Bajar al parque Ángeles Gasset, perteneciente al barrio conquense de Villa Román, se convierte en ocasiones en una difícil tarea para los padres y su hijos ya que deben andar con cuidado y mirando al suelo para no pisar la multitud de excrementos de perro.
Los vecinos del barrio están indignados ante esta preocupante situación, ya que “los dueños de los perros bajan al parque, los sueltan para que corran y hagan sus necesidades, y una vez que lo hacen no se molestan en recoger los deshechos”, aseguró uno de los vecinos que vive cerca del citado parque.
Pero éste no es el único problema, ya que a parte de abandonar los excrementos, los animales orinan en el parque “y luego los niños bajan allí a jugar, con el peligro que puede suponer si se llevan la hierba o la arena a la boca”.
Quejas
En este sentido, el presidente de la Asociación de Vecinos de Villa Román, Gregorio Navarro, aseguró que “conoce esta situación, y que algunos vecinos se han quejado”. Por ello, en varias ocasiones “hemos remitido nuestras quejas al Ayuntamiento”.
El problema, según el presidente de la Asociación de Vecinos, es que es complicado que “la policía se pase el día controlando a aquellos que no recogen los excrementos o que dejan sueltos a sus perros en las zonas infantiles cuando tienen cosas más importantes que hacer”.
Sin embargo, Navarro considera que “la responsabilidad es, sin lugar a dudas, de los dueños de los perros, pero parece que no les importa mucho”. Y añadió que “aunque piensan que no tiene importancia, están infringiendo una normativa como cualquier otra y deberían pagar por ello, porque es responsabilidad de todos mantener nuestras calles y nuestros parques limpios para que todos podamos disfrutar de ellos sin problemas”.
Situaciones graves
La situación ha llegado hasta tal punto que muchos padres han decidido no bajar al parque con sus hijos para evitar cualquier “conflicto con los dueños de los perros o alguna situación que pueda ser perjudicial para los menores que lo único que quieren es bajar al parque para poder jugar tranquilamente”, asegura uno de los usuarios.
Uno de los usuarios del parque nos comentó que hace unos días, mientras estaba en el parque con su hijo, un perro defecó a un metro de distancia, "le dije a la dueña que si no le daba vergüenza que defecara al lado de un niño y ni siquiera lo recogiera y aunque aguantó todo lo que le dije no se molestó en recoger los excrementos del perro".
En este sentido, según comenta uno de los usuarios del parque, hay un menor que tiene alergia a los pelos de animal, principalmente perro y gato, y dada la situación de descontrol en la zona "sus padres han optado porque no baje al parque, debido a los problemas alérgicos que sufre su hijo".
Pero esta situación no se limita al citado parque, sino que en las calles colindantes, como la calle Ángeles Gasset, ocurre lo mismo, los dueños de los perros llevan a sus canes a pasear, "muchas veces sin atar", y una vez han hecho sus necesidades “dejan el recuerdo en las aceras, y tenemos que ir mirando con mil ojos para no pisarlos”.
Sanciones
Los dueños de los perros están obligados a llevar medios para recoger y retirar los excrementos inmediatamente y de forma higiénica. Debiendo ser introducidos en los contenedores de basura o específicos en una bolsa de plástico.
Además, los perros deben ir acompañados de personas que los vigilen y provistos de collar y correa, bajo la responsabilidad del dueño. Además, en el caso de los potencialmente peligrosos o cuyo temperamento así lo aconseje, deberán ir provistos de bozal y cadena de longitud inferior a 2 metros. En ningún caso los animales deben constituir un peligro para los transeúntes ni para los demás animales.
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