El objetivo se basa en la lucha contra la pobreza en los barrios de La Estrella y La Milagrosa. El esfuerzo de los voluntarios ha facilitado el acceso a un trabajo digno a 14 vecinos.
La cooperativa Miguel Fenollera ya es una realidad y para la presentación en sociedad no podían faltar decenas de vecinos de los barrios de La Milagrosa y La Estrella que, gracias a ella podrán beneficiarse si lo que buscan es una mejor formación de cara a conseguir un empleo digno.
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Como representante de este proyecto, Javier López Fando no escatimó en halagos, en primer lugar a los vecinos, por darse una oportunidad a sí mismos y luchar por su futuro, así como al Ayuntamiento de Albacete, la Universidad de Castilla-La Mancha y a todas las empresas y firmas que han apoyado esta iniciativa. El Centro Social del Buen Suceso transmitía un panorama esperanzador a juzgar por la aceptación de los vecinos y el trabajo diario de sus voluntarios, que gracias a su labor han conseguido facilitar el empleo a 14 personas.
La formación es, sin duda, la base de un proyecto que tiene como objetivo luchar contra la pobreza y ofrecer más oportunidades a los barrios de La Estrella y La Milagrosa. Cursos de entrenador de baloncesto, contabilidad, marketing... cualquier materia puede ser interesante siempre que responda a las inquietudes de los vecinos y pueda abrirles un futuro laboral más prometedor. En este sentido, Javier López Fando lo tiene muy claro: “Preferimos tener 25 personas a jornada completa que 50 a media jornada”, aseveró. Los objetivos de este proyecto, por tanto, son los de crear las condiciones idóneas para optar a un trabajo digno, con sueldos y horarios decentes y una estabilidad laboral que garantice el futuro de la persona. En ese sentido, Javier López Fando quiere promover una iniciativa que facilite a los vecinos tener una mentalidad más emprendedora para que no tenga que depender de subvenciones ni ayudas de otros colectivos. El concejal de Empleo, Juan Marcos Molina, apoyó esta idea al asegurar que la creación de la cooperativa Miguel Fenollera es “el mejor ejemplo de cultura emprendedora que se puede mostrar”. Tal vez, este proyecto se podría llevar a cabo de muchas formas posibles, pero gracias a la cooperativa se fomenta la participación e implicación directa de los vecinos. Asimismo, se promueve la innovación y el reparto de la riqueza.
Una forma de superaciónEn la presentación también estuvieron presentes Carmen y Vanesa, que actúan como vicepresidenta y secretaria del proyecto. Las dos coinciden a la hora de señalar que se trata de un proyecto “ilusionante” que ha cambiado sus vidas en lo personal y lo profesional. “Es una forma de superación”, comentó Carmen, argumentando que “aunque la gente diga que es un barrio marginal yo creo que está lleno de gente que vale mucho”. Vanesa, por su parte, aseveró que del mismo modo que ellas recibieron ayuda en su momento, los vecinos tienen que volcarse con el proyecto y “dar apoyo”.
Con el apoyo de un documento audiovisual, Javier López Fando trató de exponer los motivos que han llevado a los voluntarios a iniciarse en esta aventura. En este sentido, “todo comienza con los niños” y se pone en marcha gracias un nutrido grupo de madres que muestran su ayuda sin pedir nada a cambio. Los 17 vecinos que se implicaron en su día han ido creciendo poco a poco con el objetivo de aunar a todo un barrio.