Miércoles, 28 septiembre 2011
COLUMNA CINCO
Amoralidad
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| Francisco Mora
Llevamos meses leyéndolo en los artículos de los
más sensatos articulistas y oyéndolo en la calle; incluso uno, desde hace
semanas, lo viene escribiendo en esta modesta columna: la crisis, para los
ricos; la crisis, de la que son responsables especuladores y usureros, la
pagamos la gente corriente y moliente para que los que la han provocado sean
aún más ricos. Y encima, los políticos haciéndoles el caldo gordo. ¿A qué
extrañarse tanto, entonces? Desde luego, cuando uno lo ha visto hoy por
televisión, tan trajeado y encorbatado de modisto fashion megacaro, con esa
sonrisa cínica en los labios, le ha recorrido un escalofrío el espinazo. Pero
extrañeza, ninguna. Hablo, claro, del tal Alessio Rastani, un broker de una de
las agencias de inversores más importantes del mundo que ha dicho que no se
hagan ilusiones los gobiernos con sus planes de rescate para arreglar las
cosas, porque los gobiernos no dominan el mundo: Goldman Sachs (su agencia)
gobierna el mundo; y si hay más recesión, mejor que mejor; a los inversores les
importa un bledo todo lo que no sea hacer dinero. Y a más crisis, más guita
amasada: el sueño de todo inversor. Nuestros políticos dicen que estas
declaraciones son amorales. ¿Por qué? Porque ¿ha sido anunciado públicamente lo
que todo el mundo sabía en privado, o porque es verdad? Y, sin son amorales y
los políticos, en vez de revolverse y apretarles las tuercas a esos pollos
voraces e insaciables, se las siguen apretando al pueblo para que los
amasafortunas se pudran aún más en dinero, ¿no son igual de amorales los
políticos y, por tanto, no estaremos legitimados para echarnos a la calle y
prenderles fuego a los adoquines?