Domingo, 9 octubre 2011

Carretería

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Blogs | El Tin-Tan de Mangana - José Vicente Ávila 0 Comentarios
La calle principal de esta Cuenca que se estira poco a poco hacia los predios de la carretera de Valencia por Villa Román con su centro comercial y casa del agua; hacia la carretera de Alcázar de las cincuentenarias Quinientas y su Siglo XXI, enlazando con las nuevas urbanizaciones del Terminillo y Cañadillas, y un poco hacia la carretera de Madrid, es sin duda Carretería, a la que se le cambió el nombre por calle de Mariano Catalina y luego Avda. José Antonio (tenía poco de avenida) para recuperar de nuevo su nombre más popular de Carretería, de añejos carreteros de carros de mulillas y borricos aguadores.
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     Carretería tuvo su gran esplendor cuando la ciudad terminaba en La Ventilla y poco más de Cuatro Caminos, por la calle de la Alameda, que llevaba hasta la plaza de toros y la avenida de Reyes Católicos de viviendas diseminadas. Era Carretería el centro comercial de la ciudad (lo sigue siendo en parte en la actualidad, que conste) y de la propia vida social. Hoteles, bancos, el Cine España con su limpiabotas, tiendas de tejidos y confección, hilaturas y ropa interior, tiendas de coloniales, relojerías, confiterías, juguetes, ferreterías, librerías y casas de fotografías, zapaterías y alpargaterías, notarías y abogados, con su flamante edificio de Aguirre y el esquinazo del Banco Zaragozano y sobre todo bares y colmados. Muchos nombres propios en la guía comercial.

     Se podía pasear tomando cañas o chatos de vino desde La Maña (antigua Plaza de Cánovas) hasta la Victoria en Cuatro Caminos, en la calle Alameda, luego División Azul y ahora Avda. Castilla-La Mancha. En el camino, en la acera de los pares, la cafetería Ruiz, en el número 12; el café Colón, el bar de Moya en el 30 (luego Bar Pinar), el Bar Miami en José Cobo además del Bar La Oficina y La Tropical, el Torremocha y la Victoria. En la acera de los impares, el Bar Martina, el restaurante La Mezquita en José Cobo y el Sotanillo, sin olvidarnos de otros bares y colmados en calles adyacentes.

     Grandes comercios como el desaparecido de Galerías Cuenca y algún que otro pequeño supermercado y centros de ropa de moda como los de casa Forriol fueron dando lustre a una Carretería de populosos paseos de fin de semana, por esa calle principal de edificios uniformes de balcones y fachadas de colores varios que con el paso del tiempo se iban envejeciendo. La piqueta y una falta de ordenanza urbanística, para hacer respetar su carácter dieciochesco entre las calles de Calderón de la Barca y Carretería, propiciaron una nueva imagen sin alma, como si se tratase de edificios sacados  de un variado muestrario de arquitectura de poco gusto en general.

     Carretería inició su declive con el éxodo a nuevos barrios y los negocios fueron cerrando. Desde hace casi diez años se habla de peatonalizarla porque languidecía, sin apenas bares donde parar y establecimientos donde comprar. Afortunadamente se está reaccionando, y aunque el daño urbanístico está hecho, vuelven nuevos comercios, los que quedan resisten la crisis con no poco esfuerzo al pie del cañón, y la calle principal parece volver por sus fueros poco a poco. Los tiempos cambian y habrá que adaptarse a ellos incluso en el horario comercial. Carretería no puede perder sus señas comerciales de identidad. Con imaginación y ganas se puede lograr.

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