Viernes, 30 diciembre 2011
Ciudades
Marcar como favorita
Enviar por email
Blogs
| Miguel Ángel Ortega
El casi carril
bici que lleva de la nada a ninguna parte (o de centro comercial a
centro comercial, que puede ser prácticamente lo mismo) y la
semipeatonalizada semicarretería coinciden en una cosa: en las cuentas
que no dejan de hacerse sobre el número de aparcamientos que quitan. Es
como si alguien fuese a pescar y no dejase de pensar en los peces que
sustrae al río. Hay que elegir entre pescar y conservar las truchas en
el agua. La ciudad tiene que escoger entre coches o peatones. Entre
liberar monóxido de carbono como si fuese una gran urbe o como si fuese
una ciudad manejera. Un estudio hecho por estudiantes (carece del rigor
de los científicos pero no es del todo despreciable) dice que en Cuenca
el desplazamiento medio en coche es de poco más de dos kilómetros y que
tarda en hacerse algo más de siete minutos
(http://estudiantes.elpais.com/EPE2011/Periodico/VisitaPeriodicosLocal/periodicoscompletos/
y luego busque el Pedro Mercedes, en Cuenca). Un ahorro de tiempo
ridículo que le cuesta al medio ambiente diez toneladas de CO2 al día y
al conductor no menos de dos euros (por ejemplo www.motor.terra.es). Los
dirigentes tienen que tomar las decisiones que les pide la mayoría de
los ciudadanos (por eso los representan) pero también les es exigible
una porción de valentía, el liderazgo suficiente para tomar decisiones
que transformen las ciudades. Nuestros alcaldes, que son gente muy
viajada, seguro que han visto por ahí afuera que las ciudades donde
mejor se vive son aquellas que pertenecen cada vez más a las personas y
menos a los coches. A diferencia de la nuestra.