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Viernes, 17 marzo 2017

La biblia de católicos y protestantes

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BLOGS | Vicente Langreo 0 Comentarios

Siendo el libro fuente  de los cristianos, históricamente han existido diferencias, que el  ecumenismo ha intentado superar mediante el diálogo. Cuando Lutero publicó sus 95 tesis sobre las indulgencias en 1517, alegó que  eran de fuente humana y no se fundaban en la Escritura. Y sobre los siete sacramentos afirmó que la Iglesia  no está por encima de la Palabra; ni es señora, sino una criatura de la Palabra. Y afirmó la preeminencia de la  Escritura sobre la Iglesia y la Tradición nacida de ella. La lectura e interpretación de la Biblia deberá hacerse con humildad, abiertos al Espíritu, sin despreciar cuanto se ha dicho y hecho en la historia de la Iglesia; pero sin someterse a ninguna autoridad más que a la misma Palabra  de Dios. Y más tarde formula  como principio: “Solo la Escritura,  Cristo, la fe, y la gracia” El separar la Escritura de la tradición, ocasionó una serie de controversias en el concilio de Trento que duran hasta hoy,  aunque con cambios de orientación y tono.

 

Pero  el Concilio de Trento en el  1546 se afirmó: que “la verdad salvadora del Evangelio  llega a  nosotros por libros escritos y  por  tradiciones no escritas”(EB.57)  Eso indica que hay dos cauces de revelación, y que la Escritura no es la única fuente como afirmaban  los protestantes. El decreto detalla los libros escritos y se incluyen  las tradiciones no escritas (EB.60)  También se declara que la Vulgata (edición latina de la Biblia) es la traducción válida y desde ella se harán  las traducciones, y ello dio lugar a que algunas iglesias  como la española, prohibieran traducirla a lenguas vulgares. Y la Contrarreforma, tras de la polémica después de aceptar el canon corto del AT y de una exégesis de los SS. Padres, se vio necesaria  una “Introducción a la Sagrada Escritura” para los Seminarios y Facultades de Teología católica; y así nace Biblioteca Sancta  en Venecia  el 1566, que ayudaba a comprender los libros de la Escritura y con criterios útiles para rebatir a los contrarios, a distintos autores desde Zwinglio, Lutero, Calvino y otros. En España  surgieron  algunos focos de protestantismo y también versiones en  español prohibidas; pero fueron ignoradas o condenadas por la Iglesia durante siglos.

 El pensamiento desde la Ilustración al Vaticano I, fue crítico, historicista. y racionalista; y el acudir a fuentes arqueológicas y literarias,  hizo que el protestantismo liberal se enfrentara con la Biblia y la viera, no como libro religioso, sino como  antiguo y complejo, frente a los teólogos protestantes y frente a la Iglesia; que no permitía  emplear métodos histórico-críticos. Pero el concilio Vaticano I (1869-1870) reiteró la enseñanza de Trento, afirmó la naturaleza humana y divina de la S Escritura por la inspiración del Espíritu santo. Sus libros  tienen a Dios como autor han sido entregados a la Iglesia. A finales del s. XIX hubo controversias y rechazos, diferencias al explicar la Escritura, la Tradición y la sujeción al Magisterio de la Iglesia. Pero la crisis modernista  entre el rechazo y la afirmación desde la Escuela Bíblica francesa de Jerusalén., mejoró mucho el conocimiento de la Sagrada. Escritura, de cómo nace y llega a nosotros, por la predicación apostólica escrita bajo la acción del Espíritu, incluyendo el AT y el Nuevo Testamento, con ciertas variantes y aceptada por todos. Al comenzar el s.XX  surgió el ecumenismo, luego en Dei Verbum  se afirma que vivimos en una Tradición del AT y en el Evangelio en el que hunde sus raíces. Frente a las condenas de las versiones  bíblicas, hoy con Dei Verbum (Vaticao II) se favorecen  las lenguas vernáculas..En el 2008 apareció en la BAC una traducción inter-confesional  para todos. Tras las duras experiencias del s. XX, relacionar Escritura, Tradición y Magisterio ha mejorado y progresado el ecumenismo..”Que todos sean uno, como tú Padre en mí y yo en ti; para que todo el mundo cresa que tú me has enviado” (Jn. 17,21) Pero tras cinco siglos separados,  todavía queda mucho por hacer.

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