La posibilidad de que las ayudas a los frutos secos (almendra, pistacho y nuez) de los próximos años corran peligro ha puesto en vilo al sector en Castilla-La Mancha donde los productores de almendra y nuez ven con inquietud esta posibilidad. Estos cultivos viven horas bajas por diversos motivos y la situación se torna imposible si las subvenciones no llegan.
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Unas ayudas sin las que el sector no podría sobrevivir, según afirma el representante sectorial del fruto seco en Asaja, Anselmo Martínez, sobre todo el fruto seco de secano, que es el que más hay en la región, teniendo en cuenta el momento complicado por el que pasa el sector.
“Sería antieconómico para los productores mantener este tipo de explotaciones sin las ayudas y desaparecerían, sobre todo, las pequeñas explotaciones”. Hay que tener en cuenta, siguió diciendo, que los precios de los costes han subido sustancialmente y que el precio que reciben los agricultores ha caído hasta un 50% en pepita respecto a hace unos años.
Martínez espera que estas ayudas (50% que da la CE; 50% del Gobierno nacional y 25% del Gobierno autonómico) puedan seguir manteniéndose hasta la renovación de la PAC. “Confío en ello y luego veremos lo que ocurre con las nuevas reglas del juego, pero es fundamental para la subsistencia su continuidad”, aseguraba. Más posibilidades tienen las explotaciones intensivas de regadío.
En este sentido, el sector de los frutos secos ha recordado que los productores verán desacoplada la ayuda comunitaria que percibían a partir de 2012, aunque los Estados Miembros tienen permitido continuar con una ayuda adicional ligada a la superficie, con un importe anual tope de 120,75 euros/hectárea.
En el caso de España, este complemento se otorgaría de manera cofinanciada, como hasta ahora.
Precisamente sobre la PAC apuntaba Anselmo Martínez que “espero que España sepa luchar por los frutos secos porque la calidad que tenemos es extraordinaria y no tiene nada que envidiar a Estados Unidos”.
La única diferencia se encuentra en que “ellos se promocionan más y tienen más marketing que nosotros, pero no quiere decir que sean mejor de sabor”.
Después de tantos años de lucha, considera una “lástima” tener que dejar de lado este cultivo porque “nos ha costado mucho llegar hasta aquí y nos costaría mucho trabajo, además de que no nos vemos en otra cosa”.
CambiosLos agricultores saben, no obstante, que mucho futuro del sector también pasa por una reconversión de este cultivo en otras variedades, como ya sucediera hace algunos años. “Tenemos variedades especiales, pero también deberían reconvertirse en otras nuevas” y para ello aboga porque “los agricultores nos pongamos las pilas. “De nada sirve la ayuda si luego nosotros mismos no luchamos porque nuestro cultivo mejore aún más”, señalaba.