Miércoles, 14 septiembre 2011
COLUMNA CINCO
Constitucional-mente
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| Francisco Mora
No lo han conseguido las ideas más nobles: la
justicia, la honestidad, la ética, la decencia, el ahondar más y mejor en la
democracia... Tampoco, a Dios gracias, los salvapatrias, los terroristas, los
golpistas, los reaccionarios, los fanáticos, los antidemócratas... Ni siquiera
se ha conseguido para corregir ciertas leyes, propias del medioevo, como que
nuestro representante de sangre azul tenga que serlo, necesariamente, de sangre
azul “masculina”, faltaría más, si hasta hace no tanto, en este macho mundo,
las mujeres ni siquiera tenían alma... Pero ha bastado con que tosan usureros y
especuladores, es decir, el capital, don dinero, los que sin trabajar en nada
productivo mueven los hilos, los responsables de hundirnos en la crisis, en
pago a lo cual los financiamos con dineros públicos mientras al pueblo se le
bajan sus salarios de miseria –si es que no mendiga migajas en la cola del
paro-... ha bastado que tosan esos, digo, para que se cambie la Constitución:
de tapadillo, sin vaselina y en tiempo récord. ¡Manda güevos! Dicen los
partidos A y B que nos gobiernan, y que pedirán su voto el 20N para seguir
claudicando, para seguir siendo títeres de los mercaderes, que la reforma
constitucional es buena. ¿Para quién? ¿Para los intereses de esos poderosos, causantes
de esta reforma que, marionetas en la cuerda, consienten los políticos?: aunque
son minoría absoluta, hay que calmar a ese insaciable eufemismo que llaman
mercado. ¿O para usted que cada día suda tinta por traer cuatro perras a casa y
que verá más mermados aún sus derechos con la reforma? (Nota: si no halla la
respuesta, busque la solución en la página de pasatiempos de este diario.)