El largo fin de semana con la fiesta de la Asunción de este 15 de agosto, día álgido del verano, ha traído a Cuenca capital y a la provincia, a numerosos visitantes, a los que se han sumado los peregrinos internacionales de la Jornada Mundial de la Juventud, que tiene en Madrid su epicentro central. Estos días, las calles conquenses se han visto más que animadas con la presencia de turistas y peregrinos, que le han dado un colorido un tanto especial. El calor y la tormenta vespertina del viernes no han hecho mella en quienes han pasado en Cuenca estos días, descubriendo sus rincones y bellezas máquina en ristre, porque hoy en día ya es raro que nadie lleve un móvil o una digital para memorizar cada instante.
En Cuenca se han multiplicado los peregrinos de la JMJ como los panes y los peces, gracias al buen hacer de los voluntarios de las diferentes parroquias que les han acogido. No se puede negar que la diócesis de Cuenca está teniendo su papel importante en este reparto de visitantes que se concitarán en Madrid ante la visita del Papa, con la presencia además del "paso" de El Descendimiento, de Marco Pérez, en el Via-Crucis de la Castellana. Los actos en nuestra ciudad en el fin de semana han sido variados y multitudinarios, con un lugar muy especial para una misa al aire libre y un concierto en la plaza de toros, lugar donde se ejerce la liturgia del toreo. Ruedo ahora sagrado tras la misa, donde los olés de la arena dieron paso a canciones litúrgicas como "en la arena he dejado mi barca"…
Es la primera vez que la plaza de toros de Cuenca ha sido escenario de un acto litúrgico tan multitudinario, con intervenciones en varios idiomas, y una puesta en escena bien planificada. El ruedo conquense ha tenido en su historia no sólo los propios festejos taurinos, sino partidos de balonmano y voleibol, competiciones de cortadores de troncos, conciertos musicales de todo tipo, mítines políticos, cine de verano, espectáculos infantiles, exhibiciones de motos y folklóricas, pero nunca una misa con miles de fieles en los tendidos y tres obispos (de Cuenca, Congo y Francia) en el altar de un escenario grandioso. La imagen desde la andanada lo dice todo.
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El 31 de mayo de 1957 en Cuenca se celebró una corrida de toros con motivo de la coronación de la Virgen de las Angustias, y en esta ocasión del 13 de agosto ha sido una imagen de las Angustias, la talla que esculpió Marco Pérez, la que ha entrado en la plaza de toros a hombros de sus banceros, con acordes de marcha semanasantera, dando una memorable vuelta al ruedo hasta quedar colocada delante del escenario, ante el asombro de quienes no conocen la idiosincrasia nazarena conquense. Como memorable quedó esa otra media vuelta al ruedo de los oficiantes en la procesión final de cruz alzada, hasta la puerta de cuadrillas, entre las ovaciones del respetable. Pudo comprobar el prelado Yanguas la emoción que pueden sentir Enrique Ponce, El Juli o Morante, por citar a algunos toreros, que en una semana estarán toreando en el mismo ruedo bendecido.
Ruedo que sirvió en la noche sabatina para el espectáculo musical "Juan Pablo II", que en su día se estrenó en el Teatro Auditorio y ha tenido su broche en la plaza de toros. Una obra netamente conquense que ha puesto muy alto el listón de la interpretación. Como tan altos estuvieron los peregrinos italianos que acudieron a San Julián "El Tranquilo" para conocer el lugar degustando una caldereta y probar el orujo conquense. Algunos de ellos, de la ciudad hermana de L'Aquila, dejaron en el Ayuntamiento de Cuenca constancia de su presencia, con un presente por los veinticinco años del hermanamiento entre ambas ciudades. Este lunes, despedida general en la Catedral rumbo a los madriles.