Jueves, 8 diciembre 2011
—DIARIO DE UN GRUÍSTA—

Capítulo 12

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Opinión - Albacete | ANTONIO MUÑOZ 18:25 | 0 Comentarios

La labor del gruísta no solamente lleva consigo conocer la maquina con la que trabaja, también hay un factor de suma importancia, ni más ni menos que el factor humano y es el culpable de la mayoría de los accidentes que ocurren en la construcción y pondré un ejemplo; recuerdo un día de lluvia y viento, ya hablamos del viento en capítulos anteriores, con la dificultad del manejo de las grúas torre con estas condiciones climatológicas, algo todavía peor

La labor del gruísta no solamente lleva consigo conocer la maquina con la que trabaja, también hay un factor de suma importancia, ni más ni menos que el factor humano y es el culpable de la mayoría de los accidentes que ocurren en la construcción y pondré un ejemplo; recuerdo un día de lluvia y viento, ya hablamos del viento en capítulos anteriores, con la dificultad del manejo de las grúas torre con estas condiciones climatológicas, algo todavía peor, y a las pruebas me remito.

Dice el refranero español, que el hombre tropieza siempre dos veces siempre en la misma piedra, lo que es lo mismo repite siempre los mismos errores, un gruísta debe evitar a toda costa conductas que puedan poner en riesgo la seguridad de los trabajadores.

Y ahora, pongo el siguiente ejemplo: me sitúo en el tiempo y regreso a un día aciago en el largo invierno de Albacete; la grúa que manejaba estaba en óptimas condiciones, lo que no acompañaba era el mando, que cada dos por tres cortaba la conexión con la grúa, con lo cual la máquina quedaba como perro sin dueño. La maniobra era subir a una persona a una altura de tres pisos para cortar un hierro, que en otras condiciones, sin viento y con el mando en condiciones hubiese sido algo rutinario, aunque ya conocemos la normativa ¨Está prohibido subir personas con las grúas¨, conociendo las condiciones nefastas para tal maniobra le dije al encargado que era peligroso por el viento, lluvia y lo peor, un mando que no obedecía. Esperé a que el tiempo mejorará, afortunadamente el hierro se cortó con la radial mientras la caja se balanceaba y prometí que sería la última vez en mi vida de gruísta de repetir tal hazaña.

Por éstas y otras razones aconsejo a los gruístas que tomen sus propias decisiones, a no ser que quieran acabar en un juzgado, o pagando la multa del juez que no es lo peor.

La experiencia dicen que es la madre de la ciencias y estas peripecias en el mundo de la construcción, te hacen desconfiar y hasta los dedos de la mano se hacen huéspedes.

Órdenes
No debemos obedecer órdenes de superiores que puedan ocasionar accidentes, ya que ellos desconocen el manejo de estas máquinas y al final se lavan las manos como Pilatos.
Por segunda vez, me mandaron realizar otra maniobra insensata y no volví a tropezar dos veces en la misma piedra. Quiero recordar que la falta de sensatez se ha cobrado muchas víctimas y ya va siendo hora que los juzgados estén más fluidos y no que te atiendan después de pasar un lustro, porque luego te pregunta el juez y no te acuerdas ní del día de tu cumpleaños.

Siguiendo con la maniobra de elevación y descenso de las cargas, también aquí, el factor humano es importante y hay que corregir costumbres de los trabajadores que por ignorancia repiten. La más corriente es ponerse debajo de las cargas o acercarse a ellas antes que éstas se encuentren estáticas en el lugar de descarga, no olvidemos que un movimiento inesperado puede ocasionar un cambio de planes para el fin de semana. El gruísta debe prestar atención en el momento de enganche y desenganche de las cargas por la proximidad de las manos, ya que una distracción puede ocasionar el levantamiento de miembros humanos y como en ciertas películas, puede herir algunas sensibilidades, no la de la grúa que es un mecano sin sentimientos.
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