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Lunes, 17 julio 2017
Almonacid de Zorita

La Antigua Ermita de la Virgen de la Luz ya es el eje cultural

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Guadalajara | El Día 0 Comentarios

El Ayuntamiento de Almonacid de Zorita ha inaugurado este fin de semana la restauración Antigua Ermita de la Virgen de la Luz, convertida en un hermoso y nuevo espacio cultural polivalente, con un fin de semana plagado de propuestas que han subrayado todas las posibilidades de uso con las que cuenta ahora el edificio.

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El viernes, a partir de las nueve de la noche, la alcaldesa de Almonacid, Elena Gordon, descubrió la placa, conmemorativa de la inauguración, en un acto en el que invitó a participar a su predecesor en el cargo, Rafael Higuera, puesto que “fue la corporación municipal anterior la que inició el proyecto”, dijo Gordon, aunque posteriormente ha sido modificado para convertirse en la magnífica realidad que es hoy. Como es costumbre en La Alcarria, fue el párroco local, José María Rodrigo, quien roció el lugar de agua bendita antes de declararlo inaugurado.

 

A continuación, y ya en el interior del edificio, Elena Gordon se dirigió a los almorcileños para explicar con detalle la restauración llevada a cabo en la Antigua Ermita, adquirida y rehabilitada con fondos propios del Ayuntamiento. Destacando todos los usos que tuvo en el pasado, y su valía histórica, el proyecto de la Ermita ha concluido en un edificio distribuido en dos plantas y un generoso patio exterior, capaz de albergar exposiciones, conferencias, conciertos íntimos, performances, teatro o cualquier otra manifestación cultural. Además la Antigua Ermita será, a partir de ahora, la sede de la Oficina de Turismo de Almonacid de Zorita, en pleno corazón del casco urbano y a sólo unos pasos de distancia de los emblemas arquitectónicos de la villa, como son la actual Emita de la Virgen de la Luz, la Iglesia de Santo Domingo de Silos, la Torre del Reloj o los restos de puertas y murallas.

 

La alcaldesa dio las gracias por su esfuerzo ejemplar en el desarrollo del proyecto al arquitecto, Javier Lizano, a la aparejadora, Natalia Plaza, a la arqueóloga responsable de la puesta en valor de todos sus elementos históricos, Laura Gómez, y a la concejala, Rosario Toledano, “que lo ha coordinado todo admirablemente, trabajando en este proyecto horas infinitas”, y sobre todo, “al pueblo de Almonacid de Zorita, su verdadero impulsor”. 

 

La planta superior, con la cubierta forrada de madera que le aporta calidez al conjunto, ha quedado habilitada como exposición permanente del Concurso Nacional de Pintura Villa de Almonacid. Con casi cuarenta ediciones celebradas, los fondos del certamen pictórico, realzados como se merecen, componen ahora una magnífica muestra, de indiscutible calidad pictórica. 

 

La planta baja reivindica todos los elementos arquitectónicos que atestiguan los sucesivos usos que tuvo el edificio, primero como Ermita (siglo XVI), después como cuartel de la Milicia Nacional (siglo XIX) y aún más tarde como almazara de aceite de oliva (siglo XX), de la que se extraía un oro líquido de una calidad extraordinaria. Esta planta, a la luz de la rehabilitación, es ahora capaz de albergar conciertos, conferencias y también generar un espacio expositivo para cualquier muestra.  

 

“Cada uno de los usos que ha tenido este edificio ha dejado huellas que le confieren un toque de distinción, igualmente, a cada uno de sus rincones”, destacó Elena Gordon. En la fachada de la cara oeste se pueden admirar los restos de arco que rodeaba la Puerta de Bolarque, además de una hornacina, en la parte superior del frontis, donde se supone descansaba la imagen de la Virgen de la Luz. 

 

Ya en el interior del edificio, es posible reconocer, bajo las escaleras, los restos de un pesebre y unas argollas que certifican la existencia de unas antiguas caballerizas. En el centro de la gran sala se encuentran los indicios de los anclajes de las prensas utilizadas en la obtención del aceite. Por último, al otro lado del inmueble, en la fachada este, en el patio, se ha descubierto un aljibe que recogía el agua utilizada en la almazara. Todos estos vestigios están convenientemente subrayados por elementos que los resaltan y ponen en valor, siguiendo el criterio profesional de la arqueóloga Laura Gómez.

 

Los últimos propietarios de esta industria fueron Tomás Díaz Muñoz y su hijo, Alejandro Díaz Polo. La actividad agrícola de Almonacid disminuyó de tal forma a mediados del siglo XX, que la fábrica se cerró, quedando así un edificio dormido. En el año 2010, el Ayuntamiento se lo compró a los herederos de la familia Díaz, pudiendo empezar así el proyecto de su rehabilitación, que finalmente lo ha despertado para convertirlo en el foco cultural que necesitaba la villa. 

 

Dos exposiciones, dos conciertos y un certamen de poesía para empezar su actividad

 

Además de la exposición permanente del Concurso Nacional de Pintura,  a lo largo del mes de julio, la Antigua Ermita acoge ya una exposición pictórica, en este caso itinerante, de artistas locales. Hasta catorce pintores almorcileños exponen dos obras cada uno, principalmente oleos, con temática variada, que se pueden admirar en la planta baja hasta el próximo día 31.

 

El acto inaugural fue seguido  por un magnífico concierto de la Rondalla de Almonacid, que empezó, como no podía ser de otra manera, con el himno de la Virgen de la Luz. VER HIMNO VIRGEN DE LA LUZ. Magistralmente dirigida por al albalateño Manuel Fuentes, el repertorio mezcló temas tradicionales, como pasodobles y jotas, además del propio himno, con otros del pop español, en un emotivo recital en el que sobre la sabiduría instrumental almorcileña destacaron las voces locales de Manuel Toledano y de Eva María Parra, y también la del cantautor guadalajareño, Javier Matía, que quiso, en un primer momento, acompañar el concierto de la Rondalla, para luego, a su término, y ya en el patio de la Antigua Ermita de la Virgen de la Luz, interpretar un recital acústico en el que presentó el que es su primer trabajo discográfico, 'Entrar en batalla'. Además de Matía, también acompañaron a la Rondalla Laura Fuentes, al  violín, y Alberto Ballesteros con el piano.

 

El artista guadalajareño, buen amigo de Almonacid, decía que, tras muchos años de esfuerzo, trabajo y dedicación, lanza “este trabajo tan esperado y con unos arreglos y una producción muy fuerte, que espero que guste”, decía pleno de ilusión. Al músico la inspiración le llega “leyendo y escuchando mucha música”, pero sobre todo “de lo que veo en la vida real, en lo cotidiano, en lo que a todos nos afecta y nos toca la fibra sensible”. De corte pop-rock, este 'Entrar en batalla' también tiene algo del deje flamenco que le sale a Matía en la voz, casi sin quererlo. 

 

Ayer sábado, tenía lugar el I Certamen de Poesía León Felipe. Lo presentó Carmen Burgueño, presidenta de la Asociación Tercera Joven. “Nuestra intención ha sido la de organizar  una pequeña fiesta para el pueblo, con gente del pueblo”, expuso, para agradecer a todos los almorcileños su implicación y participación generosa a continuación. También Intervino  María Fernández de Heredia, concejala de Bienestar Social del Ayuntamiento de Almonacid. La edil destacó el buen trabajo que está haciendo Tercera Joven desde su reciente creación, y además, como no podía ser de otra manera, habló sobre León Felipe, que le da nombre al certamen, puesto que el escritor y poeta trabajó en la botica de su bisabuelo, a partir de abril de 1919.  Y, aunque “pasó sin hacer ruido por Almonacid, le quedó una impronta permanente del buen hacer de las gentes de este pueblo”, dijo.  El poeta vivió en Almonacid sólo unos meses, pero encontró la tranquilidad e inspiración suficientes para dar forma a su primera obra, 'Versos y oraciones de caminante'.  

 

A continuación, Fernando López leyó uno de los poemas de aquella primera obra, titulado 'Qué lástima'. Lo hizo con tanto sentimiento, que hizo llorar a buena parte del público presente.En un ambiente ya mágico, propiciado por la inspiración y lecturas de León Felipe, leyeron los niños y mayores, incluida la más veterana, María Lopez. La velada terminó con la interpretación de tres canciones por parte de la Rondalla de Almonacid, y con la representación de un sainete a cargo del grupo de teatro Jose Maria Barrasa.

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