Sábado, 1 octubre 2011

Vicios

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Blogs | Francisco Page 3 Comentarios

Hay quien dice que la crisis, maldita crisis, ha sido originada por el ansia de acumular riquezas; o sea, por la avaricia. No es cierto, quiero decir que no es completamente verdad, si no añadimos que la avaricia a la manera de Jean-Baptiste Poquelin, «dit» Molière, ya no se lleva; el dinero a lo grande no se esconde en un agujero practicado en la pared porque los cuartos de los millonarios de nuestro tiempo no pesan ni manchan, no huelen, son apenas cifras abstractas de longitud variable utilizadas para decidir sobre la vida de los otros. Los codiciosos hoy buscan otras sensaciones más, cómo diría, auténticas como la de sentirse diosecillos omnipotentes, omnipresentes en la discreción de las zahúrdas de Plutón que es donde se corta el bacalao; dioses a la manera de los griegos: visibles e invisibles, carnales, humanos. El avaro del siglo no cuenta su peculio, no le hace falta, se lo dan hecho; sino que cuenta personas a las que no tendrá ningún escrúpulo en destrozar cuando no cumplan ciegamente con sus deseos.

Si la traca que nos atenaza empezó con la avaricia, es la envidia lo que la perpetúa; según Unamuno, el pecado nacional de España, el defecto que nos hace pequeños e impotentes, el  que con tanto empeño hemos exportado en bruto al universo mundo. Creo que para que la crisis instale definitivamente entre nosotros solo hace falta que en el proceso intervengan también la lujuria, la ira, la gula, la pereza y la soberbia. Lo positivo es que al señor Rajoy no lo veo muy lujurioso; lo mismo nos salvamos.

3 Comentarios
Alba
Fecha: Viernes, 30 septiembre 2011 a las 16:06
En cambio, a mí me gustaría una crisis enteramente tomada por la lujuria. Los mozos requiebrándome (¿se dirá así?) y yo aceptando a unos sí y a otros no, según me venga en gana, pero sin tener que ocultarme ni escuchar que me quieren ni que qué linda soy. Solo lujuria y crisis. No tener un duro y follar todo el día, a todas horas, con todos los que quiera. Y sin dinero, sin un céntimo de euro. Pero lujuria, mucha lujuria. Y a más crisis, más lujuria.
ilusionado y parado
Fecha: Viernes, 30 septiembre 2011 a las 20:51
Alba, me he quedado en paro, pero la otra noche soñe que me tiraba a todas las vecinas, vivo en un piso con 16 alturas. Te juro que me he pasado una semana sin pensar en buscar trabajo, solo follar.
MARIA
Fecha: Sábado, 1 octubre 2011 a las 07:35
Envidia, avaricia, soberbia, ira y pereza ya están más que instaladas. Solo nos falta la lujuria y la gula, porque estos dos vicios no suelen ser gratis para el común de los mortales. De los siete pecados capitales que nos enseñaban en religión, cinco ya los estamos vviendo a lo salvaje y los otros dos como aficionados. Las estadisticas no fallan Paco. No nos salva ni dios.
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