente ante alguien y sin atender otras cosas, “Percibir que Dios está en el universo y desarrolla todo, permite una visión nueva. Ser realistas, solidarios, descubrir a los otros y trabajar por el bien común, ya es una forma de amar.

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