
Feliz Año bisiesto y congelado. Tras una Nochevieja de frío helador, el primer día del Año Nuevo se presenta hermoso, soleado, tranquilo, sin apenas ruido, con pocos paseantes por las calles de establecimientos públicos cerrados. Atrás queda ya 2011 con sus brillos y sus sombras, su crisis general y Villar de Cañas con un par. El último día del año, sabatino para más señas, transcurrió con bastante animación en Cuenca por aquello de las últimas compras y los reencuentros. A mediodía, la calle de San Francisco ofrecía un gran ambiente, llena de gente, y no digamos la Plaza Mayor, donde incluso había terrazas. Fueron muchos los turistas que eligieron Cuenca para despedir el año y recibir al nuevo, entre cenas y cotillón.
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A las doce, la hora de las uvas, Mangana marcaba las campanadas, pero las agujas no se correspondían con la hora bruja de tantos deseos pedidos, sabiendo cómo está el patio. Son ya muchos meses con las agujas estropeadas y ello da una imagen pésima de la ciudad. Con la entrada del nuevo año incluso se veían fuegos artificiales en el cielo conquense y se escuchaban tracas. Se notaba el frío, pero pronto las calles se fueron animando por la presencia de gentes que iban y venían buscando esos lugares en los que brindar con alguna copa más y mover el esqueleto, que era noche para divertirse y aparcar los problemas cotidianos. Otros prefirieron el descanso sin soltar el mando de la tele, buscando el programa más atractivo.
El 2012 ya ha gastado su primera hoja del calendario. Y cuando un año comienza lo hace con expectativas de futuro, aunque sean pesimistas, y con el deseo de poder hacer lo que no se hizo no sólo en el año que se fue, sino en anteriores. En la ciudad quedan proyectos que urgen que se resuelvan, al menos dos más urgentes; el más importante, el de lograr una vía rápida de conexión a la estación del AVE, tras cumplirse un año de funcionamiento. Una ciudad que basa gran parte de su actividad en el turismo y sector servicios no puede ofrecer ese trayecto tan retorcido y feo. En este 2012 se anuncia que la línea del AVE podrá ir a Sevilla desde Valencia, pasando por Cuenca, y ése será otro logro para la ciudad, que debe seguir reivindicando horarios más tampraneros (y lanzaderas) y también horarios de vuelta más tardios, pues el último AVE pasa por Cuenca pero no para.
Otro proyecto que ya no merece más demora es el de la rehabilitación final de la plataforma de Mangana con sus restos arqueológicos. Han pasado demasiados años, y aun entendiendo que “las cosas de palacio van despacio”, se debe actuar ya para que el espacio de Mangana, con sus magníficas vistas, cada día más transitado, sirva de disfrute y contemplación para ciudadanos y turistas, dando el valor que merezca a esos restos, y haciendo el entorno visitable, además de adecuar el lugar del Monumento a la Constitución, de reparar esas agujas que marquen correctamente la hora de la ciudad y que la torre, tanto tiempo apagada, pueda formar parte de ese conjunto iluminado de la ciudad.
Naturalmente, existen otros proyectos y otras actuaciones que deben mejorar el día a día de la ciudad, y uno de sus problemas es el del aparcamiento, cada día más recortado. En los últimos años se han perdido muchas plazas en el centro y han dejado demasiados espacios para motos que en muchos meses de frío aparecen vacíos. Quizá el aparcamiento subterráneo de Astrana Marín pueda solucionar algunos problemas, si para este año que empieza queda terminado. Lo dicho, feliz 2012.
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