No ha sido un fin de semana cualquiera este antepenúltimo del año que nos ha recordado que el invierno entra por diciembre con todo su refrior helador que quita el hipo y seca los jamones y los chorizos listos para llenar la orza. Frío de matacabras serrano de las alturas congeladas, que obliga a sacar las bufandas, gorros y toda prenda de abrigo. Postal de invierno y de Navidad, con la mitad de Carretería cortada al tráfico en otro experimento sin gaseosa que vendrá bien para el paseante si sale el sol y pondrá de los nervios a los automovilistas, perseguidos por la ora, las multas, la falta de aparcamiento y el propio tráfico de laberínticas calles del Parque de San Julián y aledaños. La idea de peatonalizar Carretería sería mejor si la calle de Colón fuese de doble dirección y por tanto sin aparcamientos. De todos modos demos tiempo al tiempo, que de momento es frío.
Como lo es el ambiente que se vive estos días de le prenavidad y de la crisis hasta en la sopa de la realidad cotidiana. La Lotería navideña del próximo jueves de los dos patitos alberga esperanzas y siempre nos quedará la socorrida frase de que lo importante es la salud y el manido "que me quede como estoy". Aun así, bueno es reconocer que, pese a todo, se mantiene la costumbre de las cenas navideñas de empresas y amigos, y que durante estas noches al menos los restaurantes y salones se llenan, eso sí, mirando muy mucho las cartas de precios. Las noches de viernes y sábado han sido generosas en este aspecto y centenares de personas han compartido mesa, mantel y hasta baile de pasodoble que es lo nuestro.
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En uno de estos salones que suelen servir para bodas y banquetes, se reunían este sábado varios colectivos distintos: la Peña Taurina Conquense, los de Correos, los del Centro Extremeño, los de Mercadona, "los amigos de Rafa y Luis", algo así como casi medio centenar de componentes que mantienen su amistad desde que eran solteros y se siguen reuniendo, unos casados y otros aún sin pareja que ate, en estos días entrañables en los que los amigos y conocidos se encuentran. En verdad que merece la pena este tipo de encuentros que, al menos una vez al año, marcan ese acontecer cotidiano del hola y adiós.
Y claro, la noche sabatina tiene sus citas en los locales de ocio llenos hasta la bandera por dentro, y de fumadores por fuera, apurando el purete o el cigarrete, entre comentarios de "vaya rasca que hace" o "pide otro reo", frase muy habitual y que por pedir que no quede. El búho pasa casi vacío de madrugada camino de la Cuenca Alta y desde las alturas de Palafox se advierten las luces de todo el contorno de "la Calle" lleno de personal que va y viene en noche de copas. Como ocurre en otras zonas de marcha. La ciudad está que arde pese al frío, qué cosas.
Así vive Cuenca su noche decembrina de escarcha que se aprecia en los congelados cristales de los coches cuando las primeras luces del sol anuncian el domingo y los campaniles de las iglesias tocan a misa entre sonidos que se hacen más intensos ante la desnudez de los árboles. El sol engaña a la hora del café. Hace un año por esta fechas, el AVE llegaba por estos lares. El cumpleaños se ha celebrado con viajes a 12 euros. En fin, el invierno y la Navidad, están a la vuelta de la esquina, aunque este año, antes de que salga el "Gordo" saldrá el nuevo Gobierno, tras las elecciones de hace un mes. Y no parece que venga con aguinaldos…