El Parlamento Europeo pone en marcha una ‘peligrosa’ campaña contra el desperdicio de los alimentos. Además aprobó un informe que exige medidas urgentes contra el despilfarro. Una de las propuestas es autorizar la venta de alimentos por debajo del coste de producción.
Cada año se desperdician en Europa 179 kilos de alimentos por cada habitante, una cifra a la que hay que poner freno de manera urgente según un informe aprobado recientemente por el Parlamento Europeo. Un punto en el que cualquier persona con un mínimo de moral y sensibilidad debe estar de acuerdo, sin embargo los métodos que propone dicho informe pueden suponer una amenaza para el sector agrario y ganadero de los países miembros.
Modificar y unificar las normativas sobre las fechas de caducidad, el tamaño en el que se presentan los alimentos o la concienzación sobre el uso de los mismos pueden ser medidas que resulten beneficiosas pero es algo que en poco o nada afectará al sector primario sino más bien a la cadena de distribución.
Sin embargo el citado informe proponía otra medida que sí puede convertirse en un arma de doble filo para nuestros profesionales ya que dice literalmente; “la UE debería permitir que los comerciantes reduzcan el precio de los alimentos frescos por debajo del coste de producción cuando estén próximos a la fecha límite para la venta, con el fin de reducir la cantidad de alimentos no vendidos que se tiran”.
Bajar los precios sin límiteUna de las viejas demandas por las que el sector ha trabajado durante muchos años para evitar, y que las diversas asociaciones agrarias han criticado en demasiadas ocasiones, ha sido la estrategia de márketing utilizada por algunas cadenas de distribución de vender por debajo del precio de producción tirando por los suelos cualquier posibilidad de rentabilidad para el agricultor.
Es este peligro contra el que han alertado el que el informe del Parlamento Europeo quiere ahora dotar de legitimidad legal abriendo la puerta a una vía por la que se escape el escaso beneficio que repercuten para los productores los alimentos producidos en nuestra región.
Un producto reclamo No hace tanto tiempo que las organizaciones agrarias denunciaron a varias cadenas de distribución por utilizar los productos agrícolas como reclamo para atraer a los clientes. Uno de estos ejemplos es el aceite de oliva que por su gran valor alimenticio goza de un gran prestigio entre los consumidores y que era utilizado como mero reclamo de márketing al venderlo por debajo del coste de producción atentando contra la normativa actual en nuestro país por lo que supone invertir la tendencia natural de los precios de forma artificial.
Esta medida lanzada por el Parlamento Europeo hacia los países miembros de la Unión Europea daría la posibilidad de retener grandes cantidades de mercancía en sus almacenes con el fin de poder lanzarlo como una ‘súper oferta’ amparado por la normativa. Y es que en este informe establece la fecha máxima de venta, no la de caducidad, lo que daría aún más margen de maniobra para los comercios que quisieran aprovecharse de ello, no determina el tiempo de antelación para a usarlo y tampoco establece un límite en el precio al que se podría ofrecer lo que supone incentivar las ventas pero no obligatoriamente el consumo responsable.
Aún queda tiempo de margen para rectificar y pulir las propuestas, pero habrá que estar atentos para ver la fecha de caducidad que marcan sobre la agricultura y la ganadería.
EL COMENTARIO (D. GUIJARRO)
Los costes de producción: una línea roja que no se debe cruzarComenzaba este artículo resaltando que cualquier persona con un mínimo de moral, ética, sensibilidad social o como se quiera llamar, está de acuerdo con que es una ofensa hacia la denominada ‘humanidad’ que mientras millones de personas se mueren de hambre nosotros nos permitamos el lujo de despilfarrar casi 180 de kilos de alimentos al año. Este es un tema que nadie puede discutir que se ha de poner freno y no para el 2025 como dice el informe, ni reducirlo a la mitad como se han marcado como meta. Como seres humanos deberíamos atajarlos desde que tenemos conocimiento del problema y de una manera definitiva.
Sin embargo soy de las personas que considera que el fin no justifica los medios por lo que hay que marcar unas líneas rojas que no se pueden cruzar porque de lo contrario podríamos acrecentar el problema.
Vender por debajo de los precios de producción parece muy sencillo pero más peligroso de lo que a primera vista se puede pensar. Con unos costes de producción que suben cada vez más, unos precios en origen que a penas permiten subsistir, abrir la posibilidad, por pequeña que sea, a cruzar esta frontera significaría comenzar a cavar la tumba de un sector que cada vez está más moribundo.
El abandono de las explotaciones agrarias y ganaderas en nuestra región, en España y en casi toda la UE es una realidad a la que no necesita que se le den más empujones. Esta medida supone no sólo enviar al paro a millones de personas sino el abandono de unas tierras que ahora, y en un futuro con más fuerza, son necesarias para alimentarnos y hacerlo de una manera segura. Por favor antes de cruzar la línea miremos lo que tenemos delante y sobre todo lo que podemos perder.