
Los resultados de las
elecciones generales del pasado domingo invitan a la reflexión. Y no la
derivada de lo ocurrido con los dos partidos mayoritarios, que estaba cantado y
no ha variado un ápice de lo previsto: el número de escaños conseguidos es
exactamente el que les otorgaban los sondeos previos: el PP alcanza una mayoría
aplastante, mientras el PSOE se hunde en la debacle. Por tanto solo cabe
decirle al Sr. Rubalcaba que se hagan mirar lo suyo, que por algo será lo que
ha sido, y al Sr. Rajoy desearle lo mejor y encarecerle que su gobierno sea un
gobierno de bien y para el bien, que buena falta nos hace y así se le debe
demandar: el enorme poder que le han otorgado las urnas implica la gran responsabilidad
de ejercerlo con sensatez en estos tiempos difíciles.
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