“Un gol de Don Quijote” Iniesta en el 116’, llevó a “La Roja” a conquistar su primer Mundial. Holanda, que sólo pegó, no pudo con España.
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Se cumplió el sueño. Sacando pecho, gritando bien fuerte, ahora sí, lo podemos decir, ¡Somos campeones del Mundo! Orgasmo colectivo... España conquistó anoche en Johannesburgo su primer Mundial y el país explotó. Fiesta en el “Soccer City” y en cada uno de nuestros pueblos y ciudades. Todo bañado con cerveza, cava, champán y, sobre todo, agua, mucha agua para paliar el sofocante calor. Fuentes repletas con las banderas rojigualdas agitándose al viento entre cánticos sencillos, pero repletos de orgullo y patriotismo.
Niños, niñas, jóvenes, menos jóvenes, padres, madres, abuelos. Todos de rojo, unidos, felices, como puede que nunca antes se hubiera visto. Anoche todo era felicidad, alegría, hasta para los que peor lo están pasando. Antídoto efectivo para las depresiones, recesiones y crisis...
Y todo ello gracias a 23 elegidos, al cuerpo técnico y a aquellos, que, sin hacer ruido han puesto su granito de arena para hacer posible este sueño. Gracias a San Iker, a Albiol, a Pique, al “talismán” Marchena y a ti Puyol. Gracias también al “pichichi” Villa, a Xavi, Torres, Cesc, Capdevilla, Valdés, Mata, Alonso y al “comanche” Ramos; como a Busquets, a Arbeloa, al canario Pedrito, a los “cachorros” Llorente y Javi Martínez, a Silva, a Navas y, como no, a Pepe Reina.
No nos olvidamos de Miñano, Grande y, como no, de Don Vicente. Un ejemplo para todos por su sencillez, humildad. Su lección en este último mes dentro y fuera del banquillo debe conservarse en manual.
Quijote Andrés
Pero si alguien merece también un capítulo especial ése es nuestro Iniesta. Sí, Andrés, el chico de Fuentealbilla y que, como castellano manchego ha encumbrado un poco más nuestra tierra. Él marcó el gol de la victoria, el gol que vale el Mundial. Como Don Quijote, Andrés cargó contra los molinos y, en esta ocasión, les derrotó. Seguramente, ya le habrán contado la que se montó en su pueblo y en cada rincón de la Región. Sólo había que mirar las caras, las lágrimas, los gritos cuando Casillas alzó al cielo sudafricano la copa. Cinco kilos de oro al aire que se transformaron en una lluvia de felicidad en España y en el Mundo. Y es que, en tiempo de vacaciones, muchos son los conquenses, albaceteños, alcarreños o toledanos a los que el destino ha deparado ver como España gana un Mundial lejos de los suyos. Creánme, lo han pasado genial. En Cancún, en Australia, en Boston o en Punta Cana, junto a extranjeros en la discoteca y en las piscinas. Banderas al viento y un grito unánime: “yo soy, español, español, español...”. Unas jóvenes rusas me preguntaban tras las semifinales qué significaba eso que todos los españoles cántabamos en la piscina. En un inglés poco correcto les respondí, aunque dudo que pudieran entender lo que quería decirles. Hay que vivir y sentir lo que cada español ha vivido estas últimas semanas y que tuvo su punto álgido anoche. ¡Viva la madre que nos parió!
Los holandeses bruscos
No fue fácil ganar. Ni mucho menos. España mereció haber resuelto antes, pero no fue hasta la prórroga, cuando las fuerzas flaqueaban cuando apareció Iniesta. Primero forzó la segunda amarilla y la expulsión de Heitinga y, luego, mientras Holanda ya se dedicaba a esperar los penaltis surgió, inconmensurable, como hizo con el Barcelona en la Liga de Campeones aquel partido en Stanford Brigde. Recibió de Fábregas, controló como los ángeles y se sacó un disparo potente que besó las mallas de la portería defendida por Stekelenburg. El interior manchego daba así la mayor alegría de la historia al fútbol español. La alegría se desbordaba y, en ella, el de Fuentealbilla tenía un emocionado recuerdo para su amigo Dani Jarque. ¡Qué grande Andrés!
Quedaban cuatro minutos, más la prolongación, pero Holanda, sin capacidad, echada toda a perder en la destrucción, fue incapaz de arrebatar la gloria a una España que fue sin discusión mejor y se proclamó más que digna campeona del mundo.
Fiesta
El pitido final no fue sino el punto de partido de la fiesta. Lágrimas de alegría, abrazos, gritos y todo un país disfrutando en la calle. Casillas levantaba la copa que nos coronaba como los mejores del Mundo. La 'Roja', campeona de Europa hace dos años en Viena, se coronaba en el “Soccer City” de Johannesburgo como el mejor equipo del momento y rubricó un trienio de ensueño. ¡Sí, sí, sí, el Mundial ya está aquí!