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Lunes, 20 marzo 2017

CENTRALES HIDROELÉCTRICAS DE LAS LAGUNAS DE RUIDERA, EDIFICIOS RUINOSOS

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OPINIÓN | ELDIAdigital 0 Comentarios

Salvador Jiménez Ramírez ha remitido a eldiadigital.es este estudio sobre el origen de estas instalaciones en uno de los parajes naturales más visitados de Castilla-La Mancha y el estado en el que se encuentran en la actualidad. Por su interés los reproducimos íntegro.

El año del señor de 1821, con arreglo a las Leyes Desamortizadoras en vigor, don Tomás Ballesteros, procedentes del Estado de la Nación, adquirió siete lagunas: Tinaja, Redondilla, Lengua, Salvadora, Ibáñez, (actualmente Santos Morcillo) Berruecosa (actualmente Batana) y la mitad de la Colgada. Fallecido don Tomás Ballesteros, el año de l835, se hizo partición de bienes entre sus cuatro hijos menores de edad: doña María Tomasa, don Manuel y doña Rita. Las siete lagunas fueron adjudicadas, proindivisas, a los cuatro hermanos; actuando su madre y viuda, doña María Francisca Ballesteros y Vélez, vecina de Villanueva de Los Infantes. Doña María Francisca Ballesteros, se inscribió así “Siete Lagunas de Ruidera”, en el Registro de la Propiedad de Alcaraz, el día 13 de Octubre de 1868.

 


   Tras una intrincada adjudicación de bienes a descendientes de la familia Ballesteros, grandes acaudalados y dignatarios de la nación, en 1899, proyectan la construcción de varias centrales hidroeléctricas, en la cuenca del Alto Guadiana o Lagunas de Ruidera; entre ellos don Alberto Bosch y Fustegueras, ingeniero, alcalde de Madrid y ministro de Fomento. Don Alberto Bosch, el cuatro de agosto de aquel año, compra a don Diego Ballesteros y a don Manuel Tomás Ballesteros, vecinos de Fuenllana, las cuatro quintas partes de las “Siete Lagunas de Ruidera”, por el precio de 11.875 pesetas.

 


   Fallecido don Alberto Bosch el 13 de mayo de l900, sus únicos y universales herederos fueron sus hijos don Enrique, doña María y don Carlos. En las operaciones particionales, doña María fue representada por su esposo Francisco Rodríguez Sedano; adjudicando las lagunas, a todos los herederos, por iguales partes, proindivisas, el día 10 de abril de 1909, valorándolas en cuatro mil pesetas. El mismo día y año, por igual precio, don Enrique , doña María y don Carlos, venden a su madre las cuatro quintas partes de las “Siete Lagunas de Ruidera”, aportándolas ésta a la Sociedad Comandita “Sedano y Compañía”, (para la producción de energía eléctrica) con domicilio en Madrid y Manzanares (C. Real), constituida por don Francisco Rodríguez Sedano y Suén, abogado, vecino de Madrid; don Gaspar Muñoz y Jarava, vecino de La Solana (C. Real) y doña Elena Herreros y Albarruiz. 

 


   Por otro lado, don Rafael Álvarez Mendizábal y Alfaro, era dueño de la laguna Sampedra. Al fallecer don Rafael Álvarez Mendizábal el 19 de junio de 1868, en la villa de Zumárraga, (Guipúzcoa), hereda la laguna Sampedra su mujer, doña María Salomé Cañabate y Peña y sus cuatro hijos: doña Teresa, doña Josefa, doña Beatriz y don Juan de Dios. En la división de bienes se adjudica la laguna “San Pedro” a la viuda doña María Salomé, vecina de Las Pedroñeras, (Cuenca) por valor de seiscientos escudos. Al morir doña María, lega la laguna, valorada en cinco mil pesetas, a su hija doña Josefa, vecina de Valencia, casada con el general de brigada de don Demetrio Cuenca Martínez. Don Demetrio, en virtud de poder especial otorgado ante Notario, en 1905, vende la laguna al ya mentado don Francisco Rodríguez Sedano y Suén, por el precio de catorce mil pesetas. Inscrito el título de la laguna, más la concesión, en 1902, por el Gobierno Civil de Albacete, para utilizar mil quinientos litros de agua por segundo, de las “Lagunas Altas”, a través de un canal que partía de la laguna “San Pedro”, (hoy desprotegido en todos los aspectos) para la producción de energía eléctrica, en la central en construcción, entre las lagunas Batana y Colgada, denominada “Santa Elena”, (en honor a doña Elena Herreros) el señor Sedano lo aportó todo, como socio comanditario a la referida Sociedad en Comandita Sedano y Compañía. 

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  Son los tiempos de la construcción de centrales hidroeléctricas en el Alto Guadiana, hasta un total de seis. Es el estadio del desarrollo de la industria eléctrica en España. En 1905, la potencia hidráulica en explotación era de 60.000 kW., pasando a nueve millones medio siglo más tarde. Las primeras centrales que se ponen en marcha en las Lagunas de Ruidera, con nombres consagrados y alusivos a doña Elena Herreros y a don Alberto Bosch, fueron la de “Santa Elena”, ubicada en el travertino de las lagunas Batana y Colgada y “San Alberto”, en la barrera travertínica del Hundimiento, levantadas por Sedano y Compañía, operando enlazadas… La de “San Alberto” se comenzó a edificar mediado el año 1901; estando en funcionamiento, con una concesión de agua de 3.008 litros por segundo, hasta el año 1970. Tomaba el agua de la laguna del Rey por un azud artificial, regulado por tres compuertas instaladas en el borde de la laguna, con cámara de presión al final,  formando un salto de veinticinco metros ochenta centímetros, denominado “Hundimiento del Rey”. En la actualidad, canal o acueducto descubierto y peligrosa cámara de presión y edificios en ruinas, son una auténtica trampa y matadero intencionado para animales (y personas) por encontrarse desprovisto de señalización y revestimiento protector, en un paraje próximo a población y frecuentado por turistas. No “ es acequia cubierta, cuando lo exija su profundidad, su contigüidad a edificios o caminos o por algún otro motivo análogo…”. Como recoge la Ley de Aguas y articulado del Código Civil.

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   Las dos primeras máquinas instalas en la central de “San Alberto”, eran de procedencia y patente alemana, Felten Guilleaume  Lahme Yerwke, Ag. Franfurt Main y la tercera, acoplada décadas más tarde, A. Planas Escubos (Barcelona). La producción de las máquinas alemanas, con bajo consumo de agua, era de 300 KW/hora y de 600 KW/hora, la de patente catalana, a la que se le llamaba “La Gorda”.

 


    La central de “Santa Elena”, con sendas máquinas de origen alemán también, con una potencia máxima de 400 KW/hora, se construyó a partir del año 1902, estando en funcionamiento hasta el año 1970; con una concesión de agua, el 4 de noviembre de 1902, de 1.500 litros por segundo; ampliada a 3.000 litros por segundo, el día 5 de agosto de 1920. La toma del agua se hallaba al final de la laguna Sampedra, realizándose por un canal artificial, cementado, descubierto (donde se calcula morían ahogados diariamente unos treinta animales) siguiendo las cotas medias de los cerros de la margen derecha, de forma trapezoidal como el de “San Alberto”, de 1,60 de ancho y 1,80 de altura; con capacidad para suministrar 4.000 litros por segundo; con taludes en las paredes de un cuarto y una pendiente de setenta y cinco centímetros por mil. Tenía el canal (ha sido alterado, compuertas de la toma incluidas) una longitud de 3.775 metros, con tres túneles de 75, 130 y 58 metros, hasta alcanzar la perpendicular de los confines de la laguna Batana y comienzos de la Colgada (donde se radicó la central), formando un salto, desde la cámara de presión con capacidad para doscientos metros cúbicos, de treinta y dos metros, denominado “Salto de San Pedro”. Se tardan entre ocho y diez años en construir edificios, casas para centralistas, canales, tuberías y demás infraestructura para la puesta en marcha de las industrias hidroeléctricas.

 


  A la par en el tiempo, don Julián Navarro (Navarro S. A.) ve en las Lagunas de Ruidera un sitio con extraordinarias ventajas para la producción de energía eléctrica y adquiere algunos enclaves de molinos harineros y batanes en desuso, (que no habían comprado “Sedano y Compañía) con sus concesiones de agua, las cuales ampliaría, previa solicitud, emplazando cuatro centrales hidroeléctricas más. Cerca de la laguna Conceja, en el caserío del Osero , edifica una diminuta central, designada como “Salto del Osero”, con una sola máquina, un canal de conducción de agua de 1,003 metros de longitud, (donde diariamente se ahogaba gran cantidad de fauna y hoy permanece descubierto) y un salto de trece metros, con potencia máxima para producir 130 KW/hora.

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Entre las lagunas Tomilla y Tinaja, en lo que fuera molino harinero de Rui-Pérez, en 1920, monta otra central con el nombre del molino, en funcionamiento hasta 1976. Con un salto de ocho metros; dos máquinas arriba y otra de menor potencia en un sótano, denominada “El Metro”, con capacidad para producir 500 KW/hora. La toma del agua la realizaba de la desembocadura de la laguna Tomilla, en el sitio conocido como “Baño de las Mulas; por un canal cementado, descubierto (“cepo” también para animales actualmente) de 300 metros de longitud; con capacidad y concesión para detraer tres mil litros por segundo. En los derrames de la laguna Coladilla, en el paraje de los molinos harineros de Miravete, en 1908, erige la central de este nombre, con un salto de 7,42 metros, que funcionaría hasta 1973. Hasta hace unos años, esta central conservaba un grupo de maquinaria vertical, de fabricación alemana, marca Siemmens Schuckert, siendo su rendimiento de 308 KW/hora y de 200 KW/hora la máquina del sótano, de fabricación catalana. Junto a lo que hoy es la cola del Pantano de Peñarroya, cerca de lo que fue el batán del “Chicano”(que maceaba cuando Don Quijote) asienta la central de “San Luis”, con un salto de ocho metros cincuenta y un par de máquinas, con una potencia de 220KW/hora. Instalación que quedaría inutilizada a raíz de la inauguración del Pantano de Peñarroya en 1959.

 


   Julián Navarro García, vecino entonces de Casas de Benítez (Cuenca), donde poseía otras industrias hidroeléctricas, abastecía de energía eléctrica a las poblaciones de Socuéllamos, Villarrobledo, La Roda, Tomelloso, Ossa de Montiel y caseríos de estos términos municipales. ( Nuestro agradecimiento a don Rafael Mora Alcázar, juez de Ossa de Montiel por los datos facilitados).

 


   Sedano y Compañía, sociedad constituida para veinte años prorrogables, a partir de 1900, con un capital de un millón doscientas mil pesetas, aportando quinientas cincuenta mil doña Elena Herreros; doscientas cincuenta mil don Manuel Alonso León Zegrí y ciento cincuenta mil don Gaspar Muñoz Jarava, comienza la explotación hidroeléctrica, suministrando energía a las poblaciones de Alhambra, La Solana, Membrilla, Manzanares, Valdepeñas, Villanueva de los Infantes, Fuenllana, San Carlos del Valle, Villahermosa, cortijos y a unos pocos hogares de la, entonces, aldea de Ruidera.

 


   ( BIBLIOGRAFÍA: “Real Sitio de Ruidera”, del mismo autor

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