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Viernes, 12 enero 2018
este domingo

Cuenca se suma a la Jornada Mundial del Emigrante y del Refugiado

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Cuenca | ELDIAdigital.es 0 Comentarios

Mientras la población mundial de refugiados ha alcanzado el nivel más alto jamás registrado, sigue urgiendo una solución que alivie el sufrimiento de las más de 65 millones de personas que padecen esta situación. En la Jornada Mundial del Emigrante y del Refugiado, el Papa Francisco propone una respuesta común para acoger, proteger, promover e integrar a las personas emigrantes y refugiadas.

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En las últimas dos décadas, casi se ha duplicado el número de personas desplazadas forzosas en el mundo. La persecución, los conflictos, la violencia y las violaciones de derechos humanos son las principales causas por las que millones de personas se han visto obligadas a abandonar sus casas. El 14 de enero, la Iglesia conmemora la Jornada Mundial del Emigrante y del Refugiado, una cita en la que el Papa Francisco propone una respuesta común ante el sufrimiento de estas personas, articulada en cuatro verbos: acoger, proteger, promover e integrar.

 

En 1997, la población mundial de personas desplazadas a la fuerza era de 33,9 millones. Al término de 2016, se alcanzaban los 65,6 millones, una cifra récord, según el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR). Caritas apoya a las personas migrantes y refugiadas defendiendo sus derechos y ayudándoles a vivir en dignidad.

 

Mediante su labor de incidencia, Caritas sigue comprometida con el fin del abuso a las personas desplazadas forzosas. Estas son parte de la familia humana y sus derechos han de ser reconocidos. Por ello, Caritas trabaja para cambiar la legislación a fin de que los migrantes reciban un trato justo, al mismo tiempo que hace presión para que se adopten, ratifiquen e implementen tratados internacionales sobre migrantes, refugiados, solicitantes de asilo y víctimas de la trata de seres humanos.

 

Corredores humanitarios para los refugiados más vulnerables

En este sentido, y a propósito de la Jornada Mundial del Emigrante y del Refugiado, el Papa Francisco recuerda que “acoger significa, ante todo, ampliar las posibilidades para que los emigrantes y refugiados puedan entrar de modo seguro y legal en los países de destino” y desea “un compromiso concreto para incrementar y simplificar la concesión de visados por motivos humanitarios y por reunificación familiar”. Además de apelar a los países de acogida, destaca la necesidad de abrir corredores humanitarios para los refugiados más vulnerables. “Sería conveniente, además, prever visados temporales especiales para las personas que huyen de los conflictos hacia los países vecinos. Las expulsiones colectivas y arbitrarias de emigrantes y refugiados no son una solución idónea, sobre todo cuando se realizan hacia países que no pueden garantizar el respeto a la dignidad ni a los derechos fundamentales”, advierte.

 

Los países con menos recursos para la acogida son los que, sin embargo, más desplazados forzosos reciben. Así, el 86 por ciento de los países receptores tienen ingresos medios y bajos. Con 2,9 millones de refugiados, Turquía es el país que mayor número de personas acoge en el mundo, seguido de Pakistán (1,4 millones), Líbano (1 millón), Irán (979.400), Uganda (940.800) y Etiopía (791.600).

 

Los niños continúan siendo la población más vulnerable frente a la tragedia de la huida, ya que cerca de la mitad de la población que busca refugio es menor de edad, y en numerosas ocasiones se ve acechada por el abuso y la explotación. El Papa recuerda que la Convención internacional sobre los derechos del niño ofrece una base jurídica universal para su protección: “Es preciso evitarles cualquier forma de detención debido a su estatus migratorio y asegurarles el acceso regular a la educación primaria y secundaria”.

 

“Promover quiere decir esencialmente trabajar con el fin de que, a todos los emigrantes y refugiados, así como a las comunidades que los acogen, se les dé la posibilidad de realizarse como personas en todas las dimensiones que componen la humanidad querida por el Creador”, continúa el Papa. En cuanto a la integración, se destaca el enriquecimiento intercultural generado por la presencia de los emigrantes y refugiados.

 

A través de diferentes proyectos de Ayuda Humanitaria, Cáritas Diocesana de Cuenca trabaja con Cáritas Congo para aliviar la situación de vulnerabilidad de los refugiados centroafricanos en la República del Congo, así como de los propios desplazados internos del Departamento del Pool.

 

Cáritas quiere compartir con la comunidad cristiana y con la sociedad la convicción de que vivimos en espacios de mestizaje, que se enriquecen con la convivencia y el encuentro con los nuevos vecinos. Por eso, apuesta por unas políticas de acogida e integración que rompan con los estereotipos establecidos y que fomenten una mirada inclusiva, lejos de los discursos racistas y xenófobos, que son minoritarios en nuestra sociedad. Con la campaña “Compartiendo el viaje”, Cáritas invita a conocer la realidad invisible de tantas personas.

 

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