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Domingo, 23 abril 2017

De California a Navahermosa (Isabel Álvarez, Responsable Provincial de Mujer IU Toledo)

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OPINIÓN | Isabel Álvarez, Responsable Provincial de Mujer IU Toledo 0 Comentarios

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“Caravana de mujeres” es una película clásica norteamericana rodada en 1951, donde se narran los trabajos de un criador de ganado de California que viaja a Chicago para reclutar y surtir de mujeres a los hombres que trabajan para él y viven en un valle más o menos desértico y de difícil acceso.

 


Emulando esta película surgió en nuestro país una asociación dedicada desde la filantropía a expandir el amor por la repoblación rural como si de cupidos castellanos se tratara. Después de montar por todo el país estas altruistas caravanas ahora recalan en Navahermosa (Toledo).

 


Creo que la iniciativa se merece por lo menos un vistazo desde la perspectiva feminista e incluso humana si más.
Para empezar no estamos en el Oeste, Navahermosa no es California y las zonas despobladas, aun con  grandes carencias, cuentan con televisores y carreteras más o menos accesibles para desplazarse, por lo que no es necesario actuar de alcahuete o celestino para que los machos colmen sus necesidades amorosas (por llamarlas de alguna manera). Las mujeres no son una mercancía que a modo de ganado se sube a un autobús para descargar en el cercado (camping en este caso que describimos) donde convenientemente estabuladas (mantenidas en un establo controlado) mostrarán sus encantos para engatusar a los hombres que, aunque son capaces de ingeniárselas para seguir al equipo de sus amores allá donde los goles les conduzcan, no se van a molestar y esforzarse para desplazarse y comenzar una relación en igualdad de condiciones aunque estemos en el S.XXI. 

 


Tampoco estamos en 1951, época en la que se rodó la película y donde no se pensaba siquiera en cumplir el test de Bechdel (que haya dos personajes femeninos, que interactúen entre ellas y que la conversación no tenga que ver con un hombre) por lo que las imágenes que poblaban el imaginario masculino y que proyectaban las películas de entonces deberían estar ya más que superadas, incluso en Navahermosa. 

 


Por otra parte los comentarios que se escuchan y leen y vertidos desde la perspectiva de la diversión y el fomento de las relaciones sociales, también van cargados de una visión que no hace ningún favor a las mujeres desde las frases hechas y que sirven para toda cuestión y circunstancia y van desde:

 


-    “No hacen daño a nadie”. Si hacen y mucho daño, resquebrajan el fino andamiaje de la igualdad porque emiten una imagen donde las relaciones de poder sitúan a los hombres libres y a la expectativa, esperando tranquilamente que se les muestre lo que han traído para ellos y a las mujeres, como un elemento de exhibición, controlado y empaquetado en un autobús esperando a que abran las puertas, dispuestas para la fiesta patriarcal. 

 


-    “Ellas lo consienten y les gusta”. Otra gran frase que suele ser utilizada desde el heteropatriarcado con la intención de acallar las protestas ante semejantes actos machistas. En efecto, muchas mujeres lo consienten, pero aunque sea una sorpresa a otras muchas no nos gusta, nos parece deplorable y no queremos consentirlo. Las mujeres hemos y aún seguimos siendo rehenes de nuestra educación, una educación que nos asignaba un papel subordinado y complaciente hacia el hombre, donde la educación patriarcal nacional católica nos ha colocado en un lugar conveniente para conseguir sus propios fines durante años y del que es muy difícil desprenderse para desarrollar una vida autónoma que fomente la autoconfianza y autoestima personal. 

 


Podría enumerar más comentarios en este sentido pero las objeciones seguirían siendo las mismas, puesto que ante el mercadeo del cuerpo de la mujer, es obligado prestar batalla feminista e igualitaria porque el mundo que queremos para nuestras hijas, nuestras hermanas, amigas y para todas las mujeres pasa por tomar las riendas de nuestras vidas y decidir en cada momento que solo dependemos de nosotras mismas para desarrollarnos y desarrollar relaciones en igualdad de condiciones.

 

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