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Martes, 4 abril 2017
la belleza convulsa

Los doce trabajos de Hércules

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BLOGS | Emilio Arnao 0 Comentarios

Como Hércules y sus doce trabajos, esencia de profecía y bañera llena de mitos, el PSOE ya se ha embarcado en esa lucha contra el león de Nemea que es la búsqueda de votos para las primarias de finales de mayo. Como en Peloponeso u Olimpia, el PSOE, en este sentido, hace frente a la vieja leyenda del semidiós intentando cubrir la fuerza y el espanto de todo lo que su propia Historia ha enviado contra la avidez de Zeus.

 

Tanto Susana Díaz como Patxi López como Pedro Sánchez, en su combate contra la Cierva de Cerinea o contra el Jabalí de Erimanto, se hacinan en una batalla que más parece venida desde los cielos letárgicos que de la tierra húmeda y humana. Estos tres semidioses -si por tales les concedemos matar a los Pájaros del Estínfalo- combaten entre sí por ver quien se alza con el mejor de los imperios. El PSOE es un imperio -traído por la serpiente con siete cabezas de Ugarit y el Antiguo Testamento- que se ha caído por culpa del cinemascope y el odio hacia Dios. Todo socialismo es ateo -menos el de José Bono: un hombre preclaro y cabal-, pero la religiosidad política acecha con su inmensa captura a Cerbero y el Inframundo hasta devengar en lo ridículo o en la lilas mebroukas.

 

Es muy triste que un partido con más de un siglo de nacimiento dependa ya durante tanto tiempo de una Gestora que más bien parece una tienda de ultramarinos en donde se venden bajocas y leche en polvo. La Gestora debería ser la vergüenza nacional de todo aquel que intensamente se sienta socialista. Todo esto no es otra cosa que por culpa de los trabajos de Hércules en donde la Hidra de Nemea, antes de ser abatida y despojada de su piel, sigue elevando los votantes del Partido Popular, el cual se está comiendo el chocolate chupándose los dedos mientras dura la limpieza de los Establos de Augías en un solo día, la captura del Toro de Creta, el robo de las Yeguas de Diomedes, el hurto del Cinturón de Hipólita, el robo del Ganado de Gerión, el de las manzanas del Jardín de las Hespérides y así todo seguido hasta que Hércules acabe muriendo con la piel del león de Nemea, su maza, su arco y tales flechas del veneno de la hidra de Lerna, comprobándose de este modo cómo la muerte de Hércules supone una gran pérdida para la Humanidad.

 

Que no quepa la menor duda de que salga quien salga como secretario general del PSOE -saldrá Susana, lo dice el Oráculo de Delfos que hoy mismo he visitado yo en sandalias- no tendrá nada que hacer si ciertamente quiere devolver a la socialdemocracia el socialismo puro e intacto de rosas y el río Eveno a una verdadera izquierda en la que se tendrá que entender -se quiera o no se quiera- con Podemos.

 

Para combatir al Partido Popular, una vez fenescido Hércules, -"partido corrupto que yo no entiendo cómo nos sigue gobernando"- habrá que fomentar otro nuevo Frente Popular que derroque a este conservadurismo de palomas destrozadas y de búsqueda para el representando de Hera de un animal o planta mágicos que siempre ha tiznado todas las guerras civiles españolas en las que los muertos siempre han sido los mismos: el pueblo español, que, como Blas de Otero, sigue solicitando la paz y la palabra. Sigamos observando el Zodiaco.

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