La fragata española está bloqueada por las autoridades griegas por motivos de seguridad
Lleva en Grecia desde el pasado 22 de junio y la única razón por la que está allí es la de prestar ayuda al pueblo palestino, que todavía sigue amedrentado por los israelíes. Se llama Nacho Prieto y forma parte de la tripulación de la fragata española Gernika, que se embarcó en la misión Rumbo a Gaza para tender la mano a los vecinos de Oriente Próximo.
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La embarcación, que contiene 5.000 toneladas de ayuda humanitaria y cuyo valor alcanza los 600.000 euros en el mercado, debería haber zarpado hacia Gaza (Palestina) para ejecutar la misión. La semana pasada, sin embargo, las autoridades obligaron a la fragata a echar el ancla y prohibir la travesía, ya que, según la ley griega no está permitido navegar en aguas donde exista un conflicto bélico. El conquense Nacho Prieto, afincado durante su juventud en Albacete, se muestra disgustado por la situación que le toca vivir a él y a sus compañeros de viaje. Afirma que desde su llegada, ha habido contacto permanente con el Ministerio de Asuntos Exteriores para pedirles ayuda y comentarles los problemas que iban surgiendo.
Ahora mismo, el Gernika se encuentra en Creta (Grecia) custodiado por siete compañeros que velan por la seguridad de la mercancía, ya que en otras ocasiones ha habido sabotajes. Los integrantes de la expedición llevan dos días recibiendo amenazas de ciudadanos israelíes, que no quieren que Palestina reciba ningún tipo de ayuda.
Mientras, en Atenas (Grecia) se encuentran otras diez personas buscando el diálogo con diversas personalidades políticas y diplomáticas. Cuatro de ellos dialogan directamente con el embajador, otros cuatro se mantienen a la espera en el hall intentando encontrar alguien que les escuche y otros tres (uno de ellos Nacho) aguantan en la calle al tiempo que dan a conocer su situación. La situación es tal, que varios miembros de la Delegación griega se están manifestando para apoyar a los españoles. Y es que nadie comprende por qué se están poniendo tantos obstáculos a una acción “legal y humanitaria” como define Nacho.
Apoyos parece que no faltan, pero la sorpresa se presenta cuando una de las mayores quejas del activista manchego es la falta de implicación por parte del Gobierno español, más concretamente del Ministerio de Asuntos Exteriores. “Ha habido sabotajes a barcos, bloqueos en los puertos, negativas de las autoridades para zarpar... y desde España no nos han prestado ningún tipo de ayuda”, lamentó. La falta de apoyo está siendo clave en el día a día de los activistas, ya que sienten que están solos en una labor que debería ser un compromiso de todos.
Mientras los griegos cumplen su papel de acogerse a la ley y los israelíes intentan echar por tierra las iniciativas españolas, lo sorprendente para Nacho es que nadie haya actuado todavía contra ellos. “Nos han acusado de tener ácido y armamento dentro del barco, lo cual es completamente falso. Nos hemos ofrecido para que revisen todo cuanto quieran y aún así nadie sale a defendernos”. Es más, según declaró el ciudadano conquense a este periódico, las autoridades se habrían negado a revisar la carga, sin saber muy bien los motivos. “Nosotros no tenemos nada que ocultar. Nuestras intenciones desde que llegamos aquí siempre han sido pacíficas y vamos a seguir en esa línea”, aseguró. No en vano, hay que señalar que pese a las amenazas que indica el conquense, no se ha producido ningún acto violento por parte de ninguno de los bandos. “Aunque defendemos posturas diferentes, estamos dialogando con todo el mundo de forma muy cordial”, aclaró.
Demasiados obstáculosLos activistas no pueden hacer mucho más. Mientras el barco esté paradao su único objetivo es convencer a las autoridades para que les permitan emprender el viaje a Gaza. Según las declaraciones de Nacho, varios capitanes de la zona le han comentaron que nunca antes habían visto que se pusieran tantas trabas para permitir zarpar a un barco. “Tenemos todos los papeles en regla para navegar”, aseguró el manchego. Las propuestas enviadas a la Embajada se están estudiando y esperan recibir una contestación en breve.
Los acontecimientos vividos el año pasado, con ataques israelíes a las flotillas que se dirigían a Palestina en el que hubo numerosas víctimas, no parecen condicionar a los activistas y tampoco al manchego. “La historia demuestra que cuando se va a un lugar para hacer justicia se hace con más ganas. No podemos irnos ahora”, explicó. Es más, la experiencia del año 2010 sirve para motivar aún más al manchego, que no logra entender por qué desde España se cruzan de brazos ante una acción “legal y humanitaria”.
En esta ocasión, la flota de barcos es mayor y a ella se han unido activistas de 45 naciones. Algunos compañeros del manchego ya han vuelto a casa para continuar sus protestas en las instituciones españolas. De igual forma, asegura que tienen todo pensado en caso de que la situación se alargue más de lo previsto y ya hay grupos de relevo preparados en España dispuestos a reemplazar a los activistas que ahora mismo luchan por “hacer justicia”.