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Martes, 25 julio 2017

Quehacer permanente de la Iglesia

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En sus dos milenios de existencia, ha sido Palabra y Mensaje, bendición y gracia a pesar de sus debilidades. Proclamar la salvación del hombre “entre las persecuciones del mundo y las consolaciones  de  Dios,”ha hecho como una brújula que orienta el quehacer humano:”Dando al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios.” Después del Concilio, en la formación de los Seminarios, se vienen teniendo en cuenta el acercamiento a las personas y los signos y exigencias de los tiempos; pero están en frente la indiferencia, el secularismo, la expansión científica y cultural con un desarrollo no siempre correctamente humano. Y Seminarios están  vinculados a  Universidades y Facultades Teológicas existentes. El quehacer de la Iglesia es evangelizar y humanizar la sociedad presente con la dimensión escatológica. El Papa  insiste hoy en la cultura del encuentro, entre los hombres y Dios. La  misión de la Iglesia no es política, económica ni ecológica - quehaceres fundamentales  humanos- es defender la vida y las relaciones interpersonales, familiares y sociales, nacionales e internacionales, integralmente y fundadas en la dignidad del ser humano y su desarrollo, desde la Verdad de Dios, del hombre y del mundo, con las virtudes teologales y morales; procurar el bien común, con  reparto de los bines, y respetar  que la paz viene de la justicia, de la verdad y del amor.

 

Estas directrices que son evangélicas y enseñanzas normales, en la formación de los Seminarios, son coherentes con la fe cristiana y con la necesidad de la vertebración de la sociedad; aunque la Iglesia en  el mundo es  comunidad de pecadores.“Después de Cristo ya no es posible idolatrar a la sociedad, como algo que devora a la persona humana y desprecia su destino reductible a lo terreno. Las estructuras políticas y el Estado, establecidas por las sociedades, son cambiantes; pero no se pueden suplantar las conciencias ni negar el valor absoluto de la verdad y su búsqueda. El Estado marca unos límites, requiere la sujeción de todos a una  ley, que es ordenación racional para el bien común por el que cuida la comunidad; además no hay ley que no tenga fundamento en la sujeción a lo verdadero y lo bueno que  culmina en Dios. Este es el límite de las leyes humanas, y cuando esto  falta, la conciencia tiene que apuntar al bien absoluto.

 

¿Estamos en “choque  o en diálogo de civilizaciones?” Las dos  realidades viven en nuestro mundo. Los entendidos ven la religión como un elemento objetivo y el más importante que moviliza  a las personas y aglutina las culturas, a modo de placenta en la que se forman las personas y las instituciones. Parte del Islamismo hoy choca con el mundo cristiano por nuestras incoherencias. Se insiste en fomentar la alianza y evitar el choque de civilizaciones, y ambas tienen sus defensores y detractores. Pablo VI afirmó en “Ecclesiam suam” que la Iglesia quería hacerse “diálogo” y la palabra se ha repetido, pero se avanza poco. Varias encíclicas posconciliares han insistido en él por actual. El diálogo derribó el muro de  Berlín invocando los derechos  humanos, “ El  desarrollo es el nuevo nombre de la paz” (PP:n,76) El hombre es la fuente del discernimiento, para que sea integral. Le deficiente conciencia social, indica que hay egoismo en las persona e instituciones, que acusa falta solidaridad y de fraternidad. Hoy la globalización de la economía y las comunicaciones, nos hacen ver que desarrollo de los pueblos. El reparto equitativo de los bienes y el cuidad de la casa común, el Planeta Tierra, demandan una atención, en coherencia con los derechos, las necesidades y la colaboración de todos-.

 

Cuando la Iglesia forma a los evangelizadores en los Seminarios, les hace ver la verdad del hombre, según la Filosofía, la Teología fundamental, Antropología de la fe. La verdad de Dios en la Sagrada  Escritura, Teología Dogmática y la Moral Personal y Social. Y también La verdad del Mundo por la Historia, Española, Universal y Eclesial. Y no falta la formación permanente para la digna presentación de la Liturgia.

 

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