Entorno al uno por ciento de la población de Albacete, sobre todo en mayores de 65 años, padecen la enfermedad del Alzheimer. Considerada una dolencia de “la edad”, en algunos casos aparece de forma prematura entre gente más joven debido a un gen anómalo que se encuentra desde el nacimiento.
Tras la celebración del Día Mundial del Alzheimer el pasado 21 de septiembre y saber que existen asociaciones especializadas que se ponen al servicio de los afectados y sus familiares, el turno es acudir a un experto para conocer ‘la parte médica’. El Día de Albacete entrevistó a una de las profesionales del CHUA que está relacionada con la enfermedad para que analizara los síntomas, causas y relación con contras dolencias. Amablemente, Ana Belén Perona accedió a explicar en qué consiste y desveló un ‘experimental’ modo de prevenirla.
—¿En qué consiste la enfermedad?—El Alzheimer es la demencia más frecuente que hay ahora mismo en nuestro medio y afecta al uno por ciento de la población mayor de 65 años. Además, es importante tener en cuenta que nuestra población está envejeciendo cada vez más, por lo que es una de las enfermedades más importantes en lo referente a la afectación de la vida de la persona, así como de la familia.
—¿Qué diferencias hay entre una Demencia y el Alzheimer?—El Alzheimer es uno de los tipos de demencia y, aunque es el más frecuente, hay otras muchas causas que puede hacer que una persona tenga una demencia; desde infartos cerebrales repetidos, tipos de demencia frontotemporales y diferentes causas que puede hacer que una persona pierda sus habilidadaes cognitivas. En este sentido, el Alzheimer es la más frecuente, aunque sólo es un tipo de ellas.
—¿Cuáles son los principales síntomas del Alzheimer, además de la incipiente pérdida de memoria?—Además de esa pérdida de memoria, el paciente tiene más dificultad para hablar, para encontrar las palabras que quiere utilizar. Además, tiene también dificultad para realizar actividades que antes hacía, lo que se denomina apraxias. Así, el afectado es incapaz de preparar la comida, de hacer la compra y eso va progresando hasta el punto en el que el paciente es incapaz de vestirse, asearse. Incluso llega un punto en el que necesitan ayuda para todas las actividades de la vida diaria.
—¿Cómo se puede detectar el comienzo de la enfermedad? ¿Cuál es la alarma?—Una de las pistas que nos ayudan a nosotros a saber qué fallos en la memoria pueden desarrollar, a la larga, una enfermedad de Alzheimer, es que hay fallos en esa memoria pero además ésta no mejora con pistas que se le puedan dar al paciente; porque es importante destacar que no todos los fallos van a ser por un Alzheimer. En ocasiones, lo fundamental a descartar es una depresión; alguién puede ser que tenga fallos de memoria porque no está todo lo atento que debe estar, pero sin embargo cuando a esa persona se le dan determinadas pistas es capaz de recordar, sobre todo cuando lo exploramos en la consulta. Sin embargo, cuando una persona tiene fallos de memoria que afecta a sus habiliades diarias y esos fallos no mejoran con ninguna pista, es cuando nos dan la clave de que esa persona vaya a desarrollar o ya tenga un Alzheimer en estados iniciales.
—¿Se puede prevenir?—Hasta el momento no. Una persona que vaya a desarrollar el Alzheimer, ahora mismo da igual que pongamos un tratamiento; porque por el momento no hay nada que haga que un enfermo que vaya a desarrollar un Alzheimer se pueda corregir. Se han intentado ensayar con fármacos, llamados neuroprotectores, pero ninguno ha demostrado que ninguna utilidad. No obstante, se está hablando cada vez más de la dieta y de la estimulación cognitiva de joven, es decir, cuánto más hayas trabajado tu cerebro, menos probabilidades hay de que desarrolles Alzheimer o si lo desarrollas es más tarde; porque tienesuna mayor reserva cognitiva. Por eso se intenta incidir en la prevención temprana. Un ejemplo puede ser el de los músicos: se ha visto que éstos tienen menos incidencia en la enfermedad del Alzheimer, porque están continuamente aprendiendo cosas.
—¿Las conductas nocivas o consumo de drogas pueden ser un detonante de la enfermedad?—Para el Alzheimer como tal no, pero para otro tipo de demencias sí. Todo lo que sea perjudicial para el cerebro en general, afecta.
—¿Cuál es el tratamiento idóneo a seguir en la enfermedad?—Ahora mismo disponemos de varios fármacos que lo que hacen es intentar mejorar la función de las neuronas que todavía están vivas. Éstos fármacos lo que hacen es que mejore la comunicación entre las neuronas, pero no deja de ser un tratamiento sintomático. No es un tratamiento curativo en absoluto.
—Respecto a las terapias que incluyen bebés o animales, ¿Son beneficiosas para desarrollar las habilidades cognitivas y motrices?—Sí. La terapia que se hace con bebés es la que realmente se ha hecho durante muchos años en las familias, porque vivían tres generaciones bajo el mismo techo. Los abuelos vivían con los nietos y estos nietos servían, en cierta medida, de estímulo. Una de las terapias que nosotros aconsejamos es la estimulación cognitiva, porque además de hacer un estímulo cognitivo. Así, además exite un estímulo emocional y despierta buenas emociones; y puede hacer que avance más lentamente, o que el tiempo que dure la enfermedad, tenga una mejor calidad de vida.
—¿Con qué otras enfermedades se suele confundir el Alzheimer? ¿Con qué síntomas de otras dolencias?—Inicialmente algunas personas lo que tienen son quejas de memoria, pero no todas las personas que desarrollan esas quejas de memoria va a desarrollar un Alzheimer en el futuro. En algunas ocasiones hay una entidad que se denomina deterioro cognitivo leve, y en este caso lo único que ocurre es que hay fallos en la memoria pero que no afectan a la calidad de vida de la persona. En muchos de esos casos, se queda estable en ese estadio de deterioro cognitivo leve, sin llegar a provocar un Alzheimer como tal.
—¿Existen enfermedades que aceleren el proceso del Alzheimer?—En el caso de personas que, además de iniciar los síntomas de Alzheimer tengan otras enfermedades sistémicas, y sobre todo cuando se asocia esta enfermedad a otra cerebrovascular; esto hace que la enfermedad en cuestión vaya más rápido.
—¿Tiene algún tipo de relación con alguna enfermedad hereditaria? ¿Se puede heredar?—Sí, algunos tipos, incluso se habla del 5 por ciento de las enfermedades de Alzheimer, son hereditarias; es decir, se han descrito determinados genes que si se tienen, es mucho más probable que se desarrolle la enfermedad del Alzheimer.
—¿También tiene relación con otras enfermedades neurológicas?—No directamente, pero sí que alguien que tenga otros factores de riesgo vascular, tensión, diabetes, etcétera; esas personas, como van a tener más riesgo de sufrir infartos cerebrales, también tendrán más riesgo de tener un deterioro cognitivo y una demencia vascular. Es cierto que muchas veces se asocia, pero no es causa una de la otra. En principio, el Alzheimer como tal es una degeneración de la parte de la memoria, que luego abarca a otras partes del cerebro.
—Dicen que la familia es muy importante en esta enfermedad, ¿Existe alguna manera de prepararlos para saber como tratar a estos enfermos?—La familia es fundamental en el manejo de personas con Alzheimer o cualquier otro tipo de enfermedad degenerativa, porque el paciente va a depender a la larga de ella para todas las actividades de su vida. Por eso, formar bien y cuidar al cuidador es lo más importante en el manejo de estas enfermedades sin tratamiento farmacológico curativo.
—¿Cómo se les puede formar o preparar a estos familiares?—Nosotros en la consulta tenemos poco tiempo y sólo podemos dar algunas indicaciones. Por eso, muchas veces las asociaciones se encargan de hacer cursos y ver como el paciente se relaciona en la asociación. Así, esas conductas aprendidas también se pueden utilizar en el domicilio. Además de los cambios que se tengan que hacer en el caso de personas que siguen viviendo en su domicilio y se necesiten cambios en su domicilio.
—¿Es aconsejable seguirles la corriente de sus conductas?—En cierta medida sí, porque ellos no son conscientes de lo que están diciendo ni las conductas que están desarrollando. En estos casos no sirve de nada reñirles ni llevarles la contraria, porque ellos no lo hacen de forma voluntaria y no hay forma de convencerles de que lo que están interpretando como real, no lo es. Se debe intentar, de forma más o menos diplomática, llevar al enfermo por el camino que el familiar cree más conveniente. Por otro lado, existe un fenómeno denominado de vagabundeo, que consiste en que los pacientes intentan salir de la casa o empiezan a andar por ella. En este caso no sirve de nada atarlo o reñirle. Muchas veces es más aconsejable cerrar la puerta con llave por dentro, para que no la pueda abrir, quitar las cosas que haya para con las que se pueda hacer daño y que vague por la casa. Así llegará a un punto en el que se cansé, se irá a su dormitorio y se dormirá. Reñirles creará un ambiente que quemará al cuidador y le hará las cosas más complicadas al enfermo.
—¿Son conscientes los enfermos de lo que están padeciendo?—Inicialmente sí, pero a medida que progresa la enfermedad dejan de ser conscientes de su comportamiento, de lo que olvidan, etcétera. Muchas veces se enfadan y echan la culpa a los familiares porque no encuentran las cosas (al no recordar dónde las han dejado). Cuando eso ocurra, explicamos a los familiares que no se enfaden con ellos ni les lleven la contra, porque no lo hacen a propósito, sino que no se acuerdan y piensan que se lo esconden. Además, pueden tener delirios sobre el dinero. En los estadios iniciales, antes de que sea una enfermedad grave, hay momentos (llamados fluctuaciones cognitivas) en los que ocurre, y es cuando pueden depromirse, llorar, etcétera.