Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies

Lunes, 24 julio 2017

Es hora de defender la vida humana

Marcar como favorita Enviar por email
BLOGS | ELDIAdigital 0 Comentarios

Tenemos tres frentes distintos que además están  relacionados. En la naturaleza, son muchas las clases de insectos, de plantas, reptiles y aves que desaparecen; en los humanos que somos más de 7.000 millones, escasea la vida humana naciente, y crece a la vez el envejecimiento. Sabemos que en la vida hay una interdependencia; y que según las religiones, toda la vida humana naciente, ascendente y decreciente, camina hacia Dios por lo cual desde el misterio de la Encarnación, el hombre es lo más sagrado en el mundo. Y aunque el desarrollo científico y técnico, tiene la tentación de olvidar y suplantar a Dios, la historia y la cultura tienen en la religión, una referencia y una fuerza de cohesión superior y sin alternativa  La Bioética es una parte de la  Moral que estudia el origen, el cuidado y el deber de cuidar la vida. La Iglesia tiene obligación de estudiar la vida, cuidarla y defender su sentido. Siempre el nacimiento de vida, especialmente la humana, han remitido al Misterio y fundamento de todo, Dios. Los insectos y animales cuidan a sus crías hasta el valerse por si mismas. Y la sexualidad también en las flores y plantas tiene una función de intercambio y multiplicación. Únicamente el ser humano puede y debe gobernar sus instintos. La familia encuentra un parecido en las distintas especies. Pero la familia tiene su gran referencia en el Misterio de Dios y en la Trinidad. Toda vida  humanas en gestación y no nacida  es  una obra de Dios y existirá  siempre.

 


Homicidios, suicidios, abortos, muerte y daños a la vida  han existido siempre; pero el s. XX  el más sangriento, ha sido el que ha legalizado el aborto, por ideologías que niegan a Dios, por  incomodidad e imposibilidad  de procrear frente al bienestar económico.

 


La obra de Dios como hombre y mujer, han sido creados, iguales en dignidad, con psicología, afectividad y órganos diferentes en función de  la procreación. Todos los humanos tenemos derechos naturales y además los adquiridos; y que por sociables debemos contribuir al bien común. Según “Familiaris consortio” el matrimonio es como “una comunión de amor al servicio de la vida” Y la Encíclica “Humanae  Vitae” habla de la “paternidad responsable, humana y cristiana, ante Dios y en conciencia, según la salud y sus posibilidades”. Impedir con anticonceptivos la fecundación o hacerla con medios antinaturales, entraña dificultades fisiológicas y morales. El Papa Francisco  llama al Consejo Pontificio para la Familia  en el Vaticano, Academia Pontificia  para la Vida, Su finalidad es reivindicar  los valores del evangelio, con la fuerza del diálogo, para que los valores cristianos no sean suplantados por ideologías materialistas y economicístas y desde la seducción del relativismo. Hay que defender los ideales y principios con acompañamiento del amor y la misericordia. Dialogando para descubrir y ofertar la verdad es una forma de amar..
    

 

Hoy necesitamos una Bioética renovada. Pareció suficiente proclamar los principios y formar las conciencias, manteniendo alto el ideal. Pero el realismo pide una pedagogía de acompañamiento, que defienda de pesimismos y de imposibilidades. El ser humano es ascético, deportiva e intelectualmente, con voluntad, motivación y alegría se lograron los triunfos pasados. En el I Congreso Mundial de Bioética, que Los Hermanos de San Juan de Dios organizan en Septiembre, en San Lorenzo del Escorial; en él se abordará el tema de la vida humana, desde el inicio (natalidad, aborto, el final)

 

Y también la violencia y agresiones a la vida, con miles de asesinatos, alcoholismo, drogas, explotación sexual, accidentes de carretera y el drama de los refugiados. Ofertar luces de esperanza,  posibilitar la comunión de bienes, en un mundo donde coexisten los máximos del progreso junto al escándalo de las pobrezas extremas, genera violencias y tensones, ante las realidades y los espejismos de la globalización. Y los cristianos tenemos la responsabilidad  de proyectar luz  y ser ejemplares

 

Acceda para dejar un comentario como usuario registrado
¡Deje su comentario!
Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la nuestra
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
eldiadigital.es
eldiadigital.es • LSSIAVISO LEGAL Mapa del sitio
© 2017 • 2010 Todos los derechos reservados. Información de agencias: Europa Press
Powered by FolioePress