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Lunes, 20 marzo 2017

Tocar…lo que no es nuestro

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BLOGS | Fermín Gassol Peco 0 Comentarios

 Cualquier parecido con la realidad…ustedes la valorarán.

 

“Sin tocar, sin tocar” fue una parodiada frase muy celebrada que puso de moda el dúo Cruz y Raya, una frase muy ocurrente, una parodia que bien podríamos extrapolar a la inveterada y frecuente costumbre, por suerte no general, que existe en nuestro país como es “tocar” demasiado lo que está cerca de nosotros.

 

Tocamos las manzanas y los melones en los puestos del mercado para ver si están maduros, tocamos las telas en los comercios para saber la tersura del tejido, tocamos mucho las bocinas, a las imágenes con los décimos de lotería para pedir al pobre santo que nos haga millonarios y como ultimísima moda, algunos tocan el dinero público que no les pertenece...para hacerse más ricos todavía. Porque en definitiva el tocar es lo que cuenta; tocar y trincar ya de paso.

 

Hace unos años viajando por Europa, al levantarme un buen día y asomarme a la ventana del hotel en Viena quedé sorprendido al ver en la acera unas cajas de plástico que contenían los periódicos del día; atada a la farola una hucha en la que los compradores depositaban el importe del diario que adquirían; También las pude ver en otras ciudades de Alemania y Holanda en donde existen parcelas en medio del campo con flores que se pueden adquirir introduciendo también el importe en otra hucha solitaria que está junto a la lista de precios en la linde de la parcela…sin más protección.

 

Bien, pues hace unos días al levantarme y asomarme a la ventana de mi casa pude ver cómo una señora muy madrugadora sacaba provecho a su pronto levantar y se dedicaba a tocar y trincar las flores que el día anterior habían plantado los empleados del ayuntamiento; y otro día ya de noche pude ver también a un señor que debía padecer de insomnio y decidió sacarle provecho a su vigilia con su pala tocando, cargando y trincando en su furgoneta un capacho de piedra blanca muy vistosa que adornaba el pie de una gran estatua. Objetos toqueteados que fueron luego trincados y no precisamente para comerlos.

 

Aquí en España tocamos mucho, demasiado. Tocamos y nos quedamos con lo que no nos pertenece. La última ocurrencia, rastrera por la situación de lo indebidamente apropiado, esa de trincar las tapas y alcorques de las alcantarillas, una manía que ha obligado al ayuntamiento de una localidad levantina a tener que fijarlas al suelo. Y puestos a tocar y trincar las tapas, también lo hacemos con demasiada frecuencia con otras alcantarillas que no están precisamente en el suelo sino que se encuentran situadas en las puertas de otros puestos de ese atractivo y delictivo mercado…de billetes, ¡del dinero negro vamos!. Se imaginan que todos hubiéramos declarado al fisco lo ingresado… desde luego que otro gallo cantaría...en nuestra economía. Pero desgraciadamente tocamos y trincamos por arriba y por abajo. España se va consagrando de manera acelerada como el gran país del “tiqui- taca” pero eso sí, sin soltar nunca el balón, que aquí no devuelve nadie nada. Y en Europa, sin fiarse de nosotros, al menos hasta ahora.

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