Fecha:
Jueves, 8 septiembre 2011 a las 19:34
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Gracias, Alfonso, por leerme. Y leerme bien. Como, por otra parte, suelen hacer la mayoría de lectores sensatos, como usted. Siempre hay algún cateto que dice tontunas de nuestros maestros y profesores, sin saber lo dura -una de las más, seguro- que es la profesión, y sin darse cuenta de que de la defensa de un buen sistema educativo y de los que tienen que impartirlo -sus docentes- depende nada menos que el futuro de un país. Es verdad, nuestros políticos han bajado tanto el listón, se nos han hecho tan mediocres -los de uno y otro lado- que da pena. Y si solo fuese cuestión de pena... Lo malo es que sus decisiones afectan al pueblo, a la gente, y con asuntos tan vitales como la educación, como la calidad de la enseñanza, no se juega. Y las disculpas no valen -aunque estén bien, rectificar es de sabios-, como ha hecho doña Esperanza, porque el mal ya está hecho. Y no valen porque, además, se hacen con la boca pequeña y atacando... ¡Pues no dice ahora que sí, que ella se equivocó en sus declaraciones pero que, mire usted, no es para tanto, si los profesores protestan es porque están "politizados"... Hay que tener morro. Después de provocar el guantazo, escondo la mano. Menos mal que hasta los representantes de sindicatos conservadores afines han salido por televisión diciendo que de politización nada, que es la respuesta lógica a una barbaridad. En fin, difama, que algo queda, deben pensar muchos políticos. Tiramos la piedra al agua y luego, aunque guardemos la mano, a ver quién para la batería de ondas sucesivas que la piedra ha provocado en el agua. Es lo que hay, por desgracia. Solo queda plantarles cara y decirles muy alto y muy claro: sí, estamos indignados, cada día nos indignáis más, así que ¡ya está bien!
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