Antonio Illán refelxiona hoy sobre "El perro del hortelano" que este fin de semana puede verse en el Teatro de Rojas. Una puesta en escena espectacular según nuestro colaborador.
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Con El perro del hortelano, una de las obras de Lope de Vega más representadas en la historia del teatro español, se ha despedido en Toledo Eduardo Vasco, que ha estado al frente de la Compañía Nacional de Teatro Clásico en un fructífero periodo. Lope, Vasco, el excelente elenco de actores, la música en vivo y los extraordinarios figurines de Lorenzo Caprile han logrado una puesta en escena espectacular.
El perro del hortelano es en sí un compendio del teatro de Lope, especialmente el que escribe a partir del “Arte nuevo de hacer comedias”. Respeta las unidades de tiempo y espacio y acción. El eje de la comedia es un juego a partir del viejo refrán “el perro del hortelano ni come ni deja comer”. En esta comedia “quien ni come ni deja comer” en asuntos de amor es Diana –habría que remitirse al mito clásico-, la protagonista. Conviene resaltar el enredo que se soluciona con una impostura, con una mentira para transgredir la norma social. El autor parece que hubiera escrito para el mundo impostor en el que hoy vivimos. Lope de Vega y Eduardo Vasco han ido directos al argumento y no han ahorrado medios para dejarlo bien claro.
La joven condesa Diana –magníficamente interpretada por Eva Rufo- se enamora de su secretario, el plebeyo Teodoro,-ya tenemos el conflicto por la diferencia de estatus social- cuando se entera de que éste desea casarse con Marcela. La condesa no quiere ni puede casarse con él por la diferencia de su condición, pero enreda todo lo que puede. Los nobles Ricardo y Federico, pretendientes de Diana, -a los que Vasco ha ridiculizado en exceso a la vez que los ha dotado de un humor primario y entendible que provoca risa sin ningún reparo- traman el asesinato de Teodoro. Finalmente, el conflicto entre el amor y la vanidad social, ente el querer de Diana y las obligaciones que le impone el honor de su clase, se resuelve de un modo inesperado –mediante una gran impostura- por la astucia de Tristán, el gracioso clásico de la comedia lopesca –interpretado por uno de los actores más distinguidos del teatro clásico, Joaquín Notario-, que inventa un pasado de origen nobiliario a Teodoro –en realidad una farsa- como hijo perdido del crédulo y patético conde Ludovico –que acepta la farsa sin más ni más . No hay nada que demuestre esta nobleza, pero a todos les viene bien vivir de la mentira y “ande yo caliente y ríase la gente”. También podemos concluir con el hecho de que el amor triunfa sobre los convencionalismos sociales, especialmente los referidos a la honra en el Siglo de Oro.
El público toledano goza y se entretiene con comedias como esta de “capa y espada”, “de fábrica”, “palatina”, “del amor”, “de enredo y de costumbres” o “comedia de y sobre el honor”. De todo esto hay en esta pequeña obra maestra de Lope que es El perro del hortelano. Sin embargo, entre los lances de celos, de requiebros, de esconderse el galán y taparse la dama y los habituales decires clásicos del galanteo, que tanto gustan al “fénix de los ingenios”, cabe encontrar, bajo la aparente frivolidad, alguna reflexión sobre principios morales muy serios. Por eso, me parece bien esta comedia de impostura, para reflexionar en un mundo como el nuestro tan pleno de impostores.
Lope y Eduardo Vasco han sabido proporcionar un verdadero deleite con esta obra al pueblo llano con muchos detalles que van surgiendo a través del diálogo entre los personajes. La aportación de Lorenzo Caprile con el fastuoso –y supongo que caro para tiempos de crisis- vestuario añadió hermosura al excepcional “pase de modelos clásicos” que supuso la entrada en las escenas de los diferentes personajes.
Aplaudimos de nuevo al equipo del Rojas por esta programación y aprovechamos la ocasión, desde El Día de Toledo, para desear lo mejor a Eduardo Vasco, que ha cumplido con creces, y con su manera barroquizante y explosiva de ver e interpretar el teatro clásico, una etapa importante en la producción de esta Compañía Nacional.