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Sábado, 23 septiembre 2017
Opinión

CATALUÑA DUELE (Por C.Moral)

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OPINIÓN - ELDIAdigital.es | C.Moral 0 Comentarios

No es fácil escribir sobre algunos temas. El de Cataluña duele profundamente. Duele cuando aquel fue tu hogar durante casi veinte años y cuando de allí conservas algunos de los recuerdos más importantes de tu vida. Pese a todo, algo se mueve dentro de tí y te empuja a escribir cuando lees las palabras de Joan Manuel Serrat, quien, una vez más, ha dotado de significado a la manida “libertad de expresión” oponiéndose a la celebración de un referéndum de todo menos transparente.

 

Veinte años en Cataluña dan para mucho. Mi historia no es distinta a la de otros millones de familias. Cataluña nos abrió también a nosotros innumerables puertas. Mis padres trabajando muy duro para sacarnos adelante y nosotros aprendiendo y creciendo personal y profesionalmente. Conservo grandes amigos allí y no cambiaría mi pasado. Que aquel pueblo donde viví durante tanto tiempo era también el mío no lo supe hasta que no lo dejé atrás. La distancia y los años te dan a veces lecciones inesperadas. Hoy veo cómo aquel mi pueblo se desquebraja por los anhelos independentistas de unos cuantos. Los que hacen ruido. El resto, aunque los nacionalistas no lo quieran ver, no se atreve a salir a la calle ni a alzar la voz. Lo sé porque yo callé, como ellos, tantas y tantas veces. Esto debería hacerles pensar. 

 


Quienes hoy critican la presencia policial para garantizar los derechos de todos, quienes no dudan en llamar “fachas” a quien no está de su lado, quienes reclaman libertad de expresión,… Quienes hacen todo esto llevan muchos años rompiendo la paz en una sociedad crispada y politizada de arriba abajo. La llegada al poder de unos “políticos” ensimismados en llevar a Cataluña hacia la independencia ignorando que haciéndolo estaban dando la espalda a otros millones de ciudadanos catalanes, se ha conjugado a la perfección con el inmovilismo de un Gobierno central manchado de corrupción hasta las cejas y al que le ha venido muy bien el tirón del desafío soberanista. 

 


Quizás algunos digan que esta realidad, la mía, no existe. Yo tuve la suerte de vivirla. Cuanto más conoces, más libre eres para opinar (aunque hoy todos opinamos y pocos conocemos). Sin embargo, la realidad no es blanca ni negra, sino que la mayoría de veces está repleta de infinitos matices que, al complicarla, la embellecen. El nacionalismo es obsoleto, anticuado, casposo, huele a rancio. Cataluña, la Cataluña que yo conozco, goza de infinitas posibilidades. Aspirar a recluirse es un error. 

 


Como ha dicho Serrat esta semana, la palabra “independencia es una palabra hermosa que inflama el corazón de los jóvenes y moviliza a la gente”. Nada como un himno y una bandera para exaltar a las masas. Nada como sentirse parte de un grupo minoritario y oprimido para dejarse llevar por las peores pasiones capaces de arrasar con todo. 

 

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