Jueves, 26 enero 2012
El recordado pintor afincado en Cuenca fue novillero en su juventud

Bonifacio Alfonso "Frasquito" y su Tauromaquia de cuatro orejas y rabo

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Suplementos - El Día Taurino | Chicuelito 1 Comentario

El pintor Bonifacio Alfonso, a quien se recuerda estos días en la Fundación Antonio Pérez, de Cuenca, dejó patente su gran afición taurina, no sólo en sus dibujos, sino de novillero, anunciado como "Frasquito".

Bonifacio no sólo fue un pintor excepcional, que estos días se recuerda en Cuenca con la Exposición “Bonifacios” en la Fundación Antonio Pérez, sino que además, el artista fallecido recientemente tenía una gran afición a los toros, que no sólo mostró en su pintura, sino que la demostró en el ruedo. Le atraía el arte de Cúchares y con 14 años, como se refleja en su libro “Cuatro orejas y rabo”, toreó con 14 años por primera vez como banderillero de la cuadrilla de José María Recondo en Villarreal, allá por 1949. No se le dieron bien sus inicios taurinos a Bonifacio, que tras sus primeras novilladas sin caballos cambió el percal por la red para pescar la sardina y el atún.


     Pero en 1950 su afición taurina le hizo volver a vestirse de luces con el nombre de Bonifacio Alfonso “Frasquito”, como bien recoge “El Cossío”, debutando con picadores en San Sebastián, y alternando con Mendiluze y Calerito, con novillos de Chopera. Llegó a torear más de 25 festejos y el año 1955 fue clave para él, pues corta cuatro orejas y dos rabos y consigue además el primer premio de pintura en San Sebastián. Pero una tarde en Bilbao, toreando de espaldas para rematar una serie de naturales, un novillo de Alipio Pérez Tabernero le lanzó dos veces al aire y le corneó en el suelo. Le costó recuperarse de la cornada tres meses en la clínica de San Antonio de Atocha y aquello fue el fin de su carrera taurina.

 

Sus dibujos taurinos

Algunos de estos datos se recogen en el Cuaderno “Cuatro orejas y rabo”, la Tauromaquia de Bonifacio, editado en Cuenca en 1973 por el Museo de Arte Abstracto Español, diseñado conjuntamente por Bonifacio y los hermanos Jaime y Jorge Blassi. El pintor que se afincó en Cuenca durante 27 años, llevó a cabo una serie de dibujos en los que describía su particular Tauromaquia, basada en expresiones y giros deautores como Corrochano, Eugenio Noel, Carlos Rojas, Navalón, Aguado,  Alberti y José María de Cossío.


El toro de lidia y el caballo, el toro en la plaza, las plazas de carros, los capas, el público, aleluyas de Cayetano Sanz, Lagartijo y Frascuelo, los toros y el flamenco, los toreros, el paseíllo, el toreo de adorno, el capote, los picadores, tercio de banderillas, la muleta, la estocada y el arrastre, forman los diferentes apartados en los que Bonifacio muestra su particular tauromaquia.


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En Cuenca mostró en 1987 una Exposición de Dibujos Taurinos, pero otras muestras fueron “Los toros en la pintura del siglo XX”, en 1985 en Valencia, “El toro y su mundo”, en Murcia, así como obras permannentes en el Museo Taurino de Madrid.


"Se templa el toreo... porque para torear hace falta temple"

En cada página de su Tauromaquia del libro de dibujos "Cuatro orejas y rabo", el pintor que fue torero hace su propia descripción. En el apartado titulado "El paseíllo" el artista Bonifacio escribe en una de las páginas: "El toreo es el garbo de una raza ágil y flexible, es un quiebro de cintura que en el hombre es toreo, y cuando lo da la mujer es baile. Se torea y se baila con la cintura, a veces, por una confusión de aptitudes, algunas mujeres torean y algunos toreros bailan, cuando la mujer que baila torea, el público se lo estima, reacciona como en una plaza de toros y enriquece su admiración con vocablos del toreo".

"Cuando cree que el torero en vez de torear, baila, lo rechaza y apostrofa de bailarina, de donde se infiere que para este público, que aplaude a la bailarina que torea y apostrofa al torero que baila. El toreo es superior al baile, este aplauso y desdén han marcado una preferencia, que es casi una definición por el toreo poco movido, poco bailado; por el toreo de pie aplomado y brazo suelto que rima, con el toro, donde tiene su origen el temple; temple es un vocablo preciso que pone de acuerdo sonidos, instintos y movimientos. Se templan las cuerdas de una guitarra para buscar la armonía. Se templa el toreo, esto es, se busca la armonía del movimiento del torero que torea, se templa el instinto con el instinto, para torear hace falta temple".

1 Comentario
jose luis
Fecha: Jueves, 26 enero 2012 a las 08:05
Adios Bonifacio, yo no supe que fuistes torero, lo que si es cierto, es que eras un artista con tus pinceles, siempre te recordaré, entre otras cosas, por elegir cuenca para demostras tus aptitudes con la pintura, tengo un cuadro tuyo al que le titulastes. RELIQUIAS, este, al contemplarlo, será mi mejor homenaje a tu persona. Hasta siempre Boni.
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