Es común observar al colirrojo tizón por los parques, los jardines y las ciudades donde habitan los hombres. Su intolerancia respecto a otros ejemplares de la misma especie les lleva a protagonizar auténticas luchas por la conquista de un territorio donde habitar.
Una de las pequeñas aves paseriformes que dan color al cielo de nuestras ciudades y pueblos es el colirrojo tizón (Phoenicurus ochruros). Su cola rojiza y sus alegres y rápidos brincos y movimientos llama la atención de cualquiera que esté dispuesto a contemplar sus reclamos y cantos.
Hace ya demasiado tiempo que el colirrojo tizón abandonó las montañas, de donde originalmente procede, para habitar entre los hombres. Los edificios de piedra, los huecos de muros y las rocas se convirtieron entonces en su lugar de cría. No obstante, resulta fácil observarlo también próximo a algún acantilado, en pedrizas o en viñedos.
![[Img #45066]](upload/img/periodico/img_45066.jpg)
El brillo de su cola rojiza es, quizás, lo más llamativo de la especie. Es huidizo, algo que no permite que podamos contemplarlo durante largo tiempo. Lo más común es que le observemos brincando ágilmente entre las piedras, buscando pequeños insectos. Otro de los aspectos que más pueden ayudarnos a distinguir la especie es que cuando le acecha cualquier peligro, se transforma de repente en una bola colérica que agita la cola con nerviosas sacudidas. Además, es fácil observar al colirrojo tizón posándose erguido en edificios, cables de telégrafo y rocas, exhibiendo su complexión robusta. Su vuelo es bastante rápido, pero suele hacerlo cerca del suelo o de los acantilados. Durante el vuelo se hace más evidente el contraste de color entre su plumaje oscuro y su cola roja parda. No suelen ser vuelos largos, sino más bien de corta distancia.
¿Cómo se comporta? Se trata de una especie muy individualista, que manifiesta mucha intolerancia hacia sus congéneres, a los que aleja de sus dominios. En primavera el apareamiento está precedido de danzas.
Sus reclamos son un corto «tsip» y un «tacc-tacc» de alarma. Es el canto que emite normalmente desde un posadero elevado, un acantilado o un edificio. Parece que cantan para defender su territorio, incluso cuando no se reproducen. Podríamos definirlo como breve, muy rápido. Sencillo y musical.
¿Cómo podemos identificar al colirrojo tizón? El macho es más negro en verano y gris negruzco en invierno. Siempre destaca por sus manchas alares blancas. Las hembras, en cambio, son grisáceas. Ambos sexos tienen obispillo (rabadilla propia de las aves) y la cola rojizos.
La hembra construye nidos de hierba, musgo y raíces en roquedos o en grietas de edificios, a veces bajo una viga o en cajas anideras. Pone, de abril a julio, generalmente de 4 a 6 huevos de un color blanco brillante. La incubación suele durar de 12 a 13 días y la realiza sólo la hembra. Después, los pollos son alimentados por ambos padres y suelen dejar el nido después de 16 a 18 días; dos crías, a menudo tres.
El colirrojo tizón se alimenta principalmente de insectos, aunque también come arácnidos y ciempiés.