La situación del Centro de Educación para Personas Adultas (CEPA) Río Sorbe de Guadalajara sigue siendo la misma. La directora de estas instalaciones, Ana Andreu, explica que se trata de una de las primeras escuelas franquistas de la localidad con más de 100 años de antigüedad con los problemas de una estructura de estas características.
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El último diagnóstico llevado a cabo en las instalaciones lo realizó, según la directora, una entidad sin ánimo de lucro relacionada con la discapacidad: “ Los pasillos son estrechos, las puertas no están adaptadas, tampoco contamos con sanitarios adecuados por lo que aquí no puede venir a estudiar ningún minusválido, porque no puede entrar por la puerta”. La directora, que asegura que dio parte de estos informes y de otros problemas a la Delegación Provincial, amanifiesta que además existen problemas en la electricidad y en el alcantarillado, lo que se traduce en malos olores.
Al mismo tiempo, indica, en caso de incendio “podría ser un desastre porque no hay escalera de incendios, y aunque sí tenemos extintores, los pasillos son muy estrechos”.
Además, según la directora la escuela carece de espacio: “La solución fue reparar el antiguo comedor del colegio y ahora tenemos cuatro o cinco aulas más, pero de lo que es el centro grande , seguimos exactamente igual”.
La solución que barajó en su día el Ayuntamiento era, tal y como explica la directora del centro, trasladar la escuela a otro edificio, “pero no hemos vuelto a tener más noticias”. Asimismo, comenta que si en el caso del CEPA Clara Campoamor de Azuqueca de Henares pertenece a la Consejería de Educación, el caso del CEPA de la capital es titularidad del Ayuntamiento.
Por otra parte, comenta la directora, la Consejería de Educación se comprometía a enviar al centro una comisión dentro de un programa de Riesgos Laborales para realizar un análisis de peligrosidad sobre la seguridad del edificio, “pero aquí no ha llegado nadie después de cinco años”, comenta.
Por otra parte, la directora señala que a diferencia de lo que sucede con los centros de Secundaria, el CEPA sufrió los recortes en el mes de junio con la reducción de tres profesores de Primaria y uno de Secundaria.
Cerca de 2.000 matrículasEl CEPA Río Sorbe cuenta anualmente con en torno a 1.800 matriculas, una cifra que asegura Andreu, se ha incrementado notablemente en los últimos años ya debido a la crisis y al paro y a que muchos de los jóvenes que abandonaros sus estudios se animan a retomarlos al encontrarse en una situación de desempleo.
Además, el CEPA de la capital gestiona las aulas para adultos de Molina de Aragón, Sigüenza, Marchamalo y Trillo-Cifuentes, y se encarga de gestionar los convenios para la escuela de adultos con ayuntamientos y entidades sin ánimo de lucro, en la capital y en diversos municipios de la provincia.