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Viernes, 29 diciembre 2017

17 FORMAS DE MORIR EN ESPAÑA

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Nacer y morir son los dos hechos más transcendentales de nuestra VIDA, y por ello debían ser los que más ATENCIÓN han de tener no solo   de los que tienen el honor de recibirnos o despedirnos, sino también de los que nos gobiernan,  aunque no siempre sucede así. El 12 de octubre del 2012, murió mi padre en mi casa como consecuencia de un ictus  cuando llevaba con nosotros más de ocho meses  después de haber estado ingresado  cuarenta días en la habitación 209 del Servicio de  Geriatría del Hospital de Guadalajara.

 

El 12 de noviembre del 2017,  muere mi madre, con 97 años,  a los cinco días de estar en su casa   después  de haber estado ingresada veinte días también en la misma habitación 209 del citado  Hospital. Las casualidades no existen, quisimos que murieran en casa; no aceptamos  otras formas de morir al no haber razones para ello,  creemos que fue el mejor regalo que les pudimos hacer, y la mejor medicina que les pudimos dar, algo  incomparable con lo  que en esos días que sus tiempos se terminaban  recibimos todos de ellos. La casa les lleno de paz y tranquilidad, donde se les fue la VIDA serenos y tranquilos, hasta despedirse de todos nosotros,  sin ninguna apariencia de signos de dolor o sufrimiento alguno; muchos fuimos testigo de ello.

 

También fui testigo de como morían  hasta  tres personas en la  habitación de mi padre en el Hospital,  en una misma semana, donde  combatieron con la muerte  de forma acelerada  hasta que se les fue la VIDA. Estamos perdiendo el verdadero sentido real  del hecho más sublime,  generoso,  emotivo y trascendente del ser humano en todo su tiempo vivido; hecho dignificado, respetado,  enaltecido, glorificado por todas las culturas desde la más remota antigüedad, y al que la sociedad actual  lo trata de muchas maneras, en todas relativizando su verdadera grandeza, dignidad, y respeto. Solo pido  que por lo menos en España todos tengamos la oportunidad de morir con la misma  dignidad, amor, intimidad, y ayuda material y espiritual según sus creencias; sin improvisaciones ni ocurrencias. Se debe aportar soluciones para que los familiares con  obligaciones laborales, personales,  incluso carentes de espacio en sus domicilios que les impide que los suyos mueran en su casa   para que existan  en esas Unidades Geriátricas de los Hospitales, o fuera de ellos,  espacios individuales  para morir  sin prisa, con la intimidad, dignidad, respeto, y grandeza que la muerte merece, rodeado de los suyos, sin estar oyendo chismes, cotilleos, crispaciones o arreglos  del mundo; un lugar donde  nadie se sienta coartado cuando el Tiempo de despedida se nos  esta acabando, o han decidido que se acabe.                       

 

Soy consciente de que nada va a cambiar, de forma inmediata,  ni siquiera para facilitar el traslado al domicilio familiar y poder morir con los suyos, con  los medios materiales y técnicos que el momento requiere, o  para que en  geriatría,  se realicen cambios posturales al menos cada tres horas, necesarios para que el cuerpo de nuestros mayores  no salga lleno de llagas y hasta de profundas  heridas, cuando se les da el Alta, como esta sucediendo; para que se  reconozca, valore  y dignifique   su trabajo a quienes allí prestan sus servicios más humildes  con entrega, vocación y amor a  quienes están ingresados  para curarse o morir.             

 

Si no despertamos a esta realidad, asignatura pendiente de los hospitales españoles, y a otras muchas realidades que estamos viviendo, terminaremos en autenticas “granjas humanas” controladas y dirigidas por diecisiete  pensamientos únicos, sin saber que hay otras formas de morir en libertad  junto a los nuestros,  y poder descubrir la fuerza y el poder del amor y el perdón, cuando ya no funciona la lógica que conoce de la Ciencia y estamos en manos de la lógica del Tiempo que solo conoce Dios, para  poder  morir  sin prisa  como lo hace la oruga cuando se transforma en mariposa. Si no despertamos a esa realidad, nuestra muerte dependera de la “Comunidad  Autónoma que nos toque”; respuesta que  fue dada  hace  un año por  un Prestigioso Médico y Profesor de la Universidad en  Madrid,  en una Conferencia organizada por la Fundación Siglo Futuro en Guadalajara  con la que se respondía  a  una pregunta del publico sobre  ¿ como se estaba muriendo España ?.                 

 

Finalmente me dirijo  a quienes afirman que nos convertimos en un vegetal o que la VIDA termina con la muerte,  para decirles que ni saben lo que son los vegetales, ni los animales, y mucho menos la especie humana, pues  el pobre y simple conocimiento que tienen sobre la VIDA y la MUERTE, ni si quiera  es comparable, con el pobre y simple conocimiento que en la  Ciencia se reconoce  se tiene del Universo, o en  las Religiones de Dios.                                                                                                  
 
                                                                                              Fdo. Manuel López Antón 

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