Lunes, 30 enero 2012
Enrique Quemada, consejero delegado de one to one capital partners

Europa se enfada con Grecia

Marcar como favorita Enviar por email

Economía - Opinión | Enrique Quemada 18:31 | 0 Comentarios

Los gobernantes de Europa pensaron al principio que si a Grecia le daban más tiempo podría controlar su déficit y acceder de nuevo al mercado de bonos. Por ello, el 7 de mayo 2010 se aprobó un paquete de ayuda entre el FMI y el BCE de 110.000 millones (con ello se realizaba un rescate encubierto de bancos franceses y alemanes).

[Img #51608]

Más tarde, el 21 de julio, se vio la imposibilidad de que Grecia atendiese a su deuda por lo que se planteó un segundo rescate de 109.000 euros y se propuso un canje voluntario de las entidades privadas tenedoras de bonos por otros nuevos con vencimiento a 30 años, esto implicaba a los tenedores una pérdida del 21% del valor de los bonos.

Como continuaba el deterioro, optaron después por exigir una quita “voluntaria” del 50% para los acreedores privados sobre la deuda griega. Esto ha traído terribles consecuencias sobre el resto de los bonos de los países periféricos de la eurozona pues los inversores internacionales se han sentido estafados.

Aun así, la quita ya pactada del 50% de la deuda por parte de los acreedores privados deja todavía a Grecia con un endeudamiento del 120% del PIB y en clara situación de insolvencia. Por ello, Grecia necesita otra quita más agresiva para evitar la bancarrota.

Por eso, se ha reunido esta semana el Eurogrupo para estudiar una quita más agresiva a inversores privados (pues al no estar afectados los organismos europeos ni el FMI en la quita del 50%, la quita real es tan solo del 30% y el país sigue siendo insolvente). El FMI se ha hartado de ayudar y exige al BCE que de un paso adelante y asuma también su pérdida en los bonos griegos al igual que los acreedores privados. El BCE se resiste enérgicamente pues tendría graves pérdidas en sus 40.000 millones de euros en bonos griegos.

La Unión Europea ya fue engañada por Grecia en el año 2000 con una serie de manipulaciones estadísticas para conseguir la entrada en el Euro, sacaron todo tipo de gastos de los libros y quitaron del IPC aquellos elementos cuyos precios habían subido (como los tomates) el día que se midió la inflación de ese año. Como tenían que mantener un déficit menor al 3% del PIB siguieron manipulando los libros para hacer creer que lo cumplían.

En Grecia, engañar a Hacienda es una práctica habitual (dos tercios de los médicos privados en Grecia declaran ingresos anuales por debajo de 12000 euros), los juzgados tardan 15 años en resolver los delitos fiscales y la economía sumergida alcanza el 40% del PIB (comparado con el 18% de media en Europa).

Entre los años 80 y 90 los tipos de interés de los griegos eran de un 10% (mil puntos básicos) por encima de los alemanes porque los inversores temían que los griegos no pudieran pagar sus deudas. En 2001, entraron en el Euro y pasaron a endeudarse a los mismos tipos que Alemania (en lugar de al 15%, al 5%).

A estos tipos, el Estado griego se lanzó a emitir bonos y a gastar sin tasa, escondiendo los gastos debajo de la alfombra para que no se viese el brutal incremento de déficit en que incurrían.

Cuando Papandreu llegó en 2009, el anterior gobierno de Grecia había estimado un déficit para el 2009 de 3,7%, dos semanas después se revisó a 12,5% y luego se ha visto que es superior al 14%. El Pasok se encontró las arcas públicas tan vacías que no tuvo más remedio que denunciar la situación. Se fueron descubriendo unos tras otros cadáveres en los armarios, multitud de gastos que no se habían declarado en las cuentas públicas.

Ahora que el desmadre ha sido descubierto y que nadie les quiere prestar, a los griegos les espera un drama. Son ellos los que tienen que elegir qué modalidad de drama:
Una sería permanecer en el Euro, recortar aun más drásticamente costes (funcionarios, pensiones, servicios médicos,…) y subir impuestos para que les den otro paquete de dinero a cambio. Se meterán en recesión por muchos años.

Otra sería salir del euro y convertir en dracma su moneda. Todo el dinero negro que los  griegos están sacando de los bancos se lo llevarían, descapitalizando el país, para tenerlo fuera en Euros. Una salida del Euro, con la consiguiente devaluación, también resultaría desastrosa para los griegos porque su deuda seguiría denominada en euros y sería, por tanto, superior.

En definitiva, Grecia se enfrenta al dilema de sufrir una larga depresión y diez años de deflación hasta hacerse competitivo dentro del área Euro o al cataclismo de una salida del Euro.

Los griegos por el momento apuestan por la primera opción, pues son conscientes que su salida del Euro sería un drama para bancos franceses y alemanes (creen que tienen a Europa cogida por sus bancos) e intentan negociar. Están apostando porque los alemanes les van a seguir rescatando de manera permanente, a pesar de que les engañen.
eldiadigital.es • LSSIAVISO LEGAL Mapa del sitio
© 2012 • 2010 Todos los derechos reservados.
POWERED BY FOLIOePRESS