El pasado sábado, en el partido Inglaterra-España, Casillas cumplía su partido internacional número 126, igualando el récord que tenía Zubizarreta.
Es difícil debutar a los 18 años, ser portero titular tan joven en el Real Madrid y en la Selección y aguantar el tipo en un mundo falaz y desbordado como el del fútbol; pero más difícil aún es ser normal, sencillo, generoso, solidario, humilde, sensato y cariñoso, como es Casillas, cuando a tu alrededor hay decenas de personajes zafios, tramposos, soberbios, creídos o incultos.
“Siempre que me convocan a la selección española pienso que es la última vez”, “Nunca creí que sería internacional tantas veces”, “El mérito es de mis compañeros”, “No soy galáctico, soy de Móstoles”, son algunas de las frases que suele decir alguien que es campeón de Europa y del mundo, ganador de la Champion League (en dos ocasiones), de varias Ligas españolas, de la Copa del Rey, mejor portero del mundo, "Guante de Oro de la FIFA, récord de imbatibilidad en Copa del Mundo o tercero en el “ranking” de mejores porteros de toda la historia del fútbol. Y siempre sin un mal gesto ni una palabra fuera de tono, incluso en los momentos en que algún entrenador quiso descabalgarlo de la portería alegando manías más que argumentos (que no era muy alto o que era muy joven).
El mundo del fútbol debe aprender a valorar la forma de ser de Casillas, tan sensato como leal, tan buen jugador como buena persona, tan generoso como buen compañero. En el mundo del fútbol no abundan entrenadores, directivos, árbitros o futbolistas que tengan ese talante de persona entrañable, afable, solidaria, compañera y responsable que tiene Casillas. Ojalá la suerte le acompañe muchos años (¡batirá más récords!), porque como la casualidad haga que cometa dos o tres errores seguidos, algunos empezarán a “crucificarle”, alegando las historias más disparatadas. A algunos medios de comunicación, particularmente a los deportivos, a veces se les va la mano con el fin de llenar una portada con titulares fuera de contexto, incluso sabiendo que no son del todo verdad.
¡Larga vida a Casillas!Algo habrá cambiado en el fútbol, para bien –por supuesto–, el día en que los apasionados futboleros de todo el mundo prefieran tener como modelos, también como ídolos admirados, a gentes como Casillas, Iniesta, Xavi, Xabi Alonso, Reina, Mata o, años atrás, Gárate, Zubizarreta, Butragueño, Arconada o Sanchís, antes que a todas las efímeras figuras que exhiben sus supermegasueldos al tiempo que amenazan, desprecian o insultan a compañeros, árbitros, espectadores o rivales. ¡Larga vida a Casillas! Y a todos los que, desde sus profesiones de sueldos multimillonarios, son capaces de seguir teniendo los mismos amigos, ayudando a quienes más lo necesitan y cultivando la modestia y la sencillez, incluso por encima de las injusticias y los atropellos. ¡Ah!, por si hubiera dudas en algún lector suspicaz, soy aficionado del Atlético de Madrid (¡qué le vamos a hacer!) desde mi más tierna, y ya lejana, infancia.