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Miércoles, 14 junio 2017

Cambalaches

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BLOGS | Fermín Gassol Peco 0 Comentarios

Donde ayer dije digo hoy digo Diego, mañana quizás tenga que decir lo que no diré pues pasado mañana puede que me convenga volver a decir lo que en un principio dije y ahora digo, aunque no descarto que el mes próximo tenga que desdecirme de lo antes dicho.  La política  como el arte de las conveniencias, como ceremonia de la confusión verbal y mental, como el cambalache del famoso tango, como juego de intereses, olvido de añejos y ambiciosos sueños.

 

Si  me apoyas en esto yo te concedo lo otro. Si tú me das los votos para  sacar esta propuesta yo te compenso mañana con aquello que deseas para que puedas sacar las tuyas. Se acabaron las posturas de principios, éticas, morales, ideológicas. Se terminaron los planteamientos prometidos, los programas de las elecciones tantas veces aireados. Comenzaron las que interesan, las que suponen la concesión del parné con el aplauso. Todos estos principios son sacados a la plaza pública cada día para su venta al mejor postor. Retales infumables que son adquiridos con frenesí para cambiar por otros. Mercados de la política donde todo se puede comprar y vender, permutar, cambiar o trocar.

 

            Este mercado de conveniencias mutuas en que se ha convertido la política abre sus puertas cada día con ofertas que son aprovechadas para negocio de los más listos. Nada es verdad ni mentira, todo depende de la situación del partido político y de la rentabilidad  con que se mira. Einstein pero sin Einstein. La teoría de la relatividad en hebreo. Mientras tanto los contribuyentes cada día más escépticos con las operaciones cerradas en este mercado de conveniencias para los que las realizan, mientras tanto la decencia intelectual y económica pidiendo un sitio, mientras tanto el desencanto, mientras tanto la democracia tragando y tragando.

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