
Pasó el tan anunciado 11-11-11 sin mayor trascendencia, aunque con la buena nueva que nos dio EL DÍA de la recuperación del Catálogo Monumental y Artístico de la Provincia de Cuenca que hizo entre 1917 y 1920 Cristóbal de Castro, y que durante casi un siglo ha dormido en los archivos de los proyectos nunca acabados, hasta que con las nuevas herramientas se ha podido digitalizar gracias al convenio entre el Ministerio de Cultura y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Imágenes y textos de una época que aún sigue ofreciendo datos esclarecedores del pasado, sobre todo en las fotografías de las ciudades y sus monumentos, antes de la guerra civil que tanto daño hiciera. Es bueno desempolvar documentos para datar la historia y su antropología.
El 11 de noviembre era además San Martín, que fiel a su cita nos ha traído el veranillo con fresco matinal, con un sol que ha animado las calles. y que ha hecho pensar a los buscadores de hongos y setas que no todo está perdido. Con estos solecillos otoñales la vegetación ofrece esa belleza dorada, antesala de la caída de la hoja, en la que los árboles huesudos dejan ver otro paisaje que se esconde y que ahora podemos “digitalizar” en las cámaras de fotos, sobre todo con un paseo por el puente de la Trinidad y San Antón, en ese lugar del Remedio donde Huécar y Júcar “conyugan”, como escribía Unamuno. Se observan obras de paseo y puentecillo sobre el río que serán una gozada para paseantes y senderistas.
No sólo las hojas caídas dejan ver el paisaje, sino también las grandes grúas de obras cuando se desmontan después de varios años formando parte del entorno como señal de restauración de viviendas o de obra nueva. Es el caso de la calle de Palafox en la que durante tres largos años una grúa verde ha sido la seña de identidad, intentando los fotógrafos hacer un quiebro para retratar los pasos de Semana Santa o del mismo escenario de la calle donde se inicia la subida, asomando el armatoste por el Escardillo. La grúa ha sido desmontada y en verdad que ha merecido la pena el trabajo de restauración de ese entorno de viviendas que ofrecen ahora toda su plasticidad en la gama de colores en el que destaca el rojo bermellón.
![[Img #41975]](upload/img/periodico/img_41975.jpg)
Si los turistas no dejan de mirar y admirar los colores de la calle Alfonso VIII, en las fachadas alineadas en equilibrio vertical, pueden hacerlo ahora en este friso de viviendas que desafían la verticalidad en la calle de Palafox, con el edificio de la Audiencia Provincial, con una gama de colores en el que el rojo destaca sobremanera, hasta que la vista nos lleve al edificio morado de la UIMP, con las torres de El Salvador y Santo Domingo de fondo. Merece la pena darse un paseo por la zona y bajar por las escalinatas de San Juan para observar también la aparición de dinteles y sillares que ennoblecen el edificio restaurado y la zona.
Precisamente sobre la importancia de las ciudades antiguas y su historia, y su forma de restauración me hablaba el catedrático francés de Letras Clásicas, François Zumbiehl, que ha venido a Cuenca a explicar cómo ha conseguido que Francia haya reconocido a la Tauromaquia como Patrimonio Cultural Inmaterial: con argumentos científicos. Zumbiehl, que llevaba veinte años sin volver a Cuenca, ponía en valor el Casco Antiguo y sobre todo “las Casas Colgadas y el Museo de Arte Contemporáneo”. La anécdota fue el viaje, pues después de hacerlo de París a Madrid casi en un santiamén, “he tardado tres horas en el tren, porque desde París en Renfe no me dieron otra información”. Aquí se enteró de que a Cuenca llegaba el AVE. Pero como buen taurino supo hacer el quite: “El viaje a Cuenca ha sido muy largo, pero antropológicamente ha sido muy interesante”.
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