Familiares de enfermas de anorexia denuncian que los recortes de la Junta se la llevarán por delante. Desde AFEBAC ya trabajan para que se mantenga el servicio como hasta ahora. Sanidad prometió una unidad de ingreso en el nuevo hospital que está ahora paralizada. Las madres de varias afectadas por anorexia son tajantes: “Vamos a hacer todo lo posible por que la unidad se mantenga: va en ello la vida de nuestras hijas”.
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Preocupación, temor e indignación. Esto es lo que sienten los familiares de varias jóvenes enfermas de anorexia en la capital conquense ante el posible cierre de la consulta específica de tratamiento de trastornos alimentarios que se encuentra abierta desde hace cuatro años en el consultorio de Fuente del Oro.
Hasta esta redacción llegaba ayer el llamamiento desesperado de varias madres —cuyas identidades han preferido mantener en el anonimato en aras de salvaguardar la intimidad de sus hijas enfermas, ya que desgraciadamente las enfermedades relacionadas con trastornos de la alimentación continúan siendo un estigma social— a quienes se les ha comunicado el posible cierre de esta unidad.
Testimonios desgarradores“En la última consulta a la que acudimos con nuestra hija” explica la madre de una de las afectadas “nos dijeron que a partir de la semana que viene se trasladaba al personal a otras consultas donde era más necesario y que, por los recortes, la unidad de trastornos alimentarios se quedaba sin nadie que la atendiera”. La hija de esta mujer que se emociona al hablar y que hace esfuerzos titánicos por controlar el llanto empezó a padecer anorexia hace unos meses.
El caso de otra madre es más largo. Su hija lleva “dos años luchando contra la enfermedad y ha mejorado mucho gracias a esta consulta. Nosotros no podemos permitirnos que la cierren, porque nos va en ello su vida” explica con una mezcla de indignación y miedo. Con ella coincide la primera madre. “A mi hija no la puedo llevar a una psicóloga que no sea especialista en anorexia porque sería un paso atrás, y menos ahora que está mejorando gracias a la consulta” asegura.
Las madres que se han puesto en contacto con El Día para denunciar una situación que consideran “injusta” e “intolerable” coinciden también en considerar que “hay otros muchos sitios de los que recortar antes de hacerlo en esto”. Como apuntaba, desesperada, una de las madres: “La vida de estas chicas depende de la gente que les está ayudando”.
AFEBAC, contra el cierreDesde la Asociación de Familiares y Enfermas de Anorexia y Bulimia de Cuenca su presidenta, Ana Sepúlveda, ha asegurado a El Día que están ya trabajando para que no se cierre una consulta “que lleva abierta cuatro años y por la que luchamos mucho hasta que la conseguimos”. Es por eso que desde la Asociación están ya haciendo gestiones para saber qué es lo que pasa y cuánto hay de cierto en este posible cierre como medida de recorte. “Si hay que hacer reajuste en tiempo, vale, pero que no se cierre” apostilla la presidenta de AFEBAC.
Las madres de afectadas también aseguran que lucharán hasta el final para lograr que se mantenga el servicio “en las mismas condiciones que hasta ahora”. Una de ellas ha puesto incluso una queja en Atención al Paciente, para hacer más fuerza.
La unidad de ingreso, paralizadaHace unos años y después de una importante labor de lucha de la Asociación de Familiares y Enfermas de Anorexia y Bulimia de Cuenca (AFEBAC) el entonces consejero socialista de Sanidad, Roberto Sabrido, se comprometía con el colectivo a habilitar en Cuenca una unidad de ingreso para pacientes muy graves aquejadas de trastornos alimentarios similar a la que existe en Ciudad Real.
Después de muchas negociaciones, se acordó que la unidad estaría ubicada en el nuevo hospital universitario de Cuenca y así consta el plano, según confirmó a El Día Fernando Lamata, quien sucedió a Sabrido al frente de la cartera regional de Sanidad. Años después, la paralización de las obras del nuevo hospital deja el proyecto de unidad de ingreso parado y en el aire, a la espera de tiempos mejores.
La consulta de Trastorno de la Conducta de la Alimentación sobre la que ahora pende la espada del cierre es el único recurso específico en Cuenca para estas jóvenes que precisan de tanta ayuda para poder salir adelante.